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¿Errores en Madrid-Destino?

viernes 05 de septiembre de 2014, 09:14h

Confundir ingresos con gastos es algo raro en una cuenta particular. Generalmente sabemos lo que no tenemos, pero también si hemos cobrado la nómina y tenemos que pagar el alquiler; y no confundimos si estamos sin saldo o si aún tenemos para acabar el mes.

No es así en la empresa pública municipal del Ayuntamiento de Madrid llamada Madrid-Destino. En el último consejo asistí atónita a un debate sobre una partida de 1.265.000 euros de gastos por la que pregunté y resultó que no eran gastos. Pero figuraba en la lista de "ingresos y gastos" que refleja con claridad cuándo se trata de ingresos y cuándo se trata de gastos. Pues bien, nadie sabía explicar si el cine de este verano en Conde Duque generaba o costaba dinero. Y, claro, la cantidad tampoco era una minucia.

Pregunté y pregunté hasta convertirlo en un problema al que alguien tuviera que dar una explicación. Con el equipo del grupo municipal socialista habíamos hecho muchas cuentas y ninguna daba ese resultado. ¿Ponía dinero el Ayuntamiento? ¿Pagaba? ¿Ingresaba?

Lo que ocurre en un consejo de administración es confidencial pero me siento en la obligación, como responsable político electo, de explicar a los vecinos de Madrid que su dinero no está en manos fiables porque los responsables, por ejemplo, de esta empresa no saben distinguir ingresos de gastos.

Como no supieron responder en el Consejo, me enviaron la información por email, una información en la que las cuentas cuadran, pero que contiene una falsedad absoluta y es la valoración de los espacios de Conde Duque que no sólo no gestiona esta empresa sino que no tiene tarifa. Es decir, da la impresión de que se cocinó una cuenta para que cuadrara con el número que se nos envió inicialmente. ¿Error? ¿Otro error?

El resumen es que no cuesta dinero, sino que el Ayuntamiento va a ingresar un 15 por ciento por el cine y un 20 % por los bares que se instalaron en los patios de Conde Duque. Pero siempre me quedará la duda de qué hubiera pasado si no lo hubiéramos preguntado y preguntado.

No es el primer error o la primera confusión: Me causa indignación que me cuestionen la necesidad de que una empresa pública tenga un inventario y que me envíen distintos paquetes de folios encuadernados con cosas que no son un inventario. Me preocupa que los responsables no sepan las obligaciones de una empresa pública. Y mucho más, que nos utilicen para ejercer la arbitrariedad, a pesar de nuestro voto en contra de todo lo que hacen.

Hemos declarado una y otra vez que la cultura del Ayuntamiento de Madrid debe volver a gestionarse directamente, sin empresa pública y así someterse a los controles de la administración, que son muy superiores. Estaríamos más tranquilos y más cubiertos ante lo que pueden ser errores, pero también pudieran ser errores interesados, arbitrariedades, favores o situaciones irregulares.

Unas decisiones tienen mayor calado económico y otras, mayor calado ético, como un concurso amañado para que, salga lo que salga, el candidato elegido sea el del Ayuntamiento. Una votación en la que no cuentan el número de votos.

Estas son las trampas del PP con la cultura, unas más grandes que otras, pero todas desde el despotismo de quien gestiona la cultura sin pensar en las necesidades de los madrileños y en que ese dinero es el último que queda en sus bolsillos y que están obligados a que les sirva lo mejor posible para su crecimiento, para la formación de los vecinos de Madrid.

Ana García D'Atri
Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid

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