XI Premios Madrid. Mejor Iniciativa Cultural

Entrevista para los premios Madrid de Madridiario.es
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Entrevista para los premios Madrid de Madridiario.es (Foto: Juan Luis Jaen)

Ara Malikian: "Nunca me he planteado qué sería mi vida sin el violín"

Su estilo propio inconfundible y su virtuosismo a la hora de interpretar la música clásica han llevado a este libanés afincado en Madrid desde hace 15 años a cosechar aplausos en los escenarios de todo el mundo. Ara Malikian, premio Madrid 2013 en la categoría a mejor Iniciativa Cultural, recibe a Madridiario en el teatro Español, donde ensaya su próxima actuación en compañía de 'La orquesta en el tejado'.
Lleva una trayectoria plagada de galardones , ¿qué significa para usted recibir el premio Madrid?
Me parece muy emocionante. Amo a Madrid y siento que este cariño se me devuelve con este premio. No es un premio como los de música que transforme mi carrera, pero me hace mucha más ilusión que cualquier premio musical porque es una manera de reconocer el cariño mutuo del lugar en el que vivo.

¿Cómo comenzó su pasión por el violín?

Mi padre era violinista y me transmitió el amor por el violín desde que nací. A los cinco o seis años me puse un violín en la barbilla y desde entonces se quedó allí. Desde siempre el violín fue parte de mi vida, nunca tuve que tomar una decisión sobre si quería ser violinista o no. La decisión ya estaba tomada antes casi de nacer.

¿Venía en la sangre?
No sé si venía en la sangre, pero mi padre es un apasionado del violín. El vivía de hacer música más folclórica porque en Líbano no es tan fácil vivir tocando el violín clásico. Pero su sueño me lo transmitió a mí, casi incluso sin quererlo.

Con apenas 15 años dejó Líbano para estudiar música en Alemania, ¿cómo recuerda esos primeros años de su carrera?

Fue muy duro. Me fui de mi país solo, sin mis padres, sin conocer a nadie, ni saber el idioma. Me costó mucho adaptarme a Alemania, pero ahora recodándolo pienso en la suerte que tuve. El destino siempre me ha permitido encontrar gente estupenda y cosas muy bonitas. Tengo amigos que también estudiaban conmigo y que no han tenido el mismo destino. Yo me siento muy afortunado.

También ha vivido en Inglaterra y ha recorrido el mundo entero con sus espectáculos, ¿qué le llevó a establecerse en Madrid?

Surgió de forma muy natural, en una época de cambios. Acababa de romper con mi pareja y se me había quemado mi casa en Alemania. Perdí todo menos mi violín. Veía que había tantas rupturas y tantos cambios en mi vida que pensé que tenía que modificar algo. Yo ya había venido algunas veces a hacer varios conciertos a España y me había gustado mucho. Me dije 'voy a probar unos meses cómo es vivir allí'.Y después de una gira, en el verano del 98, decidí quedarme aquí un tiempo. De eso han transcurrido ya 15 años.

¿Qué relación mantiene con los madrileños?

Desde el primer día me hicieron sentir muy a gusto. Es verdad que desde los 15 años he vivido en muchos lugares, sólo me costó adaptarme los dos primeros años a Alemania. Después tuve la facilidad de adaptarme a cualquier sitio.

Después de tanto tiempo aquí, ¿se siente madrileño?

He aprendido a sentirme de ningún lado o, más bien, de muchos lugares: me siento algo español, algo libanés, algo armenio... Pero me identifico mucho más por cultura que por tierra. En España y especialmente en Madrid, me identifiqué desde el primer momento con la manera de vivir, con la luz, con la alegría, con el tiempo, con la gente en las calles... Con cosas tan sencillas como esa.

¿Qué piensa del nacionalismo una persona que ha viajado tanto y vivido en tantos lugares?

No puedo criticarlo, pero no lo he entiendo. Yo he vivido el nacionalismo en Líbano, por eso hubo tantas guerras allí. Lo bonito en la vida es aprender de los demás, disfrutar de las diferencias en lugar de que te molesten. Respeto que cada uno quiera tener su identidad, su cultura, su idioma... pero nunca he entendido las guerras por fronteras. Lo he sufrido de primera mano y rechazo cualquier tipo de fanatismo.

¿A qué se hubiera dedicado si no hubiera comenzado a tocar el violín?

La verdad es que nunca lo he pensado. Nunca me he planteado qué sería mi vida sin el violín. Hoy en día, por supuesto, si pasara algo y no pudiera tocar el violín seguiría siendo músico o quizás me dedicaría un poco más a componer, pero siempre en el ámbito de la música, que es lo que sé hacer. Me resultaría muy difícil hacer otra cosa hoy en día.

¿Qué tipo de música escucha en su tiempo libre?

Todo tipo de música. Intento incluso escuchar cosas que no me gustan para saber por qué no me gustan. Lo que el primer o el segundo día no me gusta al tercero comienzo a acostumbrarme. Creo que eso es lo que uno debería hacer, no tener prejuicios. Seguramente si la música y el intérprete son buenos conseguirán ilusionarte.

¿Qué tal lleva la fama?

La verdad es que nunca ha llegado al punto de agobiarme. No toco el violín para ser famoso, sino para llegar a la gente y compartir mi arte con los demás. Si un artista piensa en hacer su arte por ser famoso, de entrada está muy equivocado. Creo que lo más importante es ser sincero y humilde. Estoy encantado de que la gente me reconozca, porque siempre lo hacen con muchísimo cariño, me conocen por mi trabajo.

¿Cree que el público sabe apreciar la música clásica?

Al público le gusta la música clásica una vez que empieza a escucharla. Hay un miedo que se ha extendido en los últimos años, una creencia de que la música clásica está solo hecha para un círculo muy limitado de la sociedad, para los entendidos. Pero la gente que pretende ser entendida no comprende nada. La música no hay que entenderla, hay que sentirla, como decía Manuel de Falla.

¿Cómo surgió la idea de mezclar música y humor?
Surgió poco a poco. A mí me encanta reír. Y combinar la música y la risa me hace aún más feliz. Y creo que eso también le ocurre a la gente. No conozco a nadie a quien no le guste la música. Igual que no conozco a nadie en el mundo a quien no le guste reír. Y si se unen las dos cosas se consigue una fusión muy buena.

¿No se cansa en el escenario?
No. En la vida cotidiana soy una persona muy tranquila, tímida incluso. En el escenario invierto todas las energías que he ahorrado durante el día. Siento la responsabilidad de que el público, que se ha molestado en venir a verme, no se sienta defraudado. Me entrego a tope y quiero que la gente sea partícipe del espectáculo. Quiero que esa barrera que a veces existe entre el público y el escenario, especialmente en música clásica, se rompa. La actitud que por lo general tenemos los clásicos es muy arrogante y eso aleja al público, que es el que manda.

¿Cómo está afectando la crisis económica a la música? ¿Cómo ve su futuro?

El momento es difícil, pero la música española tiene mucho futuro. Sin soñar no podemos llegar a ninguna parte. Es verdad que es un momento difícil porque con la crisis lo primero que se sacrifica es la cultura. Soy músico pero a pesar de las dificultades no puedo dejar de tocar y de hacer música. Nuestro papel como artistas es continuar, aunque no haya dinero. Es un momento difícil, pero los artistas tenemos que luchar más que nunca para hacer cultura.

Ahora mismo está actuando en el Español con 'La orquesta en el tejado', con la que interpreta y fusiona todos los géneros musicales posibles. ¿Cuál es el límite a la hora de fusionar música clásica y moderna?

Fusionar por fusionar es muy fácil con la tecnología que tenemos hoy en día. Pero a mí me gusta digerir, asimilar lo que estoy haciendo. Llevo colaborando con el compositor José Luis Monzón desde que estoy en España. Últimamente nos hemos atrevido a fusionar la música de Bach con el flamenco. Nos costó 10 años aprender cómo hacerlo hasta que nos convenció.

¿Cuál sería la combinación perfecta?

La fusión perfecta es la que salga natural, la que sientas, la que sueñes...

Ha colaborado con grupos como Extremoduro y participado en la banda sonora de películas como 'Hable con ella', ¿cómo recuerda la experiencia?

Me encanta hacer estos proyectos, es un lujo y me siento muy afortunado por ello, pero lo mío es sudar en el escenario. Seguiré haciendo estas colaboraciones, que me divierten mucho, pero verdaderamente lo mío es tocar en vivo, sentir al público y el escenario.

Usted siempre comenta que una de las cosas que más le gustan de su profesión es que cada día le permite hacer cosas nuevas. ¿Qué proyectos tiene en mente?
Mi proyecto más reciente es 'La orquesta en el tejado', uno de mis grandes sueños. Tuve la suerte de encontrar a unos jóvenes músicos maravillosos, con muchas ganas, y me lo estoy pasando muy bien con ellos. Hemos tenido muy buena acogida del público, con entradas agotadas en nuestra gira. Es un proyecto en el que tengo mucha ilusión y que para mí marca un antes y un después. Luego seguimos con 'Paganini', con Yllana y con las colaboraciones con orquestas.

¿Un sueño?

Estoy viviendo mi sueño. No tengo sueño más allá que éste. Estoy haciendo lo que me gusta, que es tocar el violín.
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