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Crítica teatral.- Chicago: musical de repertorio

Crítica teatral.- Chicago: musical de repertorio

viernes 25 de noviembre de 2011, 00:00h
El 3 de junio de 1975 se estrenaba en Broadway el musical 'Chicago' con dos grandes estrellas: Gwen Verdon y Chita Rivera. Hoy sigue representándose en el Ambassador la producción de 1996. La primera versión castellana de 'Chicago' se estrenó en el  teatro Nuevo Apolo el 9 de febrero de 1999 con Angels Gonyalons y Mar Regueras. Se repuso, en un intento de recuperar el desaparecido cine Avenida para el teatro, el 14 de septiembre de 1999.
El 27 de noviembre de 2009, en el Coliseum se presentó la versión que ahora ha vuelto al Nuevo Teatro Alcalá. No debe extrañarnos esta presencia regular del musical: se ha convertido en una modélica pieza de repertorio en las principales capitales del mundo.

Este un perfecto ejemplo de ensamblaje de música y libro para contar una historia con formato de musical. Todo tiene una justificación y no ocurre, como en tantos otros títulos, que las coreografías y partituras van por un lado y la historia por otro. En 'Chicago', además, toda la compañía tiene que actuar, cantar y bailar. Aunque haya papeles estelares. Se le puede achacar al musical que tarda un poco en acabar de presentar a todos los protagonistas y sus avatares particulares. Pero, a su favor, tiene varios números que ya son antológicos: 'All that Jazz', 'All I Care About is Love' (Lo que importa es el amor), 'I Can't Do It Alone' (Yo sola nunca podré) y el formidable final de las dos asesinas, que siempre se aplaude antes de terminar. En la actual producción, no.

La producción ahora revisada es, en conjunto, excelente. La puesta en escena responde al modelo original y la banda de músicos es formidable. Han cambiado varios de los protagonistas. Reaparece en Madrid la estupenda Marta Ribera, referente obligado en el musical español. Es Velma, mientras que María Blanco da vida a Roxie. Sobre ellas dos recae el mayor peso del espectáculo pues sus números, los individuales y los dúos, son extenuantes. Sale mejor parada Marta Ribera. Y es que esta obra requiere que las dos protagonistas estén constantemente lanzándose dentelladas a la yugular. Solo así sube la temperatura del espectáculo. Lo he visto en Nueva York por Bebe Neuwirth y, más tarde, con una fría, gélida, Ute Lemper. Solo en la primera ocasión vi pasión en la escena.

En este 'Chicago' madrileño se ha apostado por un conjunto sólido, equilibrado. Y funciona. Los actores de reparto tienen sus momentos y los aprovechan. Así lo hace la cada vez más segura Marta Valverde con 'Si cuidáis a mama', Fedro de Pablos con 'Mister Celofán' y la sorprendente 'Mary Shunshine'. Cuerpo de baile-actores, en un alto nivel.

Seguramente la reposición volverá a funcionar en taquilla. Lo merece. Pero quienes busquen un musical con movimiento continuo de decorados, con Paloma San Basilio cambiándose de traje para cada número, no lo encontrarán en el Nuevo Alcalá.
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