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Sonisphere 2012.- Buena música a altas temperaturas

Sonisphere 2012.- Buena música a altas temperaturas

Por Noelia Canedo Vilariño
domingo 27 de mayo de 2012, 00:00h
El Auditorio John Lennon de Getafe vibró este fin de semana con la música de Metallica, Soundgarden, Slayer y el resto de bandas participantes en el Sonisphere 2012. Las altas temperaturas y la buena música fueron las protagonistas de este intenso festival.
Veintiséis grupos han sido los responsables de enloquecer a las masas en la cuarta edición del Sonisphere. A pesar de que el viernes 25 se disputase la esperada final de la Copa del Rey y del insoportable calor que hacía en Getafe durante el fin de semana, el público no faltó a la cita con algunas de las mejores bandas internacionales.

La localización de esta edición contaba con la ventaja de no tener ese horrible suelo de tierra que hizo a más de uno hizo sufrir en 2011, pero se echaba de menos los túneles de agua en los que poder refrescarse, elemento que sí había en el Cerro de Los Ángeles. Una de las sorpresas fue la retransmisión de la final de la Copa por una de las pantallas del recinto, bien recibida por muchos aficionados futboleros. Los asistentes disfrutaron  de un fin de semana lleno de buena música y actuaciones difíciles de olvidar.

VIERNES 25

El principal protagonista en la jornada de viernes fue el calor. Los festivaleros se concentraban bajo la escasa sombra que ofrecían unos árboles en el trecho que separa las zonas de acampada de la entrada del recinto. Y es que las altas temperaturas fueron las responsables de que muchos de los allí presentes decidiesen postergar su entrada. Toldos, tiendas de campaña y sombrillas sirvieron para que la gente se organizase su fiesta particular pre-concierto.

La música comenzó a sonar poco antes de las seis de la tarde, pero hasta que se escucharon las primeras notas de Limp Bizkit, uno de los grupos que encabezaban el cartel del viernes, la afluencia de gente fue escasa. Muchas fueron las quejas por parte del público cuando se anunció que la banda se sumaba al cartel del Sonisphere 2012, y ese descontento se hizo notar en un concierto en el que apenas lograron llenar la mitad de la explanada situada frente al escenario principal.

A pesar de esto, Limp Bizkit consiguió despertar ligeramente el interés de los presentes con temas del pasado como Eat you alive, Rollin' o Take a look around. Cabe mencionar el ligero ridículo que hizo el vocalista Fred Durst, conocido por sus líos con las mediáticas Britney Spears y Christina Aguilera, cuando comenzó a versionar a capela la canción Beautiful de esta última, obteniendo un silencio absoluto por parte del público.

La banda californiana Kyuss Lives!, que volvió a los escenarios en 2010 tras diez años de inactividad, hizo vibrar al público con sus grandes éxitos, recreándose en lo instrumental. Muchos concuerdan en que fue uno de los mejores conciertos del día, a pesar de que el bajista oficial de la banda no acudió en esta ocasión debido a problemas con la ley. "Se nota la ausencia de Nick Oliveri, pero han estado brutales", recalcó Alberto Pelegrín, fan del grupo stoner.

The Offspring revivieron los noventa con Why Don't You Get a Job?, Pretty Fly (for a White Guy) o Self Esteem. Sus enérgicas y divertidas canciones consiguieron arrancar varios saltos por parte del público, pero la banda pudo haber potenciado más el alboroto de los presentes. Kid, You're Gonna Go Far, Bad Habit o The Kids Aren't Alright fueron algunos de los temas con los que la banda punk rock amenizó la noche en el Auditorio John Lennon.

Uno de los grupos más esperados el viernes fue Soundgarden. Y no era para menos ya que, como dijo el vocalista de la banda, Chris Cornell, "este es el primer concierto que damos en Europa en quince años". La banda de Seattle se reagrupó en 2010 y el lanzamiento de un nuevo disco está previsto, pero el repertorio lo formaron las clásicas composiciones que entonaban hace más de una década.

Entrada la medianoche comenzaron a sonar las primeras notas, pero la calidad dejaba bastante que desear, la voz de Cornell a penas se escuchaba y la guitarra era prácticamente imperceptible. Afortunadamente los problemas técnicos se fueron resolviendo y la banda pudo demostrar por qué son uno de los grupos grunge más conocidos.

Con el escenario decorado con la portada de su álbum Badmotorfinger, de 1991, la banda grunge interpretó temas como Spoonman, My Wave o Rusty Cage. Lo mejor del concierto fue la soberbia actuación del batería Matt Cameron,  también percusionista de Pearl Jam. Cameron clavó todas y cada una de las notas y su sonido eclipsó al vocalista en más de una ocasión.

Musicalmente los de Seattle estuvieron impecables, pero el público ansiaba algo más de energía por parte de Cornell y los suyos. Muchos salieron decepcionados, llamándolos "sosos", pero las opiniones eran dispares: "Qué esperábais, es grunge", sentenció Pablo Lobo.

Machine Head cerró la jornada de viernes con una ejecución perfecta, a pesar de los diversos problemas de sonido que sufrieron durante su actuación. Robb Flynn, vocalista y guitarrista del grupo, mantuvo una actitud cercana al público. La banda interpretó, entre otros, Locust, Aesthetics of hate, Darkness within, Halo y otros muchos temas que no sonaron tan atronadores como el público esperaba. 

Según datos de la organización, más de 38.000 personas acudieron a la primera jornada del Sonisphere 2012.

SÁBADO 26
La panorámica aventuraba un día lleno de auténtico heavy metal y dejaba claro a quién esperaba el público. Las camisetas de Slayer y Metallica, dos de los cuatro grandes del trash metal -junto a Megadeth y Anthrax- inundaban el recinto.

Mastodon ofrecieron un concierto sólido, en honor a su reputación. Algunas de las canciones más aclamadas durante la actuación fueron Dry bone valley, Cristal skull o Blood and thunder. En el escenario dos, los finlandeses Children of Bodom no defraudaron con su espectacular metal 'de conservatorio', muy potente y veloz.


Slayer calentó lo que más tarde explotaría con Metallica. Los californianos demostraron que, a pesar de la edad, todavía tienen energía de sobra para hacer vibrar al público con sus interminables riffs. La banda siempre ha congregado a numerosos fans que disfrutan de la impecable contundencia y energía que ofrecen en sus espectáculos. Esta ocasión no fue para menos. El momento álgido se alcanzó con los éxitos Raining Blood y Angel of death, coreados con máxima energía.

Cuarenta minutos después de lo planeado Metallica subió al escenario ante un público masivo. Tras su actuación en Madrid en el Rock in Rio 2010, que no estuvo a la altura de las expectativas, muchos acudieron al concierto del sábado temiendo que los de Los Ángeles no estuviesen a la altura de las expectativas. Pero Hetfield, Ulrich, Hammett y Trujillo rompieron todos los moldes y ofrecieron una actuación memorable.

Comenzaron con un aperitivo de temas de sus discos previos al homenajeado Black Album: Hit The Lights, Master of Puppets, The Shortest Straw, For Whom The Bell Tolls y Hell and Back. El comienzo no podía haber tenido más fuerza y el público respondió enloqueciendo ante Heatfield y sus chicos. A continuación, y tras un vídeo homenaje al álbum homónimo de la banda, más conocido como The Black Album -que se proyectó en la gigantesca pantalla que cubría el fondo del escenario- la banda comenzó a interpretar el disco íntegro, aunque invirtiendo el orden original de las canciones.

La archiconocida Nothing Else Matters, The Unforgiven, Holier Than Thou, Sad But True y la aclamadísima Enter Sandman cerraron el homenaje logrando el éxtasis de todos los presentes. Hasta el punto que Heatfield, el vocalista de la banda, comenzó a improvisar junto al público. La banda se notaba cómoda en el escenario y eso se veía en sus interacciones y bromas con los presentes. Metallica demostró que continúan disfrutando de lo que hacen y que su calidad musical no ha disminuido con el paso de los años.

Ni una sola persona se movió al finalizar la actuación, los cánticos no cesaron hasta que la banda ofreció al público el bis que esperaban. Una atronadora Battery comenzó a sonar y en ese mismo instante los presentes enloquecieron. Entre explosiones, humo y efectos sonoros llegaron la esperada One y, para finalizar, Seek and Destroy. La pirotecnia y los juegos de láser fueron el broche perfecto para cerrar un espectáculo que dejó a los asistentes boquiabiertos.

Según datos oficiales más de 50.000 personas disfrutaron del festival más heavy de la Comunidad de Madrid.
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