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Los mejores pinchos se sirven en chatos

miércoles 19 de diciembre de 2012, 00:00h
En La Taberna del Chato nunca servirán una paella. La idea era salirse del tópico. Huir de la 'spanish tapa'. Tarea difícil en la calle de la Cruz, en territorio del 'guiri', en pleno corazón de las guías, los planos, las cámaras de fotos. Sin embargo, han sabido combinar lo castizo del chato con las ínfulas 'gourmet' de sus pinchos.

Ignacio Sánchez-Sicilia, dueño de la taberna, no para. Prepara un pincho, sirve una caña, cobra, saluda, atiende. Su compromiso y su actividad frenética contagian a un equipo que cuida cada detalle. Es la ansiedad de estar cumpliendo un sueño.

En la cocina, Santiago Beltrán, un experimentado cocinero, plasma una carta que Ignacio se trabajó a conciencia durante el año y medio en que la burocracia madrileña impidió la inauguración de la taberna. Ferias, cursos, bodegas por toda España... La búsqueda del mejor producto fue imprescindible para llevar a cabo lo que tantas veces se le había pasado por la cabeza mientras trabajaba en su banco.

"A nadie que le conociese bien le pudo extrañar que Ignacio dejará su trabajo en la banca para montar la taberna", comenta su hermana, Teresa, que echa una mano promocionando los chatos en la red. Sin duda, en los tiempos que corren, con la espada de Damocles sobre todas las cabezas, parece una locura abandonar un trabajo estable para montar un negocio. Pero así son los sueños enquistados.

El resultado: una taberna que recoge un Madrid castizo fuera del tópico. "Hemos huido de aparecer en las guías, de promocionarnos en los hoteles. Nuestra intención es conseguir un público fiel español mientras todos se pelean por el turista. Y para eso hay que ser diferentes", asegura Teresa.

Para lograr este objetivo se han propuesto estar pendientes de todos los detalles. Así, cada pincho rezuma dedicación. "No queremos renunciar  a nuestra visión de la hostelería", dice Ignacio, quien insiste en que su pretensión es "convertir La Taberna del Chato en una alternativa a las tapas de la zona, a la 'gamba frita', nos negamos a incluir la paella".

Entre toda la oferta de pinchos, todos servidos en chatos como toque de originalidad, el niño mimado de Ignacio es el Steak Tartare (4 euros), un plato exclusivo que recoge a la perfección la esencia de esta 'neotaberna': toques 'gourmet', cocina sofisticada alejada de una taberna al uso pero al alcance de todos los bolsillos. Sin embargo, el pincho que más ha triunfado entre los clientes es el Pollo Crujiente (3 euros). "Después de la cerveza, es lo que más servimos, incluso por delante del vino", afirma Ignacio.

"Somos hijos de la crisis", comenta Teresa, quien aclara que "los precios han nacido ajustados a ella pero no renunciamos a ciertos productos de calidad". Así, el presupuesto para salir "bien comidos y bebidos de la taberna ronda los 20 euros", explica.

Pero La Taberna del Chato no solo sorprende en el paladar sino que lo visual tiene tanta o más importancia que lo gustativo. Cada pincho llega a las mesas tras someterse a una trabajada presentación. Asimismo, la cocina se deja husmear desde un ventanal que descubre los secretos de estos chatos fuera de lo común.

Taberna del Chato
Calle de la Cruz, 35 (Barrio de las Letras).
Precio aproximado: 20 euros.

Taberna del Chato
Calle de la Cruz, 35 (Barrio de las Letras).
Precio aproximado: 20 euros.

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