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Estafaban mediante suplantación electrónica

Estafaban mediante suplantación electrónica

Por MDO/E.P.
miércoles 23 de mayo de 2012, 00:00h
La Guardia Civil ha desarticulado en Madrid una organización que se dedicaba a la estafa mediante suplantación electrónica o 'pishing' a escala internacional. Siete personas han sido imputadas, acusadas de más de 270 delitos.
Agentes de la Guardia Civil pertenecientes al Área de Investigación del Puesto de Majadahonda, en el marco de la 'Operación Mos Craciun', han imputado a siete personas, todas de nacionalidad rumana, acusadas de más de 270 hechos delictivos de falsificación, revelación de secretos y estafa.

El valor de lo estafado en los últimos meses asciende a 50.000 euros, aunque la Guardia Civil piensa que el beneficio total alcanzado pudiera ascender a 300.000 euros. La operación continúa abierta, ya que las denuncias de afectados  por estas estafas siguen llegando.

La operación comenzó el pasado mes de octubre, tras tenerse conocimiento a través de una denuncia interpuesta por la víctima de una estafa, que comunicaba a la Guardia Civil los cargos de una compra de productos informáticos a su nombre, que él no había realizado.

Hasta el momento se han realizado tres registros domiciliarios en Madrid y Toledo, donde se intervino diverso material electrónico, informático de alta tecnología y alguno de los productos adquiridos ilícitamente.

Las primeras pesquisas policiales permitieron comprobar que los ya detenidos "habían tejido un entramado a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, teniéndose constancia que pudieran existir víctimas en Rusia y América Latina", explica la Guardia Civil.

Falsificaban páginas web de bancos
La fórmula utilizada por los presuntos delincuentes era el envío de correos masivos suplantando la identidad de entidades financieras, donde comunicaban que la página web bancaria tenía un fallo informático, remitiendo a los usuarios mediante enlace a una página web falseada, la cual tenía la misma apariencia que la oficial de la entidad.

Una vez entraban, debían introducir todos los datos de su tarjeta bancaria, incluido el número físico de seguridad de las tarjetas (CVV), una vez conseguido esto, comenzaban a operar.

A partir de este momento, realizaban compras masivas a través de páginas de Internet de cadenas de establecimientos, principalmente dedicados a la electrónica. Además, pirateaban las conexiones wifi de los vecinos para ocultar sus operaciones.

Algo elemental para este grupo, era que las tiendas 'on line' donde realizaban las compras, contaran con una tienda física, al menos, en Madrid, donde tras realizar los encargos iban a recoger la mercancía.

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