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Ana García D'Atri
Ana García D'Atri

Madrid, en los huesos

miércoles 26 de junio de 2013, 14:05h

Los yacimientos arqueológicos de Vicálvaro brindan la oportunidad de hacer un Centro de Interpretación. Madrid, tan poco propensa a reivindicar sus raíces, lo necesita. Un Centro que serviría tanto a los estudiantes como a los vecinos y a nuestros visitantes. Además pondría en valor nuestro pasado y reforzaría esos lazos identitarios tan desatendidos. Hasta ahora no existe una experiencia de este tipo en la ciudad de Madrid y por eso puede ser considerado tan importante.

Madrid era un territorio muy rico en patrimonio arqueológico, pero nadie lo diría visitando el museo de San Isidro, el único abierto al público que trata de nuestra Historia. Mucho más completo, sin duda, es el Museo Arqueológico Regional, a donde han ido a parar buena parte de las piezas extraídas de los yacimientos, pero está ubicado en Alcalá de Henares. Lo que nos depare el Museo Arqueológico Nacional, cuya reapertura esperamos, será valorable cuando se pueda visitar.

Algunas ciudades de España han hecho de su arqueología un rasgo esencial de la ciudad, mostrando a vecinos y turistas cómo se puede hacer convivir las construcciones modernas con la revisión del pasado. En esa línea, mantener en su contexto un yacimiento relevante aporta mayor valor al propio yacimiento porque conocer, por ejemplo, cómo se vivía y trabajaba en Madrid hace 300.000 años, cuando "fabricaban" sus armas o instrumentos nuestros antepasados, es sustancial, formativo, pedagógico y cultural. Misión obligatoria de cualquier administración que valore la Cultura.

Hacer más o menos vistoso un yacimiento arqueológico depende de la voluntad política. Y en el caso de Madrid-Vicálvaro se está a tiempo con el taller del paleolítico inferior y quizá con el poblado visigodo, si los expertos lo consideran. Pero la decisión apresurada de exhumar la necrópolis podría haber dejado carente de interés el cementerio visigodo para siempre. Y es que cuando la voracidad constructora y la especulación del suelo se desata, el pasado es un estorbo, la Historia una anécdota a despreciar. Y así nos va.

Los yacimientos están, por suerte, bajo proyectos de urbanización paralizados por el Tribunal Supremo. Conocerlos ahora y darlos a conocer adecuadamente es un deber municipal. Experiencias anteriores como el Parque Darwin, en Moratalaz, demuestran que hay que plantearse hacerlo bien porque de otro modo las huellas del pasado acabarán perdiéndose. Y si es la Comunidad la autoridad en la defensa del Patrimonio, el Ayuntamiento es quien decide cómo apostar o despreciar la arqueología. Madrid ya se ha equivocado muchas veces en este terreno. Es hora de rectificar.

Por si fuera poco, la reciente aprobación de la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, con los votos en contra de todos los restantes grupos políticos, deja desprotegido todo nuestro patrimonio histórico ¿De verdad Eurovegas merece tanto despropósito?

Las generaciones futuras sólo conocerán lo que les dejemos conocer. No lo que les dejen los intereses inmobiliarios, porque entonces, de nuestro pasado, no quedarán ni los huesos.

Ana García D'Atri.

Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid.

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