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Se busca Madrid

viernes 14 de marzo de 2014, 09:44h

Madrid corre el riesgo de perder su historia, su huella, su memoria. Madrid se busca y no se encuentra pero los vecinos más persistentes, los viajeros más curiosos, encuentran huellas de lo que ocurrió en esta ciudad y hoy no puede conocerse fácilmente.

El Museo Municipal, cerrado desde hace doce años; el Museo de San Isidro, que no alcanza la capitalidad de Madrid, el Museo de la Ciudad, que abrió y cerró el PP; el supuesto centro de estudios urbanos que iba a ser Centro Centro y el Museo Municipal de Arte Contemporáneo, cerrado desde hace años, han logrado multiplicar la confusión sobre Madrid, restándole su Historia, una labor que coincide con la pérdida de su patrimonio, en forma de edificios y de arte. Hay responsables de despersonalizar Madrid.

¿Casualidad o voluntad? Mucha casualidad es que Madrid no tenga dónde conocer la guerra civil: ni la menor señalética en Moncloa, ni en Vallecas, ni en la Telefónica, ni en ninguno de los puntos clave en ese conflicto que desgarró la ciudad, voló sus tejados e incrustó retales sin vida entre sus ladrillos. Ni las checas, ni las paredes del cementerio de La Almudena, ni el hormigón de las facultades de la Complutense, nada. Aquí ya no se cuenta nada.

Casualidad, seguramente pensarán los bienintencionados que no hayan ido a la exposición de Conde Duque a ver la exposición "Madrid desde 1910 a 1935". Casualidad quienes no se pregunten cómo se construye el relato de una ciudad, cómo se reinventa una ciudad. Pero no quienes la han vivido, la han sufrido, la conozcan.

No puede ser casualidad que no se haya retirado ni una sola de las denominaciones franquistas de las calles y, sin embargo, no exista ningún espacio en el que estudiar la guerra; ninguna señalética del frente, de los fusilamientos. Ninguna huella salvo las de la Victoria, como el Arco y la Avenida de entrada Norte a Madrid. Las palabras nombran, las palabras dicen. Su silencio oculta, esconde; pero no borra. Es algo que ya se ha vivido en otras ciudades. Los desgarros no cicatrizan solos: la única posibilidad es estudiarlos, recordarlos y así lo han hecho Berlín y París, cada cual con su pasado, distantes y no igual de incómodos, pero sin faltar a la verdad.

Tengo datos suficientes para saber que el siglo XX se quiere borrar de Madrid, que no se quiere contar la totalidad de su historia ni la Historia con mayúsculas. Ni la historia de sus gentes, con minúsculas. Ni mucho menos reconocer que aquí hubo una guerra y una resistencia que dejó boquetes en toda la ciudad y muy especialmente en algunos barrios.

Pero si alguien se siente escéptico o incrédulo, le desafío a que repase las visitas guiadas que propone este Ayuntamiento y a que repase los Museos de la Ciudad, así como sus fondos. Que repase por qué llevamos más de diez años sin poder asomarnos a nuestros cuadros, nuestros tapices, nuestra cartografía, nuestro arte, nuestra vida. Y si encuentra Madrid, si lo encuentra, por favor, que avise, que somos muchos los que vamos del Museo Municipal a Conde Duque, de Conde Duque a Centro-Centro, de Centro-Centro a San Isidro, en un itinerario sin fin porque la historia de la capital se ha querido esconder.

Las obras de los edificios no lo justifican todo y, desde luego, no justifican que no haya habido un plan expositivo de los fondos municipales durante el tiempo en que los museos han estado cerrados. La falta de plan, la falta de vista y el desprecio a Madrid ha llegado a ser tal que les ha dado igual robarnos una década de disfrute y aprendizaje de nuestro arte, de nuestra historia; así como de mostrárselo al mundo. Madrid se ha hecho desaparecer.

Es urgente remediar tanta falta de respeto. Es urgente que los madrileños sepamos cuál es el patrimonio de Madrid y podamos tomar parte en planificar un modo de conocerlo, de visitarlo, de difundirlo. También es urgente que el Ayuntamiento de Madrid dé la cara sobre la custodia y conservación de las obras que ha tenido en sótanos tantos años. Ojalá me equivoque y todo esté en perfecto estado. O habrá que llamar a Monuments Men porque esta guerra al arte dura ya más que la recuperación del Museo del Prado tras la guerra civil. El símil es exagerado, pero no más que las obras que el PP se empeña en no acabar y los cuadros que se empeña en no mostrar.

Ana García D'Atri.
Concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid. 

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