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Fiestas 'a escote'

Fiestas 'a escote'

miércoles 22 de agosto de 2012, 00:00h
Fiestas 'a escote', presupuestos participativos, eliminación de encierros... Los pueblos madrileños mantienen sus fiestas a duras penas en el año más duro de la crisis para las arcas municipales. Con recortes drásticos en los presupuestos respecto a años anteriores, las formas tradicionales de recaudación vuelven a ser, en ocasiones, la única vía de salvación de las celebraciones patronales.
En 2011, Los Santos de la Humosa, un pueblo del este de la región con más de 2.300 habitantes, apareció en numerosos medios de comunicación tras la amenaza del equipo de Gobierno local de dejar a la localidad sin fiestas por la ruina en la que se encontraban las cuentas de la Corporación. La solución fue la siguiente: vuelta al método tradicional de recaudación entre los vecinos por medio de una cuota 'voluntaria'.

Este método de 'fiestas a escote' o de 'derrama popular' funcionó y Los Santos pudieron celebrar sus fiestas, sin duda el acontecimiento más esperado por los vecinos durante todo el año. En total se recaudaron 46.000 euros, que junto a los 8.000 aportados por el Ayuntamiento conformaron un presupuesto total de 54.000 euros, más o menos la mitad del presupuesto de 2010, que se acercó a los 100.000 euros.

Gracias a las aportaciones de los vecinos, Los Santos de la Humosa no se privó de nada. Hubo encierros, orquestas e incluso se amplío el programa respecto al año anterior. "Siempre hay gente que se opone, pero, en general, los vecinos que son de toda la vida de Los Santos y conocen la situación se volcaron con su pueblo", explica el concejal de Festejos, Marco Antonio Chinarro, quien asegura que este 'método de financiación' no se utilizaba desde 1996, cuando "cada vecino pagaba por los toros".

Según el edil, en 2011 las aportaciones los vecinos oscilaron entre los 50 euros, "hasta los 3.000 que donó un particular". Vista la respuesta del pueblo, "en 2012 se va a  seguir el mismo camino, aunque intentaremos reducir a 40.000 euros el presupuesto".

Presupuestos que adelgazan
Sin embargo, no todos los pueblos de la región han podido solucionar sus problemas de presupuesto con tanta solvencia y, por el contrario, han tenido que ver como desaparecían de los programas de sus fiestas los fuegos artificiales, los toros o las orquestas. En Pezuela de las Torres, una localidad cercana a los 800 habitantes que linda con la provincia de Guadalajara, hacía alrededor de 15 años que no se pedía la colaboración de los vecinos para sufragar las fiestas. 

En 2011, la nueva alcaldesa del municipio, Elena Fernández, tomó la decisión de pedir una aportación 'voluntaria' de 20 euros por vecino para mantener la tradición de los encierros. En total, pagaron unas 600 personas, es decir, se recaudaron 12.000 euros que dieron para tres toros. El Ayuntamiento había aportado otros 18.000 euros, que se invirtieron en unas fiestas sin pólvora y con orquestas de bajo caché.

En 2012 las cosas están más complicadas. "El presupuesto de las fiestas se conformará solo en base a las aportaciones de la gente", dice Fernández, quien calcula que podrá contar con una cantidad cercana a los 12.000 euros, que, de ninguna manera, serían suficientes para hacer encierros. "A mí me gustan los toros y no pierdo la esperanza de que haya más gente que aporte los 20 euros para mantener viva la tradición de los encierros", explica la alcaldesa.

Otro de los métodos de financiación de las fiestas patronales que no se extingue es el utilizado en Lozoyuela. Este pueblo de la Sierra Norte madrileña, igual que otras muchas localidades, engorda el presupuesto con las aportaciones de los establecimientos comerciales del pueblo a cambio de publiciatarlos en el programa.

De 750.000 euros a cerca de 10.000
"Villalbilla nunca se ha podido permitir unas fiestas de 750.000 euros. Es incomprensible". Así de rotundo explica el alcalde de este pueblo cercano a Alcalá de Henares, Antonio Barahona, el drástico recorte que ha sufrido el presupuesto de las fiestas de la localidad. En Villalbilla aún no se baraja pedir dinero a los vecinos, pero de los 750.000 euros que el Ayuntamiento gastó en 2010, a los 110.000 de 2011, hasta los cerca de 10.000 con los que se cuenta para este año, hay un abismo.

Las fiestas de Villalbilla (un municipio de aproximadamente 10.000 habitantes), por las que han pasado en los últimos años Hombres G, Mägo de Oz, Celtas Cortos o Pignoise y han llegado a tener en un mismo año cerca de 30 toros, eliminarán de su programa de 2012 los encierros y corridas —una tradición que se remonta décadas atrás— y solo contará con "dos orquestas de bajo caché".

Según Barahona, esta es la consecuencia de "una situación económica dramática". La deuda del municipio, que asciende a 12 millones de euros, ha propiciado la reducción "drástica" del presupuesto dedicado a los festejos patronales, que "se van a hacer, casi de forma simbólica, para mantener viva la tradición", asegura el alcalde, quien espera que los vecinos comprendan la situación en la que se encuentra el pueblo. "Me arriesgo a que los vecinos estén en contra, pero tenemos que actuar con responsabilidad", dice.

Como solución, el alcalde de Villalbilla ha buscado el apoyo y la implicación de las peñas, vecinos y asociaciones del pueblo para sacar adelante las fiestas. "En 2011 ya fueron unas fiestas muy participativas y este año lo tendrán que ser más", asegura.

Presupuesto participativo
En Bustarviejo, pueblo situado en la Sierra Norte de Madrid y de unos 2.200 habitantes, han decidido que "ya que hay poco dinero, mejor que sean los vecinos los que decidan en qué se lo quieren gastar", comenta el concejal de Economía, Alberto Penadés.

El presupuesto para fiestas en Bustarviejo recibió un duro golpe en 2011 hasta quedarse en unos 18.000 euros, lo que hizo desaparecer los encierros y las corridas de toros. En 2012 el panorama es más crudo, el Ayuntamiento tiene para fiestas 12.000. Por eso, el Consistorio planteó un presupuesto participativo en el que los vecinos del pueblo, a través de propuestas y votaciones, decidieran a qué debería ir dirigido el 50% del presupuesto, es decir, 6.000 euros.

"La experiencia ha sido muy buena", afirma Penadés, quien confiesa que "como en todos los primeros pasos ha sido difícil, ha habido poca participación en las votaciones, pero lo que no puede ser es que no tengamos fiestas".
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