www.madridiario.es

Malos humos

miércoles 19 de marzo de 2014, 08:22h

La primavera ha llegado y en su equipaje de naturaleza renovada y tardes apacibles nos trae también alergias insufribles y contaminación atmosférica. En esta Comunidad nuestra, muestrario de vegas fértiles, llanuras pardas que verdean de cereales incipientes y sierras frondosas, cuando llueve diluvia y cuando amanece el sol pueden eternizarse los días de solanera. Cuando tal cosa sucede y el anticiclón parece un miembro más de la familia, los humos de los coches ennegrecen el azul del cielo madrileño y las esporas se afincan en nuestros bronquios.

Durante los periodos de calma chicha y poca agua, una inmensa boina ocre cubre nuestra capital. Desde cualquier observatorio se divisa tal calamidad y todos nos preguntamos cómo se puede sobrevivir en las entrañas de un hongo semejante. Después nos incorporamos al tráfico habitual de la ciudad y comprobamos que todo es posible en Madrid. "Nos vendría de perlas una buena tormenta que limpiara el aire" comentamos cínicamente, mientras boqueamos la mortífera polución que flota en el ambiente.

Hace algunos años, cuando la Comisión Europea nos reclamó que paliáramos el problema, se cambiaron los medidores de lugar y presumimos a continuación de los logros alcanzados. Los que estaban en el centro se instalaron en las zonas verdes y muchos de los que se localizaban en el profundo sur se llevaron a las barriadas más altas y aireadas del norte. Los índices bajaron y nuestros gestores municipales se quedaron tan contentos. Los ciudadanos, ajenos al triunfalismo oficial, se conformaban nuevamente con que lo natural eliminara la bruma negra: "tendría que caer una buena y llevarse toda la mierda que respiramos".

He preguntado si existe en nuestros protocolos de emergencia alguna medida similar a las que se aplican en otras capitales europeas. Recibí como respuesta una negativa resignada. Aquello de establecer días alternos para que circulen las matrículas pares o impares, decretar la gratuidad de los transportes públicos o regular la velocidad de los vehículos que entren en Madrid por las autovías, les suena a música celestial. Aquí prefieren encomendarse a la Virgen de la Cueva o fiarse de la intermediación del santo Isidro.

Algunas medidas se han tomado ya por el Gobierno de la Comunidad: han subvencionado el cambio de calderas de carbón por otros sistemas de calefacción más limpios, han fomentado la renovación de ventanas y cristaleras para ahorrar energía y han multiplicado las plantaciones de árboles y las zonas peatonalizadas. Estará muy bien todo lo que se añada para evitarnos insuficiencias respiratorias o que paseemos protegidos con una mascarilla como los chinos de Pekín, incluso reglamentando las actividades de los focos contaminantes cuando cesen las turbulencias borrascosas y nos invadan las sus malignas partículas.

En este punto llegamos a la madre de toda nuestra problemática ambiental: el uso y abuso que hacemos del automóvil. El coche nos acompaña desde que España abandonó el subdesarrollo, es un bien imprescindible que nos individualiza y nos distingue, una parte de nuestro aparato locomotor y todo un símbolo de independencia. Nada nos importa con tal de mantenerlo en marcha, ni la pasta gansa que nos gastamos ni los muchos sinsabores que por culpa de él vivimos en calles y carreteras. Nuestros regidores lo saben y buena tajada le sacan a esa dependencia en tasas e impuestos. También saben que los coches son el principal causante de las neblinas oscuras que tantas veces se ciernen sobre Madrid; pero de ahí a tomar las decisiones impopulares que la ocasión demanda, existe todo un camino que nuestras autoridades no están dispuestas a recorrer.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.