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El pueblo que renació de sus cenizas

El pueblo que renació de sus cenizas

sábado 31 de diciembre de 2011, 00:00h
El pueblo de Aravaca se anexionó a Madrid el 20 de octubre de 1951 dentro de un decreto que incluyó a tres municipios más de la corona metropolitana de la capital. Frente de guerra, fue objeto de una profunda remodelación que lo convirtió en un ámbito heterogéneo y semiindependiente de la Villa. Madridiario concluye aquí su especial sobre la construcción del gran Madrid que se fraguó a mediados del siglo XX.
"Aravaca acabó arrasada tras la Guerra Civil. Fue frente durante mucho tiempo. Tanto que hubo que hacer casi un pueblo nuevo". La que habla es Camino Martín, vecina nacida en Aravaca y nieta del penúltimo alcalde del municipio. Cuando el 20 de octubre de 1951 se anexionó a Madrid (2.287 vecinos y 11,27 kilómetros cuadrados), había poco que salvar del lugar. El casco histórico estaba destrozado. Los vecinos tuvieron que hacer una colecta para construir una réplica exacta de la virgen del Buen Camino, patrona del lugar, cuya estatua había sido quemada durante la guerra. Así pudieron tener una imagen para el único edificio que sobrevivió al conflicto: la parroquia del pueblo.

Iglesia de la Virgen del Buen CaminoEl Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones consideró la zona como espacio de conflicto susceptible de reparación y Aravaca fue 'adoptada' por el caudillo, que procedió a realizar expropiaciones y a la construcción de nuevas casas bajas. "La nueva barriada fue bonita aunque no hicieron más que poner aceras de cemento y la mayor parte de las calles quedaron sin asfaltado", continúa Camino. El pueblo renació de sus cenizas. Recuperó poco a poco la normalidad, aunque había mucho desempleo y los vecinos apenas tenían dinero. Los que trabajaban, "bajaban a Madrid" en las camionetas de la empresa Núñez que llevaban a las calles de Bailén y de Rodríguez San Pedro, conocidas porque había que ir agachado para no golpearse la cabeza contra el techo. También había quien estaba empleado en el hipódromo de la Zarzuela. Los pocos que lo hacían en el pueblo eran los comerciantes que, destruidos sus locales de negocio, sacaron el producto a la calle hasta que recibieron sus nuevas casas. También los agricultores, que siguieron plantando cereales y garbanzos.

En las décadas posteriores, Aravaca se fue consolidando como un barrio residencial, separado del resto del entorno madrileño por la Casa de Campo. En 1970 se convirtió en coprotagonista de un nuevo distrito conocido como Moncloa- Aravaca, que se mantuvo en la reorganización territorial de 1987. En su interior, el ámbito se fue fragmentando en pleno 'boom' de la construcción. Junto al casco histórico original de Aravaca surgieron colonias de distinta naturaleza y nivel adquisitivo. Junto a las urbanizaciones con chalés de diseño como la Casa Carvajal, por donde se veían desfilar a algunos de los más famosos de la época, se construían colonias de viviendas para obreros como la de Rosa Luxemburgo.

Una zona de AravacaMás allá, en suelo agrícola, se fueron construyendo nuevos barrios. La carretera de La Coruña dividió en dos partes el territorio original del municipio, dejando un espacio al norte que conformó el futuro desarrollo de Valdemarín en los años ochenta. Al sur y el oeste, los desarrollos llegaron a ocupar todo el espacio útil hasta la frontera con Pozuelo de Alarcón y Majadahonda, creando, entre otros lugares, El Plantío. La especulación urbanística que afectó a toda la ciudad, provocó, también aquí, la falta de equipamientos que hoy día todavía se intenta compensar. "Pozuelo tuvo suerte de no ser absorbido por Madrid. Era como Aravaca y, por su propia estrategia política, consiguió llegar a ser uno de los municipios con mayor renta per cápita y servicios de España. Aravaca, que podría haber obtenido lo mismo, no lo consiguió por formar parte de un ayuntamiento que no le ha dado los servicios que necesita", comenta José Olmedo, miembro de la asociación de vecinos Osa Mayor.

Estación de Cercanías de AravacaEntre los hitos más importantes de la zona, la antigua línea imperial de ferrocarril se reconvirtió en 1980 en la línea de Cercanías por la que pasaban los trenes C-7. En 1996 se añadió la línea C-10 y en 2005, el apeadero se transformó en una estación. Entre 2004 y 2007, la Comunidad de Madrid construyó una línea de Metro Ligero paralela al camino de hierro, con dos paradas en el barrio Berna y Estación de Aravaca. Junto a la A-6 se construyó en 1986 el hospital de La Zarzuela. A nivel social, se recuerda trágicamente el barrio por el asesinato de la dominicana Lucrecia Pérez en la discoteca 'Four Roses' el 13 de noviembre de 1992. Fue el primer crimen considerado jurídicamente racista de la historia de España.

La zona, colmatada por la construcción, lucha desde hace 20 años por encontrar espacio para servicios públicos. Entre las últimas reivindicaciones, los vecinos han intentado pasar a formar parte de Pozuelo y hasta ser distrito independiente, separado de Moncloa. El concejal presidente de Moncloa-Aravaca, Álvaro Ballarín, explica que "el pueblo pasó de ser una localidad independiente a anexionarse a Madrid. Ganó equipamientos y servicios sociales, que, en la actualidad, tienen un nivel más que aceptable", comenta. El barrio cuenta con polideportivo, centro de salud y de mayores, dos colegios públicos y un centro cultural. Entre los hitos más importantes obtenidos en los últimos años, el Ayuntamiento ha recuperado el parque del arroyo Pozuelo, auténtico eje natural de la zona, y ha renovado el pavimento y las calzadas del casco histórico del barrio.

Fuentes consultadas: 'Madrid bajo la dictadura'. Montoliú, Pedro. Ed. Sílex, 2010.
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