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Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional

Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional
Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional

Santos: "La cultura nos salva de la miseria del día a día"

Por Enrique Villalba
miércoles 10 de abril de 2013, 00:00h
Ana Santos (Zaragoza, 1957) es la nueva directora de la Biblioteca Nacional. Atendió a Madridiario para explicar los importantes proyectos que, en un futuro próximo, va a asumir la institución.
¿Qué tal ha sido el desembarco en la Biblioteca Nacional?
Ya conocía esta casa y a sus empleados. Trabajé como directora de acción cultural. Me he sentido muy bien acogida. Casi es volver a casa porque los años que pasé aquí fueron de una actividad muy intensa. Trabajamos para abrir esta biblioteca a la sociedad mediante actividades culturales, exposiciones y otros proyectos que, a mi juicio, tuvieron buen resultado. Cientos de miles de personas se acercaron a la Biblioteca Nacional para conocerla en profundidad. Permeabilizamos la institución y la dimos visibilidad.

Ana Santos, en un momento de la entrevista.Dice que han pasado de ser la casa de los libros a la casa de los contenidos ¿Cómo se ha gestado esa evolución?
La Biblioteca Nacional, al igual que el resto de bibliotecas del mundo, es producto de su tiempo. Ahora mismo, el conocimiento se almacena en cualquier tipo de soporte. Además, la información está muy viva y las bibliotecas tienen que intentar almacenar, difundir y permitir la utilización de la información. Y en esto estamos. No es fácil. Soy consciente que depositar en una institución toda la producción de los conocimientos es inviable, por lo diverso e impredecible que es Internet, pero tenemos que intentarlo, porque si no, nadie tendrá fuentes de conocimiento sufientes en el futuro para estudiar la realidad.

Ana Santos, en un momento de la entrevista.¿Es posible echarle la red a Internet?
Es imposible porque es un medio absolutamente dinámico. No obstante, hay herramientas informáticas muy potentes que permiten recolectar en dominios. Es el sistema que utilizamos. Pero sabemos que es una foto estática de un momento determinado. Aún así, debemos hacerlo. Sobre todo, con grandes nichos como las revistas y los libros electrónicos, por no hablar de otros formatos como blogs y wikis, aunque hay instituciones como la British Library que se están planteando recopilarlos también.

Ana Santos, en un momento de la entrevista.Internet es la patria de los contenidos libres ¿Qué opina de la dicotomía entre la defensa de la cultura gratuita y la defensa de los derechos de autor?
Soy defensora de la propiedad intelectual porque los creadores también deben de vivir de sus obras. Ahora bien, la defiendo con sociedades gestoras de derechos justas con los que verdaderamente son los dueños intelectuales de esos derechos. También defiendo la posibilidad de que haya un conocimiento abierto por voluntad del que lo genera. Fundamentalmente, esta es una situación que se produce en el mundo universitario, donde se genera información, se vende a grandes distribuidores internacionales que hacen sus paquetes de revistas y, luego, vuelven a vender a las universidades a precios millonarios. Hay un movimiento muy fuerte a nivel internacional llamado Open Access que busca permitir el acceso libre y gratuito a una parte muy importante de la producción.

Ana Santos, en un momento de la entrevista.Han planteado la creación del depósito legal electrónico.
Las bibliotecas nacionales de todos los países tienen que ser depositarias de toda la producción de un país, por ley. Lo que queremos es que, al igual que se deposita el contenido impreso, también se deposite la información digital.

¿Van a cobrar por algunos servicios?
Nos estamos planteando generar ingresos como podamos. La primera vía que ya tenemos es la fundación de amigos de la Biblioteca Nacional. Vamos a intentar hacer una campaña de captación para obtener financiación. Hay servicios que esta casa ya cobra, como la reprografía o el uso de espacios públicos. Debemos pensar en adquirir fondos, pero sin olvidar que esta es una institución que garantiza el acceso libre y gratuito.

¿Piensan incorporar a la iniciativa privada?
Ya participa. La exposición de Durero está financiada por Caja Canarias, por ejemplo. El libro del tercer centenario de la biblioteca ha sido financiado por la fundación, a través de las empresas socias. Queremos ser como el Prado...

Ana Santos, en un momento de la entrevista.Están trabajando en una ley para ello ¿Qué quieren conseguir con esta declaración de mayoría de edad?
Lo más importante es que esta ley defina la misión y las funciones de la institución en nuestros días. Tiene que ser un paraguas legal que permita que la institución se ponga a la altura de las grandes instituciones culturales de este país, que es el sitio que le corresponde, y que en alguna ocasión ha podido estar en entredicho. Es un estatuto básico, del que solo tenemos el borrador. La misión más administrativa es mejorar la gestión, implantando un sistema de funcionamiento con capacidad jurídica propia. También busca conseguir que los ingresos que se generan  puedan revertir en parte del presupuesto de la institución. Es decir, nos permitirá tener más libertad de movimientos, una mejor capacidad de gestión y protección de los fondos.

Ana Santos, en un momento de la entrevista.Lo primero que se recorta en cualquier presupuesto es la cultura ¿Qué defensa hay contra eso?
Estoy en absoluto desacuerdo. Me da mucha envidia y alegría que haya países como Brasil o Finlandia que han demostrado que invirtiendo en cultura, mejoran su sociedad en todos los ámbitos. La cultura es lo que nos salva de caer en la miseria del día a día. Es lo que nos permite crecer y mejorar. Desde los poderes públicos tenemos que trabajar por fomentarla. Cuando paso por la sala de exposiciones, veo fundamentalmente grupos que se reúnen para visitar espacios culturales. Este consumo es el que hay que incentivar.

Ana Santos, en un momento de la entrevista.¿Cómo está afrontando la crisis la institución? ¿Van a eliminar proyectos?
Somos muy conscientes de que el presupuesto que nos asigna el Ministerio difícilmente va a crecer. Es más, puede incluso disminuir, al igual que el del resto de las instituciones públicas españolas. Por otra parte, hay proyectos estratégicos básicos como el de la Biblioteca Digital Hispánica, que hemos podido hacer gracias al mecenazgo de Telefónica, que ha aportado cantidades de dinero muy importantes, sin las cuales hubiese sido imposible subir a la red más de 100.000 ejemplares. En el último año hubo 50 millones de descargas de este material. No podemos hacer este tipo de proyectos sin mecenazgo. Con presupuesto ordinario es inviable. Nuestro objetivo es intentar convencer a grandes empresas de que invertir en esto es rentable porque tiene un retorno de visibilidad y de prestigio, además de que promueve la difusión de la cultura española.

¿Qué opina de la Ley de Mecenazgo?
Me gustaría que la futura ley esté encima de la mesa lo antes posible y favorezca esta práctica. Más allá de un aspecto económico, es también una cuestión social y cultural del país. Ser mecenas no está bien visto porque la sociedad no está impregnada de la necesidad de retorno a la comunidad. A los americanos les encanta verse en grandes letras doradas en cualquier institución en la que han contribuido. Vamos a ver si lo conseguimos aquí.

Ana Santos, en un momento de la entrevista.Como exdirectora de Bibliotecas de la capital, ¿cuál es el papel de los centros municipales de esta naturaleza?
Es fundamental. Son auténticos centros de formación y de integración social. En mi experiencia municipal, las visité todas y me ha emocionado ver gente haciendo cola para utilizar sus servicios. Especialmente, en este momento, hay que ayudarlas en la medida de lo posible.

¿Cree que este retroceso en las aportaciones públicas puede provocar la privatización o el pago de servicios de biblioteca?
Dudo mucho que las bibliotecas sean un negocio. No es un servicio absolutamente imprescindible y por eso no creo que se privaticen. Otra cosa es que tengan servicios externalizados. De hecho, la Biblioteca Nacional los tiene. Pero las bibliotecas tienen que seguir siendo un servicio público esencial.
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