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condenado por abusos sexuales en Soto del Real
condenado por abusos sexuales en Soto del Real

Condenado a 25 años por abusos sexuales en la prisión Soto del Real

Por MDO/E.P.
viernes 28 de junio de 2013, 12:26h

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 25 años y medio de cárcel al funcionario de prisiones, Miguel Ángel P.F., por abuso sexual a varias internas entre 2007 y 2009 en el centro penitenciario de Soto del Real.

El acusado ha sido sentenciado por un delito continuado de abuso en el ejercicio de sus funciones, un delito de violación, dos delitos de agresión sexual y un delito de abuso sexual, según se desprende de la sentencia.

De este modo, ha sido condenado a cuatro años de prisión e inhabilitación absoluta durante diez años por el delito continuado de abuso en el ejercicio de su función, mientras que por el delito de violación, ha sido sentenciado a doce años de prisión con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo público, incluso de naturaleza electiva, relacionado con la guarda o custodia de personas.

Por cada uno de los dos delitos de agresión sexual, se le ha condenado a cuatro años de prisión mientras que por el delito de abuso sexual se le ha condenado a un año seis meses y un día. La Audiencia ha fijado el máximo de cumplimiento de la pena de prisión en veinte años.

Además, se le ha impuesto la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de las perjudicadas, su domicilio, lugar de trabajo u otro que frecuenten, así como comunicarse con ellas por cualquier medio, fijándose la duración en trece años respecto de Francedy V.; cinco años para Diana Milena V. y Tina S., y dos años para Miosoti J. A..

El condenado, con la responsabilidad civil subsidiaria de la Dirección General de Instituciones Penitenciaias, indemnizará a con 4.000 euros a Diana Milena V., en 6.000 euros a Tina S., en 1.000 euros a Miosoti J. A. y en 12.000 euros a Francedy V.P.

La Fiscalía de Madrid solicitaba 42 años de prisión para este funcionario. Como consecuencia de los abusos, las víctimas sufren trastorno por estrés postraumático con bajo estado de ánimo, insomnio, ansiedad y labilidad emocional, entre otras patologías psicológicas.

En el escrito de acusación, el fiscal relata que el procesado ejerció un acoso de carácter sexual al menos durante 2007 y 2009 a varias internas. El fiscal recoge varios episodios de acoso. En la primera ocasión, una de las víctimas coincidió a finales de 2007 con el procesado en un "office" taller donde ella desempeñaba un puesto remunerado.

Según el fiscal, el hombre se dirigió a la joven con "expresiones soeces", proponiéndole que se fuera a vivir con él con la promesa de que se separaría de su mujer. Ante la negativa de la mujer de mantener relaciones, el procesado le advirtió de que esta actitud podría perjudicar su situación penitenciaria.

En otra ocasión, la presa se encontraba limpiando una estantería cuando fue sorprendida por el acusado, que la sometió a diversas vejaciones.  A partir de ese momento, se produjeron situaciones similares que llevaron a la joven interna a denunciar los hechos ante la subdirectora de la prisión.

En el caso de otra víctima, el procesado la sometió a diversas insinuaciones y a prácticas sexuales entre mayo y octubre de 2009. Los abusos se produjeron la primera vez cuando la interna estaba prestando sus servicios en el Economato del Centro Penitenciario. En julio de 2009, el condenado la agredió sexualmente en este mismo lugar. Tras ello, la mujer solicitó la baja del destino de auxiliar de limpieza de talleres.

Por su parte, otra interna sufrió abusos cuando se encontraba prestando sus tareas en la cocina de la prisión, donde el funcionario la asaltó en varias ocasiones cuando estaba sola. La interna decidió denunciar los hechos en octubre de 2009.  Otra víctima sufrió los abusos en un cuarto anexo a la panadería donde trabajaba. El procesado intentó violarla, pero está se zafó. Al comprobar que otras presas le habían denunciado, ésta se animó a hacer lo propio en diciembre de 2009.

Durante el juicio, que comenzó el 10 de junio, el acusado aseguró en repetidas ocasiones que "nunca" abordó a las internas que la denunciaron, ni las acosó ni las tocó ni las solicitó o agredió sexualmente. Incluso afirmó que a algunas de ellas ni las conocía y que a Miositi J.A. "le echó la bronca por los malos tratos verbales que daba a sus compañeras".

Asimismo, señaló que las supuestas víctimas que pidieron el cambio de trabajo o de cárcel no lo hicieron para evitarle, sino por otras cuestiones de tipo físico o personal.

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