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Las tarifas del metro: información y valoración

Las tarifas del metro: información y valoración

Por Álvaro Ballarín
jueves 12 de abril de 2012, 00:00h
A nadie le gusta que suban los precios de los servicios públicos, a nadie, y menos en épocas de crisis y, por tanto, de restricciones en las economías domésticas. En estos casos, antes de realizar valoraciones, lo aconsejable es dar toda la información y que a partir de ahí cada uno saque sus propias conclusiones.

Primero. Madrid tiene una red de transporte público, particularmente de Metro, que es una de las mejores, si no la mejor, de Europa.

Segundo. Económica y financieramente conviene que los precios de los servicios públicos informen acerca del coste de los mismos. Pues bien, las tarifas de las distintas modalidades de billetes, aún después de la subida, sólo incorporan el cincuenta por ciento de los gastos de gestión y de mantenimiento del suburbano siendo el otro cincuenta por ciento subvencionado por Ayuntamiento y Comunidad de Madrid (hablamos sólo de gestión y mantenimiento; si hubiera que amortizar la inversión total del inmovilizado, el porcentaje de cobertura del gasto público sería irrelevante en términos económicos).

Tercero. Los precios son altos o bajos dependiendo de con cuáles se comparen. No debemos hacerlo con relación a otras ciudades españolas (comparación que Madrid resistiría), sino con las principales capitales europeas, en las cuales el precio se multiplica por cinco o seis, sin que los mayores sueldos en esas capitales con respecto al salario y a la renta per cápita madrileña expliquen tal diferencia.

Cuarto. La mayor subida se ha producido en los billetes de Metro que trasladan hasta al aeropuerto, pasando de dos euros y medio a cinco. No creo que los madrileños tengamos que subvencionar a los turistas que visitan Madrid (tampoco creo que ninguno de ellos deje de hacerlo por esta subida); en cualquier caso, todavía estaríamos lejos del precio del mismo servicio en las principales capitales europeas, que supera al menos en cuatro veces la tarifa de Madrid.

Desde mi punto de vista, dada la coyuntura económica y el escenario presupuestario en que nos encontramos, la Comunidad y el Ayuntamiento no tienen más remedio que trasladar a los ciudadanos una mayor parte del coste del servicio de lo que lo venían haciendo hasta ahora.

Pero es que además, estas medidas profundizan en el principio finalista en la exigencia de exacciones públicas al que inevitablemente deberemos ir avanzando en el futuro. Habrá que reequilibrar la importancia y cuantía en los ingresos procedentes de impuestos y tasas con la aplicación de criterios más finalistas.

El sistema impositivo actual, no finalista, permite que se destinen los recursos a gastos que pueden no ser realmente sentidos por la ciudadanía, además de favorecer una mayor discrecionalidad de los gestores políticos y por tanto menor control de los ciudadanos sobre los mismos, mientras que las tasas son más representativas que los impuestos de las verdaderas necesidades de las personas. Esto redundará en que las Administraciones Públicas realicen el gasto social en los servicios que realmente valoran y demandan los ciudadanos.


Álvaro Ballarín. Concejal presidente de la Junta municipal de distrito de Moncloa Aravaca
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