www.madridiario.es

Yo me sonrojo, ella presume

martes 17 de junio de 2014, 18:53h

El hemiciclo del Ayuntamiento de Madrid, ese salón en un edificio que costó a los madrileños 500 millones de euros innecesarios, clama cuando la alcaldesa empieza con su frase favorita: "Madrid tiene mejor y más atención que nadie". Da igual que se le explique una y otra vez que los números absolutos no significan nada si comparamos a la ciudad española con mayor población a ciudades que tienen la mitad, la tercera pare o incluso menos Me sonrojé el día que el portavoz socialista, Jaime Lissavetzky, de pie y con las manos, como en sus tiempos de investigador, le explicaba de un escaño a otro, cómo se tiene que hacer un cociente, cómo dividir el total entre el número de habitantes y así sacar la proporción de lo que estuviéramos debatiendo en ese momento.

Tres años después seguimos igual. A la pregunta de si estamos atendiendo la desnutrición en los colegios, nos responde con una cifra global de ayuda a familias que dice "es mayor que en ninguna otra ciudad"; a la pregunta del paro se queda más callada, aunque compara la ciudad de Madrid con toda Andalucía; a las preguntas de bibliotecas, desconoce la existencia de Catalunya; a la de la Renta Mínima de Inserción (RMI) no sabe a quién compararse; cuando increpamos sobre los desahucios de la EMVs para venta a fondos buitres, insiste en tres palabras: MADRID TIENE MÁS.

Alguien de su entorno más próximo debería explicarle a la alcaldesa que confundir la cantidad con el servicio por habitante es como confundir el día que se juega la Champions con la jornada electoral o, lo que es peor, confundir ambos con un día de la semana que nada tiene que ver con ninguna celebración. Y es que quizá los números tampoco se le dan bien.

De seguir así, es muy difícil confiar en quien confunde una deuda de 8.000 millones de euros con otra de 10.000 millones de euros y eso carece de gracia para quien vaya a gobernar.

Quien se precia de administrar bien las cuentas y ahorrar como en una casa, haciendo alarde de ama de casa, sonrojando a todos cuantos trabajan dentro y fuera de casa y a todos cuantos no tienen trabajo, confunde los números absolutos con los números relativos. Es decir, no sabe dividir.

Hemos estado callados demasiado tiempo aguantando la ignorancia de la alcaldesa, que exhibe sin pudor todos los días en Madrid y alguno en Buenos Aires. Pero ya no podemos seguir callados porque es probable que ella no haya entendido lo que significa gastar 5 millones al año en organizar un Open de Tenis que no deja ni un solo empleo en uno de los barrios más deprimidos de Madrid: San Fermín (Usera).

Es más que probable que ella, empeñada en inaugurar grandes edificios de su antecesor, no se pregunte si cubren o no las necesidades. Y prefiera "biblioteca grande ande o no ande" como la Ana María Matute en Carabanchel, a bibliotecas como las de Caja Madrid, modestas, pequeñas, pero mejor distribuidos, que cubrían un servicios que el Ayuntamiento se ha negado a asumir, dejando a 70.000 vecinos sin biblioteca.

Hoy son los vecinos quienes están haciendo bibliotecas por su cuenta; hoy son las asociaciones quienes organizan actos simbólicos para mostrar la parcela en la que debería ir una biblioteca anunciada en el programa electoral del PP, como la de San Fermín. Hoy es el Ayuntamiento de Madrid el que ni siquiera cumple con la primera obligación cultural que le marca la Ley: cuidar de las bibliotecas municipales. Porque aún no ha entendido que lo que se mide es el préstamo por habitante, y que es esencial el acceso cercano al barrio.

Mientras, los demás, desde el escaño, pedimos una pizarra para explicarle de una vez por todas a la alcaldesa el hambre que están pasando muchos niños en Madrid por la irresponsable decisión de quitar las becas de comedor. Incluso señalarle que esa necesidad que ni ella ni Ignacio González reconocen, se trata de cubrir desde las asociaciones de padres, con desayunos en numerosos colegios públicos así como bancos de alimentos organizados por padres y profesores que atienden a los menores.

También, tratamos de explicar a los concejales de gobierno que sí tienen responsabilidad a la hora de abrir comedores escolares en verano como la tienen en pelear un centro juvenil que hacía una función de prevención de drogas. Y que ya es hora de poner en relación los datos porque, bien entendidos, pueden ilustrar el camino a seguir. Si está aumentando el absentismo escolar y la desnutrición, deberíamos tenerlo en cuenta antes de decir que todo va bien e incluso mejor.

Son tiempos malos pero si alguien en el gobierno entendiera lo que está pasando, estoy segura de que la alcaldesa abandonaría esas declaraciones simuladas. Porque al fin entendería que sólo es comparable lo comparable, es decir, los servicios por habitante. Y ahí, Madrid está en las últimas posiciones de España. Y entre distritos, las brechas se están haciendo infranqueables, pero el PP se empeña en no estudiarlas y en presumir de lo que debería sonrojarnos. Y así es imposible encontrar soluciones ¡Qué pena!

Ana García D'Atri.
Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid. 

 

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios