XI Premios Madrid. Hombre del Año

Patinador. Campeón de patinaje sobre hielo
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Patinador. Campeón de patinaje sobre hielo (Foto: Kike Rincón)

Javier Fernández: "Voy a por la medalla en las próximas Olimpiadas"

El madrileño Javier Fernández (1991) es el primer español en hacerse un hueco en la primera fila del patinaje artístico mundial. El jurado de los Premios Madrid, que organiza Madridiario, le ha otorgado el galardón de 'Hombre del año' después de ganar el Campeonato de Europa y ser bronce en el Mundial esta temporada 2013, gracias a su habilidad técnica y a su gran expresividad. Su próximo objetivo es la medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014.
Ningún español había llegado tan lejos en patinaje artístico. ¿Soñó alguna vez con llegar hasta aquí? ¿Era su ilusión?
Me imagino que la ilusión de todos es llegar lejos en un deporte o en lo que se está haciendo, pero no esperaba tanto. La verdad es que ha sido una sorpresa para todos, sobre todo en un país que no tiene ninguna tradición en este deporte.

¿Cómo se consigue estar entre los mejores de un deporte?

Requiere un poco de todo. Sobre todo, trabajo y dedicación. También talento y entrenar con buenas condiciones. Yo creo que para llegar lejos influye todo: la genética, el ambiente de trabajo, los entrenadores... Todo te tiene que ayudar un poco.

El patinaje artístico no tiene mucha tradición en España. ¿Su caso está ayudando a que haya más afición, a que se practique más?

Por lo que me han comentado, parece que sí hay más gente que viene a las pistas de hielo y que quieren empezar a practicar porque han visto a un patinador español. Hay algunos que sí, que vienen por eso. Estoy muy contento de que haya gente que se quiera meter a este deporte solo por ver que hay una persona del mismo país en la televisión. Que vengan y se apunten a una escuela ya es un mérito.

¿Por qué se inició en el patinaje?

Por mi hermana. Ella empezó a patinar antes que yo porque vio una competición en la televisión. Cuando se metió a dar clases en una pista, yo la seguí. Tenía seis años.

¿Cuándo decidió dedicarse a esto de forma profesional? ¿Cómo fue ese paso?
A medida que iba mejorando, los entrenadores te iban pidiendo más y más; que en vez de entrenar tres días a la semana, entrenaras cuatro, cinco o seis. Cuando llegas a entrenar todos los días, dices "si estoy haciendo tanto esfuerzo, será que realmente quiero llegar a algo". Luego, cuando un entrenador de fuera, de mucho prestigio, me dijo que si quería irme a Estados Unidos con su equipo, fue cuando realmente dije "puedo llegar a ser bueno".

¿Con qué edad le llegó esa oferta y quién se la hizo?
Con 17 años. Fue un entrenador ruso que estaba en Estados Unidos. Me había conocido porque habíamos estado entrenado en Andorra en un cursillo de verano. A raíz de aquello después me ofreció ir a Estados Unidos.

¿Cómo llevó el hecho de que para avanzar profesionalmente tuviese que mudarse tan lejos?
Al tomar la decisión lo llevé bastante bien, pero, cuando me fui, es cierto que se me hizo más difícil que estar aquí en casa con tus padres, amigos, porque allí estás un poquito solo. Pero, con esfuerzo y sobre todo teniendo claro que estás haciendo eso por una razón, se hace mucho más fácil incluso en los momentos difíciles.

¿Era necesario para llegar más lejos?
Era necesario para pegar el salto a la élite mundial del patinaje. Yo ya estaba compitiendo en los mundiales y europeos cuando estaba aquí, pero cuando me fui fuera de España fue como un empujón para pasar de un nivel a otro.

¿Cuáles son sus próximos objetivos deportivos?
La siguiente temporada que tenemos son las Olimpiadas. El objetivo es llegar a ellas en el mejor momento de rendimiento. Por supuesto, no nos olvidamos del Mundial y el Europeo, que son todos los años.

¿Quiere ser medallista, conseguir el oro? ¿Dónde cree que podrá estar?
Depende de todo. No solo de mí, sino también de los demás patinadores. Cada uno puede estar mejor preparado o tener mejores programas una temporada que otra. Yo tengo en la cabeza que quiero estar entre los tres primeros, algo muy difícil.

¿Y, a largo plazo, cómo le gustaría que fuera su carrera?

Yo creo que las metas que me he marcado no han sido muy altas y poco a poco las voy consiguiendo. Y en el futuro me propongo seguir como estoy. Solo estar en el nivel actual ya me va a dar muchas cosas en mi vida, no necesito ni siquiera mejorar, pero si mejoro muchísimo mejor. Yo me conformaría con estar en esta línea, con ir el año que viene a las Olimpiadas, y competir y luchar por estar en lo más alto.

¿Cuáles han sido su mejor y su peor momento en estos años?
El mejor momento, cuando gané el europeo este año, sobre todo por ver a la gente que me estaba apoyando. No estábamos en España y había muchas banderas. Yo me quedé un poco asombrado. Y escuchar el himno porque has ganado un campeonato de Europa y solo es para ti. Es una sensación bastante fuerte y que te da muchas energías para seguir adelante. Y el peor... no tengo malos recuerdos. He podido tener un mal entrenamiento, pero estas cosas luego se te olvidan.

¿Qué le gusta del patinaje?
Me gusta porque es un deporte bastante completo en todos los aspectos. Se utiliza una música y tienes que hacer una coreografía. Así juntas el arte, con el teatro y con el deporte. Y también me gusta estar subido en unos patines, en dos cuchillas y moverme en una superficie como el hielo.

Precisamente, se le conoce porque es un patinador muy expresivo
Me dicen que se me dan muy bien expresarme con el cuerpo y el teatro. Muchas veces es lo que intentamos explotar. Cambiamos mucho el repertorio de música y peleamos por la expresión.

A nivel técnico tiene también una características especial con los cuádruples...
A nivel técnico soy muy bueno desde pequeño. Hay más gente que los hace, pero este año último he llegado a hacer tres cuádruples en un mismo programa, algo que muy pocas personas consiguen hacer. Hay patinadores que no llegan a hacer ninguno. En las últimas Olimpiadas de Invierno el campeón no hizo ninguno y yo ya estoy haciendo tres. Son puntos técnicos que van sumando.

¿Es un deporte del que sea fácil vivir?
Este año ha sido el primero que he podido pagarme mi vida. Hasta ahora me tenían que ayudar mis padres. Un ejemplo: ganar el campeonato del mundo supone unos ingresos de 30.000 euros.

¿Cómo es un día en la vida de Javier Fernández?

Me levanto, me voy a entrenar, me quedo en la pista, como, entreno otra vez y después me voy a casa y hago mis cosas. No puedo decir que el patinaje me quite todas las horas del día o no tenga tiempo libre, pero los entrenamientos que hacemos son muy intensos.

¿Ha podido compatibilizar estudios y deporte?
Los estudios directamente los dejé cuando me fui a Estados Unidos. Cuando tenía 17 años tuve que decidir entre quedarme en España o irme allí, y cuando estuve allí tuve que decidir qué quería hacer con los estudios. Llegué a la conclusión de que quería dedicarme completamente al deporte y que los estudios los dejaría para otro momento.

¿Echa de menos Madrid cuando está fuera?

Una pasada. Lo echo de menos una barbaridad en todos los aspectos. No es que Toronto, donde vio, no sea bonito. Me gusta, pero nunca es como Madrid, donde está mi gente, mis amigos, mi familia o la comida de aquí. Cuando vengo la gente me dice que España no va tan bien, pero para mí es como el cielo. Es el sitio donde quiero estar, pero me he tenido que ir por mis circunstancias.
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