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Herida grave al ser rociada con ácido en la cara

Herida grave al ser rociada con ácido en la cara

miércoles 20 de junio de 2012, 00:00h
Una mujer de nacionalidad española se encuentra en estado grave después de que un hombre le vaciase una botella llena de ácido sulfúrico en la cara. La víctima -A.R.G., de 29 años- está ingresada en la unidad de Quemados del hospital La Paz con quemaduras de segundo y tercer grado en la cara y el pecho. La Policía Nacional investiga la relación entre la mujer, que estaba en trámites de separación, y su agresor. Horas más tarde, la policia ha localizado a su expareja para tomarle declaración, pero no le han detenido.
El suceso se ha producido pasadas las diez y media de la mañana a la altura del número 7 de la calle Río Ulla, en el barrio de Pueblo Nuevo de la capital (Ciudad Lineal). La mujer salía de su portal cuando el agresor, que la estaba esperando en la acera de enfrente, ha cruzado la calle, se ha acercado a ella y la ha rociado con ácido sulfúrico. Fuentes del cuerpo Nacional de Policía han confirmado que la mujer no había solicitado ninguna órden de protección.

Inmediatamente después, el hombre ha girado por la calle Amos de Escalante, perpendicular a Río Ulla, y ha escapado corriendo. Según algunos testigos, era de mediana altura, llevaba unos pantalones vaqueros, una camiseta roja y un trapo o camiseta arrugada envuelta en un brazo. "Le he visto pasar corriendo, pero no sabía lo que había pasado y no podía imaginar que le acabase de echar ácido por la cara a una chica", asegura Raúl, trabajador de una compañía telefónica que estaba en esos momentos en la calle por la que ha huido el agresor.

"He escuchado a alguien que pedía ayuda en un tono desgarrador", ha explicado María Jesús Sagasti, propietaria de una farmacia situada justo enfrente de donde han ocurrido los hechos y que ha sido una de las primeras personas en atender a la joven. "Había gente pidiendo que le echasen agua porque la chica decía que le quemaba, pero les he dicho que ni se les ocurriese porque no sabíamos qué producto le habían echado".

Junto a ella estaban Jorge García -propietario de una correduría anexa al número 7- y Tamara, la dependienta de una tienda de congelados. Ellos dos, además de la farmacéutica, también han sido atendidos por los equipos de emergencias tras haber estado en contacto con el ácido. El propietario de la correduría, de hecho, también ha sido trasladado a La Paz porque había sufrido quemaduras leves mientras atendía a la chica.

"La hemos oído gritar pidiendo socorro y nuestro jefe (Jorge) ha salido corriendo para ver qué pasaba -explica Paula, una de las empleadas de la correduría-. Nos la hemos encontrado con la cara llena de ácido, la hemos sentado en el portal y hemos avisado a la policía y al 112".

"Tenía la cara completamente desfigurada -prosigue Tamara-. Se le iba enrojeciendo y luego los labios se le han puesto negros. Parecía que se le caía la piel". "Ella estaba consciente en todo momento y no paraba de gritar 'mi cara, mi cara' -relata María Jesús Sagasti-. Hemos intentado calmarla hasta que ha llegado la policía y después las ambulancias".

La chica ha sido atendida allí mismo por una unidad del Samur que le ha aplicado difoterina -una solución que evita que el ácido penetre en la piel- y posteriormente ha sido trasladada al hospital La Paz, donde ha quedado ingresada en estado grave. "Presentaba quemaduras graves en el rostro y el tórax", ha explicado la doctora Ceferina Cuesta, una de las médicas que la han atendido.

Ninguno de los testigos, sin embargo, ha podido ver la cara al agresor. Ni siquiera la víctima. "Ella decía que no lo conocía o que no le había visto", señala Raquel Alonso, que trabaja en la misma calle y ha acudido al lugar tras escuchar los gritos de auxilio. Ahora, los miembros del Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional -responsables de la investigación- están analizando las imágenes de la cámara de seguridad de la tienda de congelados para tratar de identificar al agresor.

Según han informado fuentes de la investigación, María Ángeles R.G. ha declarado que "en ningún momento" reconoció al agresor, pero "cree casi con toda seguridad que no ha sido su expareja".

La Policía Nacional ha localizado este hombre, de nacionalidad turca, y le tomará declaración próximamente, pero no le ha detenido al no haber indicios, por el momento, de que sea el autor de los hechos.
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