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El mapa del vacío

viernes 10 de enero de 2014, 14:48h

A finales de los años ochenta tuve la oportunidad de aprender el trabajo periodístico en la redacción de El Nuevo Lunes, situada en la planta 31 de la Torre de Madrid. Recuerdo aquellas vistas que me distraían del trabajo y añoro los cafés en la Casa de Cantabria sobre los tejados de Madrid. También recuerdo la terraza con el jardín de Haydée y Fernando Díaz-Plaja, a  la que acudiría de visita años más tarde. Pero una sensación ha permanecido por encima de aquellas otras y es el vacío que te envolvía cuando se rehicieron algunas plantas de la Torre que llegó a ser la más alta de España. Si subías entre dos plantas sentías que caminabas por un vacío con vistas. Así siento hoy Madrid: un edificio de 21 distritos como aquellas plantas vacías de la Torre de Madrid por las que sólo circulaba el aire entre escombros de obra.

¡Qué solos deben de estar los edificios vacíos de la Plaza de España! ¡Qué solos deben de estar todos los auditorios de los barrios! ¡Qué solos deben de estar los edificios vacíos del Ayuntamiento de Madrid! ¡Qué solos deben de estar los cines cerrados como los de la plaza del Carmen y los cines Luna y todos los de Bravo Murillo! ¡Qué solas las bibliotecas de Cajamadrid cerradas en toda la Comunidad! ¡Qué solos el Palacio de la Música, el Teatro Albéniz y el Teatro de Madrid! ¡Qué solos los edificios vacíos cuyos dueños son bancos! Y qué solos estamos los madrileños sin poder disfrutar de sus espacios ni participar en ellos.

El reciente ejemplo de la Torre 13 en París demuestra que el Ayuntamiento sí puede intervenir en decisiones sobre edificios vacíos para devolvérselos a la ciudad. En este caso un galerista tuvo la genial idea de invitar a artistas de todo el mundo a colaborar de forma gratuita en "redecorar" a su manera los apartamentos de las nueve plantas y la fachada de un edificio cuya demolición estaba prevista y sus propietarios expropiados. El Ayuntamiento de París entendió y propició la propuesta. Hoy quiero invitar desde esta ventana a todos -en especial a Ana Botella y su equipo- a admirar la Torre 13, cuyos videos están en la red. http://www.tourparis13.fr/#/fr/tour-paris-13/rdc

Se trata de un proyecto artístico visitado por  miles de viajeros y parisinos, con participación de artistas de todo el mundo. Nació como arte efímero y se ha mantenido fiel a sus principios. Y ha sido visto en todo el mundo a través de unos fantásticos vídeos en los que se invitaba a salvar virtualmente el arte, idea secundada inmediatamente por cientos de miles de espectadores fascinados con el resultado del trabajo artístico en el que toda la creación se sabía destinada a su desaparición inmediata.

Sabemos que otra ciudad es posible si el Ayuntamiento de Madrid quiere hacerla posible. Otra ciudad es posible si el Ayuntamiento publica una lista con los edificios públicos sin uso, vacíos, abandonados y en cualquier caso, sin plan. Animo al Ayuntamiento a que devuelva a los vecinos el uso de instalaciones que fueron construidas para ellos y que sean ellos quienes puedan definir sus propuestas, llenar nuestros vacíos, dar vida al patrimonio y la riqueza de Madrid antes de que la riqueza sea declarada ruina y procedan a su demolición para convertir el solar en una tienda.

Respecto a los edificios públicos, no hay duda de que se trata de una necesidad urgente dado que se multiplican los casos: desde el Teatro de Madrid, que lleva cerrado y abandonado por el Ayuntamiento dos años y medio (por lo que terminarán vendiéndolo) hasta los numerosos auditorios olvidados por los alcaldes del PP, algunos con posibilidades de uso inmediato como el excepcional auditorio de Barajas, a los que hay que sumar el de la Casa de Campo, entre otros. Pero son muchos más, muchos más, y los hay en el parque de El Retiro y en un distrito con tanta población universitaria como Moncloa, con tantas instalaciones sin uso que es preciso censarlas: El Faro, el Arco de Triunfo -que tiene salas-, entre otros. Los vecinos de Madrid tenemos el derecho a conocer cuáles son nuestros edificios, esos que deben de estar muy solos mientras las necesidades crecen.

Pero también es una necesidad hacer un mapa-inventario de los edificios privados vacíos, cerrados. Los edificios de la Plaza de España representan este ejemplo, como también los muchos cines cerrados y las bibliotecas de Cajamadrid. Y así se lo hemos dicho al Ayuntamiento, que se niega a establecer contactos para propiciar en los cines cerrados otros usos culturales diversos y complementarios (como podría ser la música aprovechando la insonorización). Ese Madrid es también nuestro Madrid y el que tratamos de exportar. Y así es imposible vivirlo, disfrutarlo, participar y mostrar. E incluso venderlo, como parece la pretensión general. Ese cambio en la mirada que pedimos al equipo de Gobierno debe llegar a todos los distritos.

Pedimos públicamente al equipo de Ana Botella ese plano del vacío para desnudar la riqueza de Madrid aunque se trate de sus paredes vacías. Y no aceptamos excusas como las de que no hay presupuesto público. Las ideas las pondrán otros. Lo único que le pedimos al Ayuntamiento es que facilite el listado de edificios y escuche las propuestas. Y después que deje hacer.  

Que se visualice Madrid como ese edificio de 21 plantas cuyas obras están paralizadas y sentirán el vacío que sentí en la Torre de Madrid cuando se procedió a su vaciado. Tal vez entonces sólo se presentía lo que hoy sería la Plaza de España: un conjunto de edificios cerrados en un momento en el que en Madrid un 24 % de la población activa está en el paro y muchas familias tratan de sobrevivir con 400 euros.

Es más, la Torre de Madrid simboliza también la desigualdad exagerada con sus apartamentos de lujo terminados y otros sin terminar. Y con las vistas de otros edificios vacíos, como el Edificio España. Y los desalojos del edificio de Telefónica muestran nuestra más cruda realidad, la ocupación para vivir de quienes han quedado excluidos hasta de la atención sanitaria.

La Plaza de España muestra en el siglo XXI el vacío de Madrid. Un vacío de vértigo, aún más abismal y con menor visibilidad, en los 21 distritos de la ciudad.

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