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San Isidro: y en esto llegó Fandiño, nos despertó del sopor y cortó una oreja

San Isidro: y en esto llegó Fandiño, nos despertó del sopor y cortó una oreja

Por Emilio Martínez / DC
jueves 17 de mayo de 2012, 00:00h
Iván Fandiño es un valor seguro en Madrid, donde el año pasado arrancó a base de jugársela y de buen toreo, su camino hacia los altos puestos del escalafón. Como en esta isidril Corrida de la Prensa, donde nos despertó del habitual sopor que maldice este festejo. Cortó una oreja del sexto en lo único destacable por la mansedumbre abismal de los bicornes de El Montecillo, frente a los que El Cid y César Jiménez poco pudieron hacer.
Los tendidos estaban preñados de comentarios, ninguno referente al festejo o lo que fuera lo que se presenciaba/sufría, y también de sopor insufrible. El electroencefalograma, una vez más, del festejo de los periodistas -vaya por Dios- nos adormecía. El encierro de El Montecillo, como sus primos hermanos casi hasta en el nombre de El Ventorrillo, del día anterior, era una suma de kilos y pitones. Y una resta o mejor una afrenta de bravura y casta para sacar los colores al ganadero.

Mentirosos en cuanto a que no respondían a lo que debe ser el 'bos taurus', y sí a lo que eran: mulos con cuernos. Mentirosos hasta en el nombre. Mira que llamarse 'Enrollado', como el que abrió función, que, barbeando, huía despavorido de la muleta de El Cid, a pesar de que éste le persiguió casi con saña. Mira que llamarse 'Codiciado', como el segundo del lote del sevillano, un zamacuco rebrincado y descompuesto. Mira.

Mira que haber sido bautizad como 'Ilustrado', que sería en mansedumbre, porque en otra cosa, como el segundo, ante el cual César Jiménez sólo aportó prosopopeya y elegancia más bien cursi. O haber figurado en la tablilla como 'Imperdible', el quinto, al que el madrileño -máxime tras brindar 'pa' 'na' a la Infanta Elena, querría perder para siempre de su memoria por no permitirle más que la templanza de unas verónicas y ni un pase con la flámula.

Llega 'Distraído'
Mira que responder a 'Renacuajo' el morlacón tercero, que de descastamiento era un gigante, muy distraidote, y con el que Fandiño, con decisión, lo intentó en todos los terrenos y todas las querencias. En fin, unos mentirosos. Pero, a última hora, casi en el tiempo añadido, resulta que en esto llegó un burel más o menos verdadero. No crean que era un dechado de casta el galafate, quiá. Pero tenía cierta fijeza, y también ayudó a mejorar su catadura la magnífica lidia con capote y rehiletes de la cuadrilla del matador vasco.

Más verdadero era su nombre, 'Desconocido', por supuesto si se le comparaba con sus hermanos y con la sarta del monoencaste Domecq que estamos aguantando día tras día, petardo ganadero tras petardo ganadero. El caso es que Fandiño le dio distancia, y, así, citándole de lejos y con mucho mando, temple y ligazón se lució en varias tandas en redondo y en los de pecho. Bajó el nivel con la izquierda, también porque el bicho se entregaba menos, y Fandiño volvió a la derecha, se cruzó y tuvo suerte de que el espadazo desprendido casi ni se viera al doblar fulminado su enemigo. Con justeza y justicia por número de pañuelos, el coletudo inauguró el marcador de los matadores y mantuvo al alza su condición en Madrid y la de serio aspirante a desbancar a las figuras, que, Cid, aparte empiezan a aparecer este jueves.

Ficha del festejo
Toros de EL MONTECILLO, con trapío general, aunque desiguales. Nobles, pero mansos y descastados, el 6º en menor grado. EL CID: silencio; silencio tras aviso. CÉSAR JIMÉNEZ: silencio; silencio. IVÁN FANDIÑO: silencio tras aviso; oreja. Plaza de Las Ventas, 16 de mayo. Corrida de la Prensa y 7º de Feria. Casi lleno. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Joselito el Gallo, fallecido hace 93 años.
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