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Historias de segundas oportunidades

Historias de segundas oportunidades

miércoles 29 de agosto de 2012, 00:00h
Son historias increíbles, de segundas oportunidades, de superación. Cada cuatro años los Juegos Paralímpicos aúnan muchas de ellas y muestran al mundo el verdadero espíritu del deporte. Desde Londres, dos madrileños relatan sus experiencias.
Sus historias les preceden. Su lucha es diaria. Al madrileño Javier Crespo, discapacitado físico, el despertador no le perdona. Suena a las siete de la mañana, quizá antes. Ocho horas de trabajo después, aún tiene fuerzas para meterse en la piscina (no siempre en las mejores condiciones). Es un nadador discapacitado. Mejor, es en un deportista con mayúsculas.

Javier acumula dos participaciones en los Juegos Paralímpicos (Atenas '04 y Pekín '08) y desde el sábado vuelve a pasearse por una villa olímpica, la de Londres. Con su trabajo diario, ha demostrado que no puede vivir sin la piscina. Con 12 años sufrió un accidente deportivo -se enganchó con una valla y sufrió una caída que le dañó para siempre- y los médicos le recomendaron la natación para mejorar su rehabilitación. Desde entonces, pese a todas las dificultades, no ha podido dejarlo.

Javier está feliz. No es consciente del ejemplo de superación en el que se ha convertido. Por la mañanas es jefe de operaciones de la tienda online de HP, por las tardes un deportista de primer nivel. "¿Vacaciones?, las vacaciones las utilizo para competir", explica entre risas, y confiesa que su familia y su chica le han dicho más de una vez que lo deje, pero no puede. "Al principio era un hobbie, luego te vas dando cuenta que no eres tan malo, te entra el mono y no lo puedes dejar", dice.

"Hasta que no llegan los Juegos estamos un poco olvidados, si no logramos repercursión es difícil encontrar patrocinadores que nos ayuden a seguir adelante. No hay prácticamente ayudas", explica este nadador que busca en la capital inglesa colgarse la preciada medalla olímpica que hasta ahora se le ha resistido. Son tiempos difíciles para todos, Javier lo admite: "No es época para pedir dinero", sin embargo, cree que si Madrid logrará organizar los Juegos de 2020, "sería clave para despegar. Se necesita dinero para captar nuevos chavales y formarlos. Es necesario tener entrenadores profesionales, y eso cuesta mucho dinero", comenta.

En Londres le toca competir el último día, el 8 de septiembre. Su primer objetivo es alcanzar la final de la prueba de la que es especialista, los 100 metros braza. "No va  a ser fácil. Tendré que repetir el tiempo de Pekín (entonces fue sexto). Una vez en la final, todo puede pasar", asegura Javier Crespo.

Empezar de cero
El ciclista César Neira tuvo que empezar prácticamente de cero. Este deportista del pueblo madrileño Cadalso de los Vidrios, sufrió un accidente laboral que tuvo consecuencias muy graves. Tenía 23 años y un hijo muy pequeño, y una caída desde una altura de siete metros en la cantera en la que trabajaba de artillero, le provocó una parálisis cerebral. Los médicos le dieron pocas esperanzas de vida. 

César Neira es el ejemplo vivo de que por más que te caigas lo más importante es levantarse. Un año y medio después del accidente, ya montado en la bicicleta, un coche le atropelló mientras entrenaba. Se rompió la clavícula. Tiempo después otro coche le dio por detrás con menores consecuencias. Lo increíble es que César nunca ha dejado de levantarse, de montarse de nuevo en la bicicleta hasta llegar a los Juegos de Pekín, donde logró un bronce, con el que inauguró el medallero español, y el preciado oro en la prueba de contrarreloj.

Tras el accidente, tuvo que volver a aprender a leer y a escribir, también a andar. Sin embargo, se siente un privilegiado, la vida le ha dado una segunda oportunidad y encima, "haciendo lo que me gusta", dice. César había dejado el ciclismo por el trabajo. Después del accidente, su esfuerzo y su talento le han servido para vivir de su pasión.

"Nunca me había fijado en el ciclismo paralímpico, me sonaba a chino", confiesa César Neira, quien relata que viendo en la televisión los Paralimpiadas de Atenas, se animó para algún día participar en unos Juegos. En 2005 ya participaba en un Europeo, su destino estaba más que cantado.

A su trayectoria meteórica también ha ayudado que la zona de Madrid en la que vive, muy cercana a Ávila, es territorio natural de ciclistas. Profesionales como Pablo Lastras o Paco Mancebo le ayudaron en sus primeras pedaladas tras el accidente.

En Londres, participa en cuatro pruebas, dos en pista, la de ruta y su preferida, la de contrarreloj. "Estoy en mi mejor momento", asegura César Neira, que a sus 32 años confiesa que una medalla en unos Juegos no se puede comparar a ninguna otra competición.
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