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Audiencia Nacional.
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14 años de cárcel para el asesino confeso de Avellaneda

Por MDO/E.P.
viernes 04 de octubre de 2013, 12:38h

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 14 años de prisión a Juaquín Emilio Z.B. por matar y profanar el cadáver de Avellaneda, una joven de 17 años, asesinada hace dos años en un descampado de Collado Mediano.

Concretamente, la sección vigesimotercera de la Audiencia de Madrid le condena por un delito de homicidio, con la concurrente de agravante por aprovecharse de las circunstancias de tiempo y lugar y la atenuante de confesión, así como por un delito de profanación de cadáver.

Durante el tiempo de condena se inhabilita al acusado de su derecho de sufragio pasivo y el pago de las costas del juicio, incluidas las correspondientes a la acusación infantil, así como una indemnización de un millón de euros a la madre de la víctima por los perjuicios causados.

El juez declara probado de Joaquín, de 24 años y nacionalidad colombiana, antiguo novio de la joven de 17 años y nacionalidad dominicana, la golpeó brutalmente en varios ocasiones con una piedra en la zona de la cabeza, cara, lengua y boca con el propósito de causarle la muerte. Una vez fallecida, el condenado dispuso de su cuerpo "exponiéndolo a reactivos químicos y alterando su configuración física, en desdoro de la memoria de la difunta".

Además, el magistrado considera que Joaquín convocó a la víctima a un lugar alejado de su domicilio y la sorprendió sin que tuviera espacio para huir o para evitar auxilio, "circunstancia de las que se aprovechó el acusado para lograr el resultado que con la agresión perseguía y quedar impune por ello".

Arrepentimiento del autor

Durante el juicio, el homicida se declaró culpable, confesó el crimen y pidió a Dios y a la familia de la joven que le perdone.

El procesado señaló que tras el contacto sexual consentido con la víctima mantuvieron una acalorada discusión y, en un momento dado, cogió una piedra de la finca y le golpeo en ocasiones en la cabeza con una piedra. A continuación, la subió por una tapia, sin saber si estaba muerta o no y ocultó el cuerpo tras ella. "Mi objetivo era ocultarlo porque había hecho algo muy grave", apuntó.

Tal y como relató, al día siguiente volvió y trasladó el cadáver a una charca. También reconoce que echó lejía al cuerpo. Días después acudió a dependencias de la Guardia Civil y confesó el homicidio. Desde entonces se encuentra en la cárcel preventivamente. "Todos los días de mi vida pido a Dios que me perdone. Estoy arrepentido de corazón, entiendo lo que está pasando la madre y espero que algún día pueda encontrar el perdón", finalizó el enjuiciado.

Por su parte, Carolina, la madre de la víctima, señaló que Joaquín Emilio no acabó ese día de 2011 sólo con la vida de su hija, sino también con la suya. Por eso, espera que la Justicia que le condene "y no salga nunca de la cárcel". "Si yo no puedo volver a ver a su hija, que él no puede volver a ver la libertad", dijo.

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