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Ana Botella quiere multar a los clientes de las prostitutas

Colonia Marconi
Colonia Marconi

Prostitución en tiempos de crisis

miércoles 03 de octubre de 2012, 00:00h

La prostitución se agrava en las calles de Madrid. La crisis ha provocado que mujeres que lo habían dejado vuelvan a ejercer, "para vivir". Es la sensación que tienen algunas organizaciones que les prestan asistencia. El Ayuntamiento trabaja en un nuevo plan de lucha contra la explotación y se plantea multar a los clientes. Víctimas de violaciones, golpes y robos continuos, lo que ellas piden es más seguridad.

Cuando Alberto Ruiz-Gallardón abandonó la Alcaldía de la capital, se dejó varios asuntos pendientes. "No habrá prostitutas en las calles de Madrid", prometió en 2003. Más de ocho años como alcalde no fueron suficientes para cumplir su palabra. Su sucesora, Ana Botella, tiene entre manos un plan contra la explotación sexual, que sustituirá al de 2009 y lo perfeccionará (las principales críticas al plan vigente radican en que no contempla a las mujeres que no son víctimas de trata ni la prostitución masculina). Su presentación ya lleva meses de retraso.

La postura de Botella con este tema es clara. Considera que prostituirse "va contra la dignidad del ser humano" y que las mujeres que lo hacen están obligadas en el "90 por ciento" de los casos. Partiendo de esa base, lo que quiere conseguir parece una utopía que ella misma reconoce: "Que los hombres y las mujeres que no sean libres no tengan que ejercer". Y parece que no cejará en su empeño, "pues debe ser el fin de cualquier político". De momento, ha planteado multar a los clientes, mediante ordenanza, como ya se hace en otras ciudades. Madridiario ha consultado a más de dos decenas de meretrices para sondear su opinión sobre el asunto y la respuesta ha sido unánime: rechazo absoluto. Temen quedarse sin 'trabajo'.

Fátima (nombre de "guerra") quiere mandarle un mensaje a la alcaldesa: "No queremos multas ¿de qué vamos a vivir?, lo que queremos es más seguridad, que esto [la colonia Marconi, en Villaverde] es el Bronx". Y le pone un ejemplo: "el otro día me obligaron a hacer una felación sin condón poniéndome un destornillador en el cuello". Fátima, española de 48 años, habla sin parar. Cuenta varias anécdotas aterradoras, dice que muchos clientes las maltratan, les roban, les pegan, las violan, las insultan: "Nos llaman 'perras', 'guarras', 'brujas', nos tiran piedras y palos".

Tiene muchas cosas de las que quejarse y no quiere desaprovechar la oportunidad: "Aquí nadie está porque quiere, a ninguna chica le gusta, yo lo hago porque soy analfabeta, como la mayoría, pero, oye, mis hijos están en la Complutense y han estudiado en el extranjero gracias a mí, lo he hecho todo por ellos". Niega estar extorsionada por ninguna red y asegura que hay más españolas en las calles que antes de la crisis. A Botella le pide que haga "como en Ámsterdam", porque considera que allí "por lo menos hay seguridad". "Lo que pasa aquí es una salvajada, sí que es verdad que hay muchas chicas obligadas, Cabeza de Cerdo está en la cárcel, pero hay cincuenta como él", concluye.

Desde las ONG hay diferencia de opiniones en cuanto a las sanciones a los clientes. La percepción mayoritaria es que no resolverían "del todo" el problema: "Se haría más clandestinamente, pero se seguiría haciendo", dicen en Médicos del Mundo. La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atencion de la Mujer Prostituida (APRAMP) califica la medida de "buena"  porque "la demanda hay que penalizarla", aunque abogan por acciones complementarias para luchar contra lo que, bajo su punto de vista, es "un mercado de personas". El colectivo Hetaira, muy lejos de compartir esta visión, la tacha de "hipócrita". "No se puede decir que castigando a los hombres no estés castigando a las mujeres, ¿qué pasa con las que, por decisión propia, deciden ejercer la prostitución?", se pregunta una portavoz. Hetaira ya organizó una manifestación el año pasado contra las políticas "de acoso" municipales: "¿De dónde se sacan que el 90 por ciento de las mujeres son víctimas de trata? No hay cifras, ya lo reconoció Cristina Cifuentes [delegada del Gobierno en Madrid], que dejen de inventárselas".

De ruta por Villaverde
En la colonia Marconi (Villaverde) ?uno de los grandes focos de prostitución localizados en la capital?, las mujeres que ejercen de momento tienen otras preocupaciones. Hoy es lunes. Son las 16.30 horas. Yolanda Gutiérrez, trabajadora de Médicos del Mundo, acompañada de dos voluntarias, se dispone a poner en marcha la autocaravana que recorrerá la zona durante las próximas cuatro horas. Lleva más de diez años haciéndolo. Su función consiste básicamente en repartir bolsas con preservativos (antes con 36 unidades, ahora, con la crisis, 18) y lubricantes, impartir talleres de higiene y sexualidad y dar todo tipo de consejos. Aparte de Marconi, dependiendo del día acuden a la Casa de Campo, Cuzco, el Paseo de Camoens, el distrito Centro o clubs en Vallecas.

A lo largo de la tarde se topan con todo tipo de consultas. Desde una joven que está muy apurada porque no consigue quedarse embarazada; a otra que critica que muchos hombres le obliguen a usar "dos gomas" cuando ella sabe "perfectamente" que así hay más riesgo de rotura; a otra que cuenta que se va a vivir a Irlanda a trabajar de camarera; a otra que comenta que tiene que ir al médico pero le da "vergüenza" comentarle a lo que se dedica; u otra que acaba de reincorporarse a 'trabajar' después de haber dado a luz hace dos meses. Todas ellas reciben de buen gusto la visita de Yolanda y compañía.

"Cuando llegues a casa mejor que no te limpies la vagina por dentro, puedes hacerte heridas", "No lleves el dinero en el bolso", "Si alguien te da mala espina, directamente no te subas en su coche", "No lleves un cuchillo, que está prohibido, lleva un spray de laca y si te hacen algo se lo echas a los ojos", "La marcha atrás no funciona, antes sale líquido". Son algunas de las recomendaciones que se escuchan. Hoy Mónica (nombre ficticio), ecuatoriana de 40 años, asiste a una clase rápida sobre cómo poner un condón. Utilizando como prueba un pene de plástico, lo hace "casi bien". Ha cometido dos fallos: abrirlo con los dientes y no apretar el capuchón para que no entre aire al desenrrollarlo.

Con la crisis, menos 'trabajo'
Una de las quejas que más se oye es la "falta de trabajo". "Hace cuatro años tenía veinte clientes al día, ahora solo tengo cinco", dice una mujer. "La vuelta del verano es muy mala", añade otra. El recrudecimiento de la crisis ha provocado que algunas de las que habían conseguido salir de la calle hayan vuelto. Además, hay "más" consumidores que no pagan y hay quien se plantea emigrar a lugares más prósperos. Una prostituta drogodependiente se declara "muy jodía". "No he hecho nada en todo el día", lamenta. Algunas cambian de lugar con frecuencia como estrategia comercial. "Si eres 'nueva' haces más dinero", comenta una chica, de 28 años y natural de Rumanía. Todas ellas critican que se multe a los clientes pues perderían "el poco trabajo que hay". "Si lo hacen voy otra vez a manifestarme a Montera", afirma una peruana.

El tema es complicado. Hay demasiadas aristas y no se sabe a ciencia cierta qué porcentaje de mujeres es verdaderamente víctima de trata. Una de las voluntarias de Médicos del Mundo dice que cuánto más de cerca conoce la problemática de la prostitución, menos claro tiene cuál sería su solución. Lo que sí considera es que "es una manera de maltrato": "La mayoría de las chicas tienen pareja o 'chulos' que las utilizan y viven de ellas". Ante esta dramática situación, comparte la afirmación de la alcaldesa ?"La prostitución va contra la dignidad de la persona"?, pero con un importante apunte: "¿De qué persona?".

: "La mayoría de las chicas tienen pareja o 'chulos' que las utilizan y viven de ellas". Ante esta dramática situación, comparte la afirmación de la alcaldesa ?"La prostitución va contra la dignidad de la persona"?, pero con un importante apunte: "¿De qué persona?".

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