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El acusado de matar a una transexual y enterrarla en cal viva en su jardín se sienta mañana en banquillo de los acusados

domingo 07 de julio de 2013, 20:35h

El acusado de matar a martillazos y cuchilladas a una transexual y enterrarla en cal viva en el jardín de su domicilio en el madrileño barrio de Tetuán se sienta este lunes en el banquillo de los acusados, donde se enfrentará a los 15 años y 5 meses de cárcel que solicita la Fiscalía de Madrid y a los 22 años y cinco meses que pide la acusación particular.

Después de que este viernes se constituyera el Jurado Popular, este lunes Raúl V.C se sentará en el banquillo de los acusados por un delito de asesinato. Según detallaron los letrados de la acusación particular y de la defensa, la víctima, Astrid Carolina L.C., ejercía la prostitución y su presunto agresor había contratado sus servicios.

"El asesinato se produjo por dinero", ha alegado una persona cercana a la acusación particular, quien ha asegurado que la discusión que desembocó en la agresión se produjo porque, Raúl V.C no quiso pagar a Astrid Carolina L.C. lo que habían acordado por sus servicios sexuales. Fuentes policiales ya detallaron que ambas personas mantenían contactos sexuales esporádicos.

De hecho, esta fuente ha explicado que, después de pasar la noche juntos, Raúl V.C pidió a la víctima que acudiera a su casa, situada en el Paseo de la Dirección de Madrid, para pagarla. Según detalló el fiscal, allí entre las 18 y las 23 horas del día 14 de octubre de 2011, tuvo lugar una fuerte discusión que acabó de forma trágica.

En concreto, la Fiscalía explicó que durante la discusión, la mujer dio la espalda al procesado, quien agarró una maza y le propinó varios golpes en la parte posterior de la cabeza. Astrid quedó aturdida y perdió el equilibrio hasta que cayó el suelo, circunstancia que aprovechó el agresor para que, con la clara intención de matar a la mujer y si que esta pudiera defenderse, cogiera y cuchillo y se lo clavara en diversas partes del cuerpo.

Raúl asestó aproximadamente doce puñaladas a su víctima que falleció prácticamente de forma inmediata. Posteriormente, el procesado cavó un agujero de 70 centímetros de profundidad en el jardín de su domicilio en el distrito de Tetuán, le quitó la ropa a la fallecida y la arrastró hasta la fosa donde la introdujo para, después, cubrirla con cal.

Un contexto de "alcohol y drogas"

Por su parte los letrados de la defensa han alegado que la agresión se produjo en un contexto en el que concurrían diversas circunstancias como "consumo de alcohol y drogas". Además, han defendido que la agresión se produjo en defensa propia y han resaltado que el procesado confesó el asesinato veinte días después de su comisión.

De hecho, la Fiscalía de Madrid detalló que el procesado se presentó a las 14.45 horas del 2 de noviembre de 2011 en la Comisaría del Distrito de Fuencarral cuando se ignoraba el paradero de la víctima y no recaían sospechas de que él mismo hubiese cometido delito alguno. El procesado confesó haberla matado aportando toda la información a los agentes policiales de servicio.

La legítima defensa que sostienen los letrados que defienden a Raúl V.C podría incidir en la pena, que para la Fiscalía debería ser de 15 años y 5 meses de cárcel. Por su parte, la acusación particular pide 22 años y cinco meses con la agravante de ensañamiento, según ha detallado su letrado.

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