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29M: Madrid, 14.00h

29M: Madrid, 14.00h

jueves 29 de marzo de 2012, 00:00h
He llamado al podólogo a primera hora de la mañana porque esta tarde tengo cita. La mantiene, está trabajando con normalidad. Después contacto con un amigo comerciante en la calle Santa Isabel. No ha podido abrir porque tiene cerca uno de los mayores centros okupas –Casablanca- y sus habitantes han hecho rondas “informativas” por el barrio. No consta que estos ocupantes realicen cotidianamente trabajo alguno. Al bar que acudo, cerca de la plaza de Santa Ana, han entrado sus empleados. No han podido abrir porque todo el entorno de Sol está sembrado de huelguistas en actitud “informativa”. Perderá entre dos y tres mil euros. Y no descontará salarios porque los trabajadores estaban en sus puestos. Aunque no han podido ejercer el sagrado derecho a trabajar.

En Lavapiés absolutamente todos los negocios regentados por chinos han cerrado. Paradójico para un sector que no se guía, precisamente, por unas condiciones laborales vanguardistas. La mayor parte de los bares están abiertos. En el mercado de la Cebada todos los puestos están abiertos.

Cambio de escenario y voy a la zona peatonal de Fuencarral desde el metro de La Latina. Calculo que el noventa por ciento de los comercios están abiertos. Cientos de taxis circulan por Gran Vía y Hortaleza. En Preciados, fuertemente vigilada, todos los comercios abren. Lo que me hace pensar que, si no existe el peligro de piquetes “informativos”, todos los negocios y sus trabajadores optan por desarrollar la actividad normal.

La plaza Mayor es un remanso de tranquilidad. Los turistas copan las terrazas, tomando el sol. Todos los establecimientos están abiertos. Tres policías nacionales patrullan reposadamente por la plaza.
También me ha dado tiempo a pasear por el Prado, epicentro de CCOO. Cientos de huelguistas, mezclados con los turistas, deambulan paseo arriba, paseo abajo. Viéndoles tengo la impresión de que hacen huelga quienes no trabajan habitualmente: jubilados, estudiantes y personas que no encuentran trabajo.

Y pienso que, quien tiene un puesto, ha acudido a trabajar. No veo una ciudad paralizada. Más bien festiva. Solo está “caliente” el entorno de Sol-Montera. El centro de Madrid, como el de Barcelona o Sevilla, se usa de escaparate para la publicidad. Se concentra la tensión para dar unas imágenes que, puedan hacer suponer, corresponden a todo el país. Y no. Sencillamente, no. Otra consecuencia de la huelga ha sido la suspensión de la Noche de los Teatros. No creo que en la Comunidad se hayan llevado un disgusto: ahorro para el bote. Por cierto, profesionales de la escena reunidos en el Alfil acordaron apoyan la huelga. Así que tampoco se levantarán los telones.

Resumiendo mi jornada: he desayunado en el bar de la esquina, he comprado en el mercado, he viajado en Metro y esta tarde iré al podólogo. ¿Ciudad paralizada? De una cosa estoy seguro. Cuando mañana los sindicatos proclamen el éxito total de la jornada huelguística, España y los españoles seremos un poco más pobres que el miércoles 28 de marzo.

Antonio Castro

Cronista Oficial de la Villa

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