Julia Gutiérrez Caba, XI Premio Madrid Toda una Vida Gutiérrez Caba
Ampliar
Julia Gutiérrez Caba, XI Premio Madrid Toda una Vida Gutiérrez Caba

Julia Gutiérrez Caba: "Un país, para crecer, tiene que tener sensibilidad por el arte"

Pocos currículos brillan tanto en el panorama interpretativo español como el de Julia Gutiérrez Caba. Cuarta generación de una prolífica y renombrada estirpe de actores, esta madrileña de pura cepa ha cultivado teatro, cine y televisión durante sus más de seis décadas de carrera profesional. Una extensa e impecable trayectoria que ha sido reconocida por el jurado de los Premios Madrid, que le ha concedido, por unanimidad, el galardón Toda una Vida.
El Premio Nacional de Teatro, el Max de Honor, el Premio Goya a la Mejor Actriz de Reparto... Su trayectoria está repleta de galardones. ¿Cómo recibe el Premio Madrid Toda una Vida?
Tengo muchos premios relevantes y por distintos motivos. Ahora se reúnen muchos galardones porque hay muchos. En casa de mis padres apenas había premios, porque en aquel entonces había muy pocos.

¿Se siente recompensada con los premios?

Sí, son una parte muy importante, siempre te alegran la vida. Aunque estos premios a toda una carrera son un poco más melancólicos que cuando lo que se reconoce es un trabajo completo. Es como si te recordaran que esa etapa profesional se acaba y tu etapa vital también. No obstante, son siempre muy bien acogidos.

El premio Madrid reconoce además su vinculación con la capital, ¿cómo ve usted hoy la ciudad en la que se crió?
Nací en el centro de Madrid, en la calle Mayor, y aquí pasé mi primera y segunda juventud. Quiero a Madrid, aún reconociendo todos los problemas y defectos que hay en la ciudad, que hoy en día poco tiene que ver con la que yo recuerdo de pequeña. Reconozco que existen muchos conflictos e incomodidades que también sufro como ciudadana: el tráfico, el ruido, la suciedad... Pero cuando la gente se mete con Madrid yo siempre recuerdo el Madrid de mi infancia: los juegos en el Retiro, las excursiones a El Pardo, el poder ir caminando a todas partes...

¿Qué se mantiene del Madrid de su infancia?

Pocas cosas. A esta ciudad la han destrozado mucho. Hay ciudades que conservan mucho más su patrimonio, pero aquí no ha habido criterio urbanístico. Me duele mucho como madrileña que no se haya cuidado más la ciudad en el proceso de modernización. Me gustaría que Madrid estuviera mejor conservada y con más criterio, con más armonía y mejor gusto.

Usted pertenece a la cuarta generación de una conocida saga de actores, ¿llegó a plantearse en algún momento dedicarse a otra profesión?
Yo de pequeña no lo tenía nada claro, no sé cómo los niños tienen las ideas tan claras. Inevitablemente mis hermanos y yo teníamos la profesión en el ambiente y la tomábamos con muchísima naturalidad. Cuando hacíamos las clásicas funciones de teatro de fin de curso mi hermana Irene y yo siempre éramos las primeras en ser elegidas. Ella tenía claro que eso le gustaba mucho. A mí también, pero solo cuando estábamos en grupo, era una niña muy tímida. Me gustaba salir en coro, que no se me viese mucho, pero no pasaba de ahí.

Llama la atención en su profesión...

En el fondo todos los actores somos tímidos, aunque parece que no concuerda con la profesión. Tiene una explicación muy sencilla: cuando salimos a interpretar un personaje dejamos de ser nosotros. Somos tímidos en lo que se refiere a nosotros mismos, pero no al personaje.

¿Cuándo cambió de opinión? ¿Cómo recuerda su primera experiencia en el escenario?

Nuestros padres nunca se opusieron a que mis hermanos y yo nos dedicáramos a esta profesión. Nunca nos animaron, pero no nos pusieron trabas. Un día, mientras les acompañábamos en una de sus giras, con Catalina Bárcena, me ofrecieron dar vida a un personaje que solo tenía una frase y acepté. Luego fueron viniendo otros que también hablaban poco y que me ayudaron a acostumbrarme al escenario, a la luz, al sonido, al tono de voz de los compañeros... Así es como empecé y como aprendí el oficio. Era meritoria, no cobraba sueldo pero me pagaban los desplazamientos y con ello ayudaba a mis padres.

¿Cómo se comparte esta profesión con la familia?

He compartido escenario muchas veces con mis padres y mi hermana. Mis padres eran unos actores estupendos y mi madre en concreto me transmitía mucha confianza y seguridad. Irene, Emilio y yo solo llegamos a coincidir al mismo tiempo en un programa de televisión de Jaime de Armiñán en los años 60.

¿Se puede vivir de esta profesión?
En nuestro caso, sí. Aunque a veces me pregunto cómo durante cuatro generaciones hemos podido vivir en mi familia casi única y exclusivamente de la profesión, tan insegura como es. Antes hacíamos lo que nos ofrecían para trabajar. Había veces que no teníamos elección, a lo mejor nos ofrecían una obra que no nos gustaba del todo, pero había que hacerla porque para algo era nuestra profesión. Esa es una de las cosas que más han cambiado ahora.

¿Cómo describiría la evolución del teatro en estas seis décadas de profesión?

Se ha humanizado mucho más, las condiciones son mucho mejores. Antes las giras no eran como ahora, que se viaja en fines de semana, sino que uno se movía durante meses. Entonces era realmente un trabajo muy duro. Ahora todo resulta mucho más cómodo para el actor, hay mejores medios de transporte y alojamientos. El teatro es un reflejo de la sociedad. La sociedad ha cambiado y, con ella, el teatro, es lógico. La evolución se nota también en los textos, ahora que el teatro es mucho más libre.

Ha trabajado en cine, televisión y, sobre todo teatro, ¿qué le hizo decantarse por este último?
El cine no me ha necesitado tanto, el teatro sí. El teatro me ha llamado siempre, todavía me sigue llamando, pero ahora me cansa mucho porque exige mucho trabajo, mucha disciplina, mucha dedicación...

¿Qué papel tendrían que ofrecerle para que se planteara su regreso a los escenarios?
No es una cuestión de personajes, es una cuestión de actitud personal. No me importa hacer personajes pequeños en cine o televisión, de hecho los estoy haciendo. Es algo más puntual que en el teatro, que es mucho más riguroso, más duro, más apetecible como actor pero exige más.

¿Cómo están viviendo los actores la actual crisis económica?

En estos momentos la profesión está muy castigada. El teatro lo está siendo todavía más, ya que siempre ha sido un espectáculo minoritario en comparación con el cine y la televisión. Si además se castiga con un 21% de IVA la gente deja de ir, porque es fácil prescindir de ello. Es una pena que en este país, a diferencia de otros países europeos, no se apoye la cultura. El arte es imprescindible para el ser humano. Si un país quiere crecer por dentro tiene que tener esa sensibilidad que solo el arte te puede dar.

¿Qué consejo daría a las nuevas generaciones de actores actores que están comenzando ahora su carrera, como su sobrina nieta, Irene Escolar?
Las nuevas generaciones aprenden de forma diferente. Nosotros aprendíamos a pie de escenario, lo que hacíamos era escuchar a los demás. Ahora hay muchas escuelas donde se enseñan muchas cosas, los métodos son distintos, ni mejores ni peores, es el resultado lo que vale. Pero la almendra del oficio es el teatro, hay una parte del oficio que solo se aprende sobre un escenario de verdad. Si se aprende el comportamiento riguroso del teatro, la televisión y el cine se aprenden más fácilmente, pero no a la inversa.

¿Cuál es el papel que más le ha marcado a lo largo de su trayectoria?
Me siento incapaz de escoger uno solo. Aparte del éxito de publico o crítica, los espectáculos también se recuerdan por componentes sentimentales. Mi marido y yo tuvimos compañía propia durante 10 años. Por una parte era muy emocionante, pero también era tremendo porque también nos jugábamos nuestro porvenir económico. Por eso las obras que hicimos en esa década tienen para mí un significado diferente. El que uno recuerde más una u otra obra depende mucho del momento, del resultado, del estado anímico...Elegir es muy difícil.

Echando la vista atrás, ¿qué se le ha quedado en el tintero como actriz?

En teatro he hecho mucha comedia. En el cine, no, ahí mis personajes han sido muy atormentados. Creo que me hubiera gustado hacer un mayor número de dramas en el teatro.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.