XI Premios Madrid. Mejor Iniciativa de Transportes

AVE en la estacion de Atocha
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AVE en la estacion de Atocha (Foto: Renfe)

Madrid, 'kilómetro cero' de la alta velocidad

El tren se adelantó al siglo XXI en España. La alta velocidad surgió en 1992 con la ambición de convertirse en la espina dorsal del transporte de viajeros en la península ibérica. Veinte años y 141 millones de usuarios después, se ha convertido en el principal medio de transporte entre las ciudades de España y en un referente internacional en cuanto a tecnología ferroviaria se refiere.
El AVE se inauguró el 21 de abril de 1992 con la línea Madrid-Sevilla, con motivo de la Exposición Universal de la capital hispalense. Doce trenes (seis por línea) comenzaron a recorrer los 476 kilómetros que separan ambas ciudades en poco más de dos horas. La utilidad del sistema ferroviario se disparaba, tan solo una década después de que se perfilasen los planes de modernización que exigía el sector. En solo un año, este servicio ya se había hecho con la mitad del mercado en este eje de transportes y el número de viajeros entre ambas urbes se duplicó. Poco después, absorbía también el 85 por ciento de la cuota de mercado frente al avión. Los trayectos en tren por Andalucía se redujeron en unas tres horas de media. Seis meses después de la inauguración de la primera línea, entraba en servicio la lanzadera Madrid- Ciudad Real- Puertollano. Y todo con una seña de identidad: la puntualidad.

Fue el inicio de una carrera a 300 kilómetros por hora que, como reza en la placa situada en la Puerta del Sol, tuvo a Madrid como su 'kilómetro cero'. La estación de Atocha, actualmente en obras de ampliación, volvió a encabezar la transformación del sistema nervioso ferroviario español hecho a base de caminos de hierro. La capital se mantenía como nudo gordiano del transporte interurbano de la nueva centuria. Los sucesivos gobiernos planteaban la necesidad de trazar, como antaño con las carreteras, una disposición radial del servicio para conectar todos los puntos de la península con una referencia común.

Estos fueron los deberes que comenzaron a cumplirse en la primera década del siglo XXI. La diagonal suroeste-noreste de la alta velocidad quedaba casi resuelta en 2003, con la llegada del AVE a Zaragoza. En 2004, Renfe creó el servicio de alta velocidad Avant para cubrir distancias medias, como el trayecto Córdoba-Sevilla o el de Madrid-Toledo. Dos años después, se remodelaba toda la flota de trenes y una nueva línea llegaba a Antequera, para alcanzar 12 meses después la ciudad de Málaga en un trayecto que dura dos horas y media. Al igual que en el caso de Sevilla, el AVE absorbió la mayor parte del flujo de viajeros a la costa del Sol.

Una telaraña de acero
La frontera era el norte y en 2007 se rompió ese techo de cristal. El 22 de diciembre se puso en marcha el AVE entre Madrid, Segovia y Valladolid, reduciendo el tiempo de viaje a un tercio. La ciudad pucelana se convirtió en el primer gran centro de operaciones de los trenes Alvia, con los que se ha podido incrementar de forma sustancial la velocidad ferroviaria en las líneas convencionales, que cuentan con otro ancho de vía. Desde Valladolid la red conectaba con Oviedo, Gijón, Santander y Bilbao. La telaraña de acero continuaba creciendo y, poco después, llegaba a Palencia, León, Burgos y Vitoria .

Cuando el AVE llegó a Lleida y Barcelona en 2008, ya nadie cuestionaba que esta forma de viajar era la preferida por los ciudadanos. Las distancias se reducían gracias a que el tren se abría camino entre las dos ciudades más importantes del país en apenas dos horas y 38 minutos. En pocos meses, la competencia con el avión fue muy estrecha y el servicio se convirtió en el más rentable de toda la red.

La mayoría de edad del AVE se celebró con la puesta en marcha de la línea Madrid- Valencia, con escala en Cuenca y Madrid- Albacete, paso previo a la llegada del tren a Alicante. En solo dos meses, Renfe copó el 75 por ciento del mercado en estos trayectos. En enero de 2013, el AVE llegó a Figueres, poniendo la última tecnología ferroviaria en el límite norte de la península.

Un 'hub' intermodal
España es el primer país europeo y el segundo del mundo con más kilómetros de alta velocidad. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) gestiona 2.900 kilómetros de red que llegan a 22 capitales de provincia y el Ministerio de Fomento tiene prevista la creación de 2.800 más. En estos momentos trabaja en la construcción de 200 kilómetros en distintos tramos que llevarán este servicio desde Madrid a Alicante, Murcia, Castellón, País Vasco, Asturias, Extremadura, Granada y Galicia, sin contar con los corredores periféricos por los que aboga el Estado con el apoyo de la Unión Europea.

Para sustentar semejante entramado, Madrid está desarrollando varias infraestructuras. La más importante en el corto plazo es la puerta sur del AVE en Torrejón de Velasco, que facilitará las operaciones con los corredores del sur y de Levante. El tercer túnel de la risa, que acogerá en exclusiva transportes de alta velocidad, está muy avanzado y permitirá que los usuarios no tengan que bajarse del tren cuando vayan del norte al sur o viceversa pasando por la capital. La estación de Atocha está en plena remodelación para duplicar su capacidad y Chamartín seguirá el mismo camino en cuanto termine de desbloquearse la'city' madrileña. También está previsto que el AVE llegue al aeropuerto de Barajas, lo que convertirá a Madrid en el mayor 'hub' intermodal de España y en uno de los mayores de Europa.
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