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Las comarcas de Madrid (III)

Cuenca Media del Jarama: la riqueza de la ribera

miércoles 03 de abril de 2013, 00:00h
Desde la Sierra Norte hasta el Corredor del Henares se extiende la comarca de la Cuenca Media del Jarama, un conjunto de 18 municipios bañados por el tramo medio de este afluente del Tajo, lo que la convierte en una zona de elevado valor ecológico. Ver más fotos de esta comarca

128.712 habitantes
 586,20 km²
Municipios:
Ajalvir, Algete, Camarma de Esteruelas, Cobeña, Daganzo de Arriba, Fresno de Torote, Fuente el Saz de Jarama, Meco, El Molar, Paracuellos de Jarama, Pedrezuela, Ribatejada, San Agustín del Guadalix, Talamanca de Jarama, Valdeavero, Valdeolmos-Alalpardo, Valdepiélagos y Valdetorres de Jarama.
En un territorio de casi 600 kilómetros cuadrados, la comarca aglutina una variedad de paisajes que evolucionan progresivamente desde las estribaciones de la Sierra Norte hasta los páramos y las vegas propios de la Campiña donde predomina un suelo dedicado a uso industrial. Se trata de localidades con gran valor ecológico enclavadas en un área prioritaria para la conservación de la naturaleza, una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA), denominada de las estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares.

El mayor patrimonio artístico de la zona se da cita en Talamanca del Jarama, que presume de haber sido junto con Madrid y Toledo una de las capitales del imperio de Carlos I. A siete kilómetros de distancia —17 por carretera— se encuentra El Molar. Dada su proximidad a la capital y a la Sierra Norte, esta localidad ha experimentado un gran crecimiento demográfico en los últimos años como ciudad dormitorio. Su arquitectura urbana integra las conocidas cuevas del vino, más de un centenar de bodegas excavadas en los cerros donde se han establecido diversos restaurantes. La riqueza gastronómica de la zona –especialmente de los asados – se extiende también a la vecina Pedrezuela, población surcada por el río Guadalix y donde se forma el embalse que toma nombre del municipio.

Continuando hacia el sur, a los pies de la sierra del Guadarrama, se llega a San Agustín del Guadalix, donde pueden visitarse espacios naturales como el monte de Moncalvillo y la laguna de los Patos, un parque recreativo con abundante flora y fauna autóctona. El río Jarama marca la frontera natural entre El Molar y la vecina Valdetorres, que toma su nombre de este afluente del Tajo y de su situación geográfica entre montañas y  torres de vigilancia durante la dominación musulmana. La localidad mantiene su tradición agraria gracias al cultivo de trigo, centeno, olivo y frutales. Un escenario que se repite en Fuente El Saz de Jarama, localidad agrícola que mantiene un ambiente típicamente rural a pesar del desarrollo urbanístico y empresarial experimentado en los últimos años.

El término municipal de Valdeolmos-Alalpardo aglutina dos núcleos de población cuya historia transcurrió de manera independiente hasta su unión a mediados del siglo XIX. La población dispone de espacios de importante riqueza natural como la dehesa de Zarzamora, el cerro de los Olivos y el encinar del Monte, y de lugares de interés arqueológico como el árula de Alalpardo, un altar de sacrificio a los dioses que data del siglo I.

El paisaje de campiña castellana alcanza su máximo exponente en la vecina Ribatejada, que hasta el siglo XIX perteneció a la provincia limítrofe de Guadalajara. Entre sus principales monumentos de interés sobresalen la llamada Casa Grande, un antiguo palacio reconvertido en edificio de viviendas particulares, y la iglesia de San Pedro, una construcción de estilo mudéjar declarada Bien de Interés Cultural.
 
También lindando con Guadalajara se encuentra Valdeavero, entre el Jarama y el Henares, ríos que han sustentado una importante agricultura – especialmente olivos – y ganadería en la zona. El municipio conserva, además, ejemplos de viviendas de tipo rural y dependencias agropecuarias que hacen muy atractivo dar un paseo por las calles y plazas del núcleo urbano.

Tomando la M-113 se llega a Fresno de Torote y a la pedanía de Serracines, donde se concentra toda la actividad social y comercial de este municipio regado por las aguas del Torote. También en los márgenes de este río se ubicaron los primeros asentamientos de Daganzo de Arriba, que alberga los restos de una necrópolis visigoda. Esta localidad se convirtió en el siglo XVIII en el lugar del aterrizaje fortuito del primer globo aerostático español.

Algete, municipio con mayor población de la comarca –20.585 habitantes, según datos correspondientes a 2012– ha dejado atrás su pasado agrícola para convertirse en el último tercio del siglo XX en una población basada en la industria y los servicios. Una evolución que comparte con las vecinas Cobeña y Ajalvir, que han sustituido su tradición agraria por un desarrollo industrial y urbanístico vinculado a su proximidad a la capital.

El ambiente cervantino de Alcalá de Henares ha traspasado sus fronteras municipales para expandirse hasta Camarma de Esteruelas, que cuenta con numerosas calles y plazas que rinden tributo a personajes y lugares recreados por las obras de Miguel de Cervantes como Dulcinea, Rocinante o Toboso.

Sorteando campos de trigo y cebada y vegetación de ribera se llega a Meco, un municipio tiene la singularidad de contar con una bula papal que autoriza a sus habitantes a comer carne en Semana Santa por considerarse el pueblo más alejado del mar de toda España. La mejor muestra de su patrimonio artístico es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada monumento histórico artístico nacional.

Para no perderse: El puente romano de Talamanca
A unos 500 metros del casco urbano de Talamanca del Jarama se sitúa el conocido puente romano de esta localidad, construido sobre las aguas del Jarama antes de que su cauce fuera desviado. Poco queda en pie sin embargo de la construcción original, que ha sido remodelada en diversas ocasiones durante la Edad Media y Moderna.

La construcción, realizada a base de la combinación de sillería de piedra caliza y mampostería de cantos rodados, consta de cinco arcos rebajados y escarzanos, distribuidos irregularmente, formando un arco central y otros cuatro menores. Las diferentes remodelaciones y reconstrucciones a las que ha sido sometido el puente durante su historia son perceptibles en las marcas de cantero que presentan algunos de sus sillares, un aspecto muy típico de las construcciones medievales.

Pero el puente romano no es el único vestigio histórico del municipio. Talamanca del Jarama atesora también otros restos románico-mudéjares, entre los que sobresalen un torreón y parte de una muralla árabe y el ábside de los Milagros, perteneciente a una iglesia del siglo XIII.
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