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Escopetas todo a cien

Escopetas todo a cien

jueves 07 de junio de 2012, 00:00h
Una carabina por 80 euros, un revólver por 50 o una escopeta por un euro. Es sólo una muestra de lo que pueden encontrar los amantes de las armas entre las más de 3.200 piezas expuestas hasta este viernes en Ifema. La subasta, la mayor que ha realizado nunca la Guardia Civil, se celebrará el próximo lunes 11 de junio. Galería: Armas a precio de saldo.
Andrés recorre con paciencia la larga mesa repleta de escopetas, fusiles, pistolas y revólveres. Examina con cuidado las bocas de una escopeta de doble cañón algo oxidada, pero la vuelve a dejar sobre el montón y vuelve a la carga en busca de alguna ganga. Tiene más de 3.200 armas que examinar antes de decidir si participa en la subasta.

"Soy un asiduo a estas subastas -confiesa-. Se suelen encontrar cosas interesantes, aunque hay que venir con las ideas claras". En esta ocasión, sin embargo, no lleva un objetivo claro. "Hoy he venido sólo a echar un ojo". Él es uno de los cerca de 300 visitantes que abarrotan el salón Oriente del recinto ferial Ifema, convertido para la ocasión en un inmenso arsenal de armas al borde de la jubilación.

"La mayor parte de las armas pertenece a particulares que han perdido la licencia -explica el jefe de Intervención de Armas de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, el capitán Ángel Rivera-, aunque también hay algunas de gente que ha fallecido y a sus herederos no les interesa guardar un arma". Es el caso de la pieza más barata que se puede encontrar en la subasta, una escopeta antigua que su dueño ha tasado en un euro.

En el extremo contrario está el caso de un particular al que se le había retirado la licencia pero que no quería perder el arma. "La tasó en un millón de euros, pero al final recuperó la licencia y el arma ni siquiera ha llegado a exponerse en la subasta", explica el capitán Rivera.

Entre los visitantes -más de 3.000 al día- predominan los cazadores, aunque también hay muchos aficionados al tiro deportivo, coleccionistas de armas y muchos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Como Constantino, un agente de la Policía Nacional que ha venido hasta Ifema para buscar una segunda arma más corta que la reglamentaria. "Es por comodidad", subraya. "Siempre son más baratas aquí que de primera mano. Como contrapartida, están bastante deterioradas, aunque siempre se puede encontrar algo".

Él, de hecho, ya ha encontrado lo que buscaba y ha hecho su oferta. El próximo lunes 11 de junio, cuando se abran los sobres con las pujas, sabrá si ha tenido suerte. Un compañero suyo de la Guardia Civil, Ramiro, sigue excavando entre las largas hileras de revólveres y pistolas automáticas y semiautomáticas enlazadas por seguridad a un pequeño cordel. También busca un arma corta. "No llevo una idea concreta, pero no pienso gastarme más de cien euros", subraya.

El precio, precisamente, es una de las principales quejas de quienes han acudido a la exposición. "Yo no tengo mucha idea de armas, pero aquí hay gente que sabe mucho y me han dicho que está un poco caro", confiesa José Luis García, un hombre de poco más de 60 años que se aficionó al mundo de la caza hace un par de años "por una cuestión familiar".

Venía a Ifema con la idea de llevarse un Winchester, el mítico rifle de repetición asociado en el imaginario colectivo a la conquista del Oeste, pero de momento sigue con las manos vacías. "He visto un par de ellos, pero me han aconsejado que no puje porque eran precios muy altos", lamenta.

A su lado, otro cazador inspecciona con curiosidad un rifle Enfield de avancarga con aspecto antiguo. "Pero es difícil encontrar piezas históricas -explica el capitán Rivera-. Hay muchas réplicas de armas antiguas, pero no originales". Justo enfrente, en una vitrina de cristal, el brillante cromado de una pequeña Derringer del calibre 6 llama la atención de los curiosos visitantes. Su precio de salida -diez euros-, también.

La exposición -la mayor realizada nunca por la Guardia Civil-, seguirá en Ifema hasta este viernes ocho de junio. Tres días después, el lunes, se abrirán los sobres con las pujas y se adjudicarán a la oferta más alta. Pero apenas un tercio de las armas expuestas encontrará un nuevo dueño. "El resto, más de dos tercios, acaban siendo destruidas", sentencia el responsable de Intervención de Armas.

Mientras, Andrés clava sus ojos en una carabina de color negro que destaca sobre la madera gastada de las culatas y los cañones apagados de las escopetas más antiguas. Es una Walther 22LR tasada en 80 euros. Andrés no para de darle vueltas buscando algún golpe, fallo o desperfecto. "Este modelo, nuevo, cuesta en torno a los 400 euros". Unas horas, y muchas armas después, ha encontrado su ganga.
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