www.madridiario.es

Las comarcas de Madrid (II)

Sierra Norte: la gran olvidada

martes 02 de abril de 2013, 00:00h
La Sierra Norte es una de las comarcas más importantes de la Comunidad de Madrid. Se encuentra en el extremo septentrional de la región. Abarca un total de 1.253 kilómetros cuadrados (un 16 por ciento de la superficie total de la región) y tiene una población superior a los 26.000 habitantes, repartidos en 42 términos municipales.
Población 26.518 habitantes
Superficie 1.253 km²
Municipios La Acebeda, Alameda del Valle, El Atazar, El Berrueco, Berzosa del Lozoya, Braojos, Buitrago del Lozoya, Bustarviejo, Cabanillas de la Sierra, La Cabrera, Canencia, Cervera de Buitrago, Garganta de los Montes, Gargantilla del Lozoya y Pinilla de Buitrago, Gascones, La Hiruela, Horcajo de la Sierra-Aoslos, Horcajuelo de la Sierra, Lozoya, Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias, Madarcos, Montejo de la Sierra, Navalafuente, Navarredonda y San Mamés, Patones, Pinilla del Valle, Piñuécar-Gandullas, Prádena del Rincón, Puebla de la Sierra, Puentes Viejas, Rascafría, Redueña, Robledillo de la Jara, Robregordo, La Serna del Monte, Somosierra, Torrelaguna, Torremocha de Jarama, Valdemanco, El Vellón y Venturada.


A pesar de ser, parte de ella, conocida como la Sierra Pobre, a través de sus valles y montañas se encuentran un gran número de lugares de valor ambiental así como pueblos con importante bagaje histórico. Las mayores cumbres y espacios naturales, la mayoría de las reservas hídricas de la región se encuentran aquí, entre algunas de las pequeñas localidades.

Esta zona de la Sierra sufrió un fuerte proceso de despoblación a lo largo del siglo XX, sobre todo entre los años 50 y 70. A finales del pasado siglo, el escaso desarrollo económico y la huída hacia la capital provocaron que el desarrollo poblacional se viese limitado, lo que no impidió que algunas zonas evolucionaran como destinos para emplazar una segunda residencia. Años después, ya en la década de los 80, comenzaría a desarrollarse la infraestructura turística con el auge del turismo rural. Alojamientos  y restaurantes convirtieron la comarca es un interesante destino por su riqueza natural y su importante patrimonio cultural.

Junto al auge del turismo se han mantenido actividades económicas como la ganadería, la agricultura, la construcción y los servicios. Precisamente el crecimiento de este último sector permitió crear una nueva estructura económica a la zona, en la que se integran los negocios artesanales y empresas de servicios.

Fauna y flora
La Sierra Norte destaca por su gran diversidad de tipos de vegetación, desde las superficies de cereal, viñedo y olivar hasta los pastizales de las altas cumbre. Los bosques de pinos y robles, alcornoques, olmos, chopos, fresnos y enebros completan este impresionante paisaje natural.

La variedad de la flora se debe en buena parte a la abundancia de agua. La comarca de la Sierra Norte está atravesada por el río Lozoya y parte del Jarama, que nace en las proximidades de Somosierra y transcurre por el límite provincial. El Lozoya, por su parte, nace en la confluencia de los Montes Carpetanos y la Cuerda Larga, formando una red de cinco embalses interconectados –Pinilla, Riosequillo, Puentes Viejas, El Villar y El Atazar- lo que confiere una vital importancia como fuente de suministro de agua para toda la Comunidad de Madrid. 

Este potencial natural ha creado lugares de gran importancia, como el único parque natural de la Comunidad de Madrid -el Parque Natural de la Cumbre, Circo y Laguna de Peñalara-, así  como parajes de extraordinaria importancia medio ambiental como el Hayedo de Montejo, espacios ambos con una variada fauna y flora y áreas de gran valor paisajístico y medioambiental. Lo mismo ocurre con Somosierra, relevante no solo porque fue escenario de una de las batallas registradas durante la invasión napoleónica sino porque ofrece, además, la posibilidad de disfrutar de la cascada más alta de la Comunidad de Madrid, las Chorreras de los Litueros.

Pero visitar la comarca permite también acercarse al variado patrimonio arquitectónico y cultural. En el recorrido por la comarca se encuentran restos celtíberos, asentamientos musulmanes, castros y otros restos arqueológicos. El estilo románico, gótico y barroco de las iglesias y ermitas entronca con la arquitectura popular que contrasta con las construcciones más modernas de los últimos años. Entre las poblaciones que más destacan en este aspecto hay que reseñar Buitrago del Lozoya y Torrelaguna, localidades que reúnen un importante legado histórico. También destacan gran cantidad de construcciones religiosas, como el Monasterio del Paular -primera cartuja del Reino de Castilla y desde 1954 abadía benedictina con estilos góticos y barrocos- y ejemplos de arquitectura popular tradicional que se pueden ver en La Hiruela, La Acebeda, Puebla de la Sierra, Patones o El Berrueco y que se convierten en una atracción turística en primavera, verano y otoño.

Los primeros pueblos dejaron muestras de sus expresiones artísticas paleolíticas  como las que se pueden ver en la Cueva del Reguerillo, en el municipio de Patones. De la época musulmana, posteriormente ampliada por los reinados cristianos, se puede disfrutar de la muralla de Buitrago de Lozoya , único pueblo de la Comunidad de Madrid que conserva íntegro sus defensas. El recinto, el más espectacular de la sierra, logró su designación como Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural en 1993. Otra peculiaridad de este municipio es el museo Picasso, con 60 obras que reunió y donó al pueblo el que fuera peluquero e íntimo amigo del artista malagueño, Eugenio Arias Herranz, hijo natural de la localidad.

Mención especial merece la iglesia de San Vicente Mártir, en Braojos, localidad situada en la ladera de la Sierra del Guadarrama. Marcada por un carácter rural y con una importante actividad agropecuaria, su paisaje está definido por superficies de pastos, cultivos y una red de caminos de vías pecuarias. El templo posee dos interesantes retablos, ‘La capilla de los Vargas’, obra del escultor Gregorio Fernández, y el que domina en la puerta de entrada ‘El altar del Ángel’ atribuido a Berruguete. La capilla del Sagrario acoge la imagen de la patrona de la localidad, Nuestra Señora del Buen Suceso, una talla del siglo XIII, desfigurada en la actualidad a causa de una mala restauración en 1950.

EL HAYEDO DE MONTEJO
Situado en el municipio de Montejo de la Sierra, dentro de la Reserva de la biosfera de la Sierra del Rincón, este singular paraje de apenas 250 hectáreas pero de un gran valor ecológico, fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1974.

El protagonista de esta joya de la naturaleza es la Fagus sylvatica, la especie de haya más frecuente en toda Europa pero que no lo es tanto en la Península Ibérica. Esto hace que el Hayedo de Montejo sea  un enclave más singular por tratarse del único bosque de hayas de la Comunidad de Madrid.

Está situado en la pendiente de la ladera que comienza en el margen derecha del río Jarama, cerca de su nacimiento, y está compuesto por los montes de El Chaparral y la Solana. Las hayas se mezclan con robles, rebollos y acebos.  En lo que a la fauna se refiere, abundan los corzos, jabalíes, insectos e invertebrados y la humedad del ambiente favorece la proliferación de anfibios y reptiles.

No es tan fácil conocer el Hayedo porque las visitas están reguladas para conservar el espacio natural, especialmente en los meses otoñales, que es cuando ofrece las panorámicas más espectaculares del todo el año. Los tres itinerarios para conocerlo son: la Senda del Río, un recorrido lineal paralelo al río Jarama; la Senda de la Ladera, que transcurre próxima al río para ascender por una ladera, y la Senda del Mirador, que atraviesa los diferentes tipos de manchas de vegetación que configuran el Hayedo de Montejo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios