www.madridiario.es

Cyrano de Bergerac: emoción romántica

jueves 06 de diciembre de 2012, 00:00h
El héroe romántico de la gran nariz –Cyrano de Bergerac- se asoma al escenario del teatro Valle Inclán con una producción que se estrenó en Barcelona la primavera pasada. Pere Arquillué da vida al protagonista. El montaje puede verse hasta el 6 de enero.
No es Cyrano una de las obras épicas más representadas en nuestro país. Seguramente por su numeroso reparto y por necesitar de un intérprete poderoso que encarne a este pensador tachado de libertino, coetáneo de Moliere. Enrique Rambal, con toda su parentela y con Eloísa Muro (la madre de la Asquerino) la trajo al Coliseum el año 1942. Después heredó la nariz Manuel Dicenta. Conviene recordar que, aunque ambientada en el siglo XVII, la obra de Rostand se estrenó en 1897. O sea que tiene poco más de un siglo. En la última década el Español la ha ofrecido en dos ocasiones. En 2000, dirigida por Mara Recatero con Manuel Galiana. Y en 2007 montada por Strasberg con José Pedro Carrión.

Esta producción que podemos ver ahora es hermosa, brillante a veces, romántica y excelentemente interpretada. Diez actores, a las órdenes de Oriol Broggi, mueven una escena sugerente, con escasos elementos realistas. Una serie de telones y unas sutiles proyecciones ambientan la acción. No renuncia el director al balcón en el que Roxana es seducida doblemente: por la belleza de Cristián y por las palabras de Cyrano. Una vez más asistimos emocionados a ese sobrecogedor ejemplo de amor.

Los actores, salvo los tres protagonistas, se multiplican dando vida a los nobles parisinos, a los poetas en ciernes o a los soldados hambrientos. Gran trabajo porque, además, son los maquinistas y utileros, los que cambian la escena cada vez que hace falta.

Es muy eficaz la versión del texto realizada por Xavier Bru de Sala. Se ha basado en la que hizo anteriormente en catalán y que hace 30 años proporcionó a Flotats uno de sus grandes éxitos. En castellano los versos suenan limpios, directos y la labor de resumen del adaptador es muy eficaz a la hora de seguir los enredos y amoríos de tantos pretendientes. Destaca en Cyrano su espíritu indomable, su ansia de libertad, la independencia que le condena al hambre, la insolencia que le lleva a la muerte.

Arquillué hace un excelente Cyrano, mucho mejor en las situaciones románticas e irónicas. Quizá la escena de la muerte sería más estremecedora sin tanto aspaviento. Se pierde, tal y como está montada, parte de la belleza de su epitafio, seguramente porque el actor debe hacer un sobre esfuerzo que resta claridad a su dicción. Es reseñable es esfuerzo de todo el equipo para adaptar al castellano un texto largo, unos versos, que han interpretado siempre en catalán.

Es muy destacable la Roxana de Marta Betriu, alejada de las amadas bobaliconas al uso. Ella hace una mujer enamorada, entregada y decidida a todo por seguir a su hombre. Es el tercer ángulo de un triángulo casi equilátero, en el que los tres brillan por méritos propios. Porque también Bernat Quintana resulta un eficaz galán. Destaca su Cristián sobre todo cuando se sumerge en la amargura de entender que no es amado por sus cualidades sino por las palabras que pone en su boca Cyrano.

No está la temporada teatral especialmente brillante en general. Por eso se agradece un espectáculo como éste, q    ue se ve con interés y que llega a emocionar. Además está muy bien hecho. Elementos más que suficientes para hacerlo recomendable.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios