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Estudiantes en el limbo: sin beca y con problemas para pagar la universidad

lunes 14 de octubre de 2013, 07:30h

La subida de tasas universitarias ha afectado a estudiantes de toda España, pero especialmente a los de la Comunidad de Madrid, donde los precios han subido un 65 por ciento. Estas son las historias de Jose López, Álex Hurtado, Ángeles Puig, Álvaro Pinilla y Diego Parejo, cinco ejemplos que muestran las dificultades que atraviesan muchos jóvenes de clase media para estudiar en la universidad sin beca.

José: "Los criterios de la beca son prohibitivos"

José López Bueno tiene 23 años, vive en Parla y estudia 3º de Biología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Lleva años con dificultades para pagar la matrícula. Su madre ha encadenado trabajos temporales durante los últimos 10 años en los que su ocupación más larga fue de 7 meses. Tiene una hermana de 12 años que acaba de entrar en la ESO y un padre bombero.

"Hace unos años uno podía permitírselo", recuerda José al hacer cálculos. Cuando empezó la carrera en 2010 pagó 1.000 euros por un curso completo de 6 asignaturas. Este año ha pagado 1.195 euros por 4 asignaturas en primera matrícula como única forma de asumir el incremento de coste. Explica que no puede compatibilizarlo con un trabajo porque asegura que sólo lo encuentra de tipo "precario" para necesidades puntuales y con horarios incompatibles. Hay alguna excepción en puestos para supermercados, pero ni así. "He intentado pasarme por el Mercadona y nada".

Álex: "Te quedas en el limbo", sin beca y sin dinero para pagar la universidad

Álex Hurtado Castaño tiene 22 años recién cumplidos y vive en Vallecas (Madrid). Terminó en junio de 2012 el grado superior de formación profesional en Automoción, pero la dura situación del sector le deja fuera del mercado laboral. Así, consciente de la importancia que tiene la educación para su futuro quiso proseguir sus estudios con un grado universitario. Álex se interesó en Historia, pero la situación económica familiar no le permitió plantearse con seriedad esta posibilidad en cuanto se puso a hacer cuentas.

El primer curso de la carrera de Historia ronda los 1.600 euros, como en general todas las carreras de letras de Madrid, pero los ingresos familiares -apenas 500 euros anuales por encima del tope máximo del umbral necesario para obtener una beca- no le permiten estudiar. "Te quedas en el limbo", explica Álex para definir la situación de muchas familias de clase media que no tienen unos ingresos tan bajos como para obtener ayudas del Estado, pero tampoco cuentan con un colchón económico que les permita afrontar los gastos de la universidad.

Su madre está en paro, su padre trabaja de taxista y tiene una hermana que ya se independizó. Él, obligado a buscarse la vida, trabaja de forma esporádica en traslados de mudanzas, pero sólo logra sacar en los meses buenos alrededor de 200 y 300 euros en negro, insuficiente para pagar sus estudios.

Mientras cursó Bachillerato y FP prácticamente todos los años tuvo alguna ayuda de uno u otro tipo (beca general, ayuda de libros...), pero la universidad, de momento, se queda muy lejos de sus posibilidades.

Ángeles: "Pagar dos asignaturas supone el 22 por ciento de lo que consigo en un mes de trabajo"

Ángeles Puig Victoria tiene 30 años, es hija única y vive en Madrid desde los 20 años cuando murió su madre separada ya entonces de su padre. Estudió un módulo de Técnico Superior en Gestión Comercial y Márketing, pero no le ha servido de mucho en el mundo laboral. Actualmente trabaja a jornada completa en un supermercado para poder pagar las facturas y, a costa de apretarse mucho el cinturón, ha comenzado a estudiar de forma paralela un grado universitario en la UNED.

Este curso académico es su segundo año estudiando el Grado de Educación Social, pero sólo se ha podido matricular, por cuestiones económicas y de disponibilidad de tiempo, de dos asignaturas (12 créditos), al igual que el año anterior. En esta ocasión ha tenido que desembolsar 178,66 euros -algo menos que el primer año cuando la cifra se elevó 204,18 euros por cuestiones administrativas-, pero una cuantía igualmente importante para su pequeña economía. "Supone el 22 por ciento de lo que consigo en un mes de trabajo", se lamenta Ángeles para quien las becas quedan muy lejos.

Ella no sólo incumple los requisitos de matrícula (a las enseñanzas a distancia se les exige entre 30 créditos y 59 créditos como mínimo para poder solicitar la ayuda), sino que con sus poco más de 10.000 euros brutos al año de ingresos tampoco podría optar, si estudiase en modo presencial, a una beca máxima -la que incluye gratuidad de matrícula, 1.500 euros de cuantía fija asociada a la renta y cuantía variable, más una ayuda asociada a la residencia si fuese necesario-, cuyo umbral tiene un tope de 3.771 euros anuales. Sí entraría en las ayudas del segundo umbral (hasta 13.236 euros) que incluyen la beca de matrícula y la cuantía variable mínima, en su caso por estudiar en la UNED, con el requisito de aprobar la totalidad de los créditos matriculados para mantenerla al año siguiente.

Álvaro: "Mi padre es taxista y mi madre está jubilada por incapacidad"

Álvaro Pinilla Pedroche tiene 19 años y también vive en Vallecas (Madrid). Está realizando el segundo curso del grado en Ingeniería del Software en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en el Campus Sur, en la Escuela Universitaria de Informática y aunque ha solicitado la beca para alumnos de niveles postobligatorios del ministerio de Educación no tiene muchas esperanzas en que se la concedan porque el año anterior ya se la denegaron por superar los umbrales de patrimonio.

"Mi padre es taxista y mi madre está jubilada por incapacidad", explica Álvaro que cifra en unos 28.000 euros anulares los ingresos de este núcleo familiar de tres miembros (su hermano vive fuera) que únicamente poseen la vivienda familiar y dos coches, uno de ellos, el vehículo con el que trabaja su padre. "No sé si superan el umbral o no porque la verdad no sé bien los requisitos para que te concedan la beca pero, por si acaso, yo siempre la solicito", confiesa.

De hecho, si bien por criterio de renta cumpliría los requisitos incluso para optar a las becas del umbral 2 cuyo tope está en 30.668 euros, el ministerio considera indicativos de patrimonio incompatibles con el derecho a beca los siguientes elementos: poseer fincas urbanas por valor catastral superior a 42.900 euros (excluida la vivienda habitual); poseer fincas rústicas por un valor superior a 13.130 euros por cada miembro computable de la unidad familiar; tener rendimientos de capital mobiliario/ ganancias y pérdidas patrimoniales superiores a los 1.700 euros y, por último, también se denegará la beca cuando las actividades económicas de los titulares de la familia tengan un valor de facturación en el ejercicio anterior superior a 155.500 euros.

El primer año pagó 1.643 euros por 10 asignaturas (más apertura de expediente y seguro escolar) y, este segundo año en que el precio del crédito ha subido de 27 a 31 euros, Álvaro se ha matriculado sólo de cuatro asignaturas por semestre.

Álvaro dice sentirse afortunado porque es consciente de que hay muchísima gente que no puede pagarse ni cuatro asignaturas por semestre. "Mis padres, con su esfuerzo, sacrificio y privándose de algunas cosas, han conseguido llegar a fin de mes ahorrando algo durante 35 años de duro trabajo".

Diego: "Tienen a las familias trabajadoras con un pie fuera del sistema"

Diego Parejo Pérez tiene 22 años, vive en Tres Cantos y está terminando la carrera de Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Hijo de un empleado público y una monitora de comedor, tiene además una hermana en el instituto que también querría estudiar una carrera. Sin embargo, sabe que acceder a la universidad se ha convertido en una decisión muy cara. Diego ha trabajado durante los dos primeros años como becario de informática y los dos últimos veranos de auxiliar de limpieza en un comedor escolar para ayudar a pagar sus estudios.

Cuando empezó la carrera de Derecho y Políticas en 2009 (más adelante se quedó sólo con la segunda rama) pagó alrededor de 700 euros por las 10 asignaturas del primer curso. En el presente curso académico 2013/2014 se ha matriculado sólo de seis asignaturas (las que le restan para titularse) y ha tenido que abonar 900 euros.

Diego pertenece al Sindicato de Estudiantes y nos explica que, según los cálculos de su organización, entre 50.000 y 100.000 estudiantes podrían dejar la universidad por el incremento de tasas y el endurecimiento de los requisitos académicos para obtener una beca. "Tienen a las familias trabajadoras si no directamente expulsadas, sí con un pie fuera del sistema educativo", concluye.

Más información:

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Unos 4.500 alumnos siguen sin poder pagar sus tasas

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