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Unidos por la cultura

lunes 04 de noviembre de 2013, 12:34h

Muchos jóvenes españoles están saliendo de este país para poder trabajar como científicos, arquitectos, médicos, directores de cine, cantantes, artistas o cualquier otra profesión. Al mismo tiempo, muchos padres se plantean hoy si sus hijos podrán o no ser universitarios por la situación económica familiar.

En nuestra juventud se viajaba poco y la imagen de España era la de Tejero; pero eso fue quedando atrás y poco a poco entramos en esa España moderna, divertida, dispuesta siempre a salir a la calle, a compartir, a solidarizarse y a crear juntos. La movida de Madrid, los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Expo de Sevilla, Atapuerca y el Guggenheim mostraron una España de conciertos, cine, teatro, danza , patrimonio y arte urbano. Y algunas ciudades españolas estaban entre las primeras de Europa por su creatividad, su patrimonio y su saber hacer.

Hoy estamos perdiendo lo que somos y lo que sentimos que somos. Y somos nuestra cultura. Lo sabemos pero lo olvidamos. Olvidamos que sólo lo volveremos a ser si no abandonamos nuestra cultura, nuestra educación, el camino para el desarrollo de este país. Por eso la asamblea que este lunes une a vecinos de Madrid con los trabajadores de la cultura marca un antes y un después en lo que se ha venido llamando la élite. No hay élites más que las de quienes tienen dinero en Suiza y las que quienes tratan de aportar a los demás.

Ahora, en Madrid, la cultura se está haciendo en espacios públicos, en talleres, en casas particulares, al aire libre, desde los ordenadores, desde los móviles y desde los museos, las bibliotecas y nuevos espacios teatrales... Y la están tratando de hacer todos los que pueden. Y esa es la grandeza de la cultura y ese debe ser el objetivo de una ciudad, de un país: que se precie de querer crecer. Este lunes nos juntaremos bibliotecarios con lectores, libreros con actores, directores con pintores, músicos con autores, diseñadores de vestuario con arquitectos, gestores culturales con quienes tienen las llaves de solares en los que se ofrece cultura gratuita para todos.

Un lunes feliz porque se pretende poner fin a los diferentes grupos de diferentes gremios para juntos lanzar un solo grito, una reclamación desde el trabajo, desde quienes se levantan todos los días para proteger el patrimonio, para que se conozca nuestra historia, para que los cines se mantengan, para que haya auditorios, museos de la ciencia, actividades extraescolares en los colegios y para que todos podamos crear porque ese es el fin último de esta asamblea: que todos podamos dejar de ser agentes pasivos de la cultura para ser actores protagonistas de la cultura.

Han sido muchos años difíciles, de incomprensión: años en los que ha habido quien se ha ocupado en mostrar a quienes hacían la cultura como paniaguados de un sistema. Muchos años de crear fronteras entre creadores y espectadores. Pero todos somos creadores, todos somos espectadores, todos nos estamos formando permanentemente y todos nos queremos seguir formando y que nuestros hijos puedan seguir formándose. Cuando el Museo del Prado corre riesgo y cuando el Reina Sofía deja de poder comprar arte contemporáneo, la urgencia cultural está a la cabeza de todas las urgencias, junto a la sanitaria, la social y la educativa, porque es la misma. Porque sólo estaremos bien si podemos acceder a la cultura, sólo estaremos completos si disponemos de los instrumentos para ser seres completos que no hayan venido únicamente a este mundo a producir lucro a una empresa privada.

Cualquier revolución vendrá desde el conocimiento, desde la solidaridad, desde el compartir. La cultura es un territorio común. Y este lunes nos juntamos a tratar de encontrar ese territorio común en el que cultivarnos juntos, con generosidad, con solidaridad pero también reclamando para todos un acceso igualitario y el fin de los privilegios y la desprotección. Es misión de la cultura combatir la necesidad desde la inteligencia, defender los instrumentos públicos para evitar tanta desigualdad como la que se está viviendo y generar leyes con urgencia que cubran las necesidades y garanticen que España va a seguir siendo un país rico culturalmente, tanto en patrimonio como en talento. Hemos perdido mucho tiempo pero no estamos dispuestos a seguir perdiéndolo, lamentando la situación. La cultura siempre se ha remangado e incluso se ha jugado la vida en la resistencia. Decidamos ya que este es un momento de resistencias y vanguardia y trabajemos por salir adelante todos juntos.

Ana García D'Atri.

Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid.

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