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Alfredo Santos, presidente de Ginso.
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Alfredo Santos, presidente de Ginso. (Foto: Diego Sanchez Otero)

Alfredo Santos, presidente de GINSO: "Reinsertar a un menor no es fácil"

Por Lucía de la Fuente
Hace diez años Alfredo Santos fundó, junto a Enrique Tuñón, una asociación para reinsertar menores a los que se les han impuesto medidas judiciales. La experiencia les salió bien: A día de hoy el 89 por ciento de los menores que pasan por sus centros no reincide. Por ello, el jurado de los IX Premios Madrid decidió galardonar su proyecto. Santos habla sobre GINSO con Madridiario.

La Asociación GINSO cumple diez años. ¿Cuáles diría que son los principales logros que se han conseguido en este tiempo?
GINSO desde que se fundó tiene el objetivo básico de conseguir la reinserción de los jóvenes en conflicto social. Cuando se publicó la Ley del Menor en el año 2000, Enrique Tuñón y yo nos planteamos con mucha ilusión el gestionar centros de ejecución de medidas judiciales. Y nos lo tomamos como un reto, como una nueva oportunidad. Estamos contentos porque no solo estamos ahí, sino que además estamos en las dos comunidades —Madrid y Andalucía, dejando al margen a Cataluña— donde más donde más se trabaja en este sentido. No tenemos ninguna propuesta final, tenemos un planteamiento del día con objetivos amplios para llegar donde se pueda.

¿Cuántos menores se ha reinsertado en sus centros?
Estamos gestionando unas 500 plazas entre Andalucía y Madrid, así que en diez años habrán pasado por nuestros centros más de cinco mil menores. Como estamos hablando de algo que es absolutamente nuevo, los primeros resultados los estamos conociendo ahora. Estamos contentos porque tenemos ahora menos menores que antes, lo cual significa que tenemos éxito y los menores no reinciden. En esta línea la Comunidad de Madrid, que lo tiene cuantificado, da la cifra de que el 89 por ciento de los menores que pasan por los centros de la Agencia del Menor Infractor no reincide. Es una cifra que nos permite ser bastante optimista.

Luego lo que hemos tratado de hacer siempre es no conformarnos con que hayan pasado por allí, sino que buscamos el seguimiento de los menores cuando están en la sociedad. Tenemos una bolsa de trabajo, por ejemplo. Estamos siempre en alerta para ver cuáles son las posibilidades que tenemos para favorecer la completa reinserción.

Desde su experiencia, ¿cree que es difícil reinsertar a un menor que ha delinquido?
Fácil no es. De alguna manera ellos se autojustifican diciendo que delinquen porque no tienen otra oportunidad. El trabajo diario de muchos técnicos es el reeducar a estos jóvenes, que se diferencian de los viejos en que están con los ojos más abiertos para la asimilación de nuevos conceptos. Esa es la base que sirve para la reinserción. Fácil no es, pero con ilusión y con un gran nivel de profesionales se puede conseguir.

El mayor centro de GINSO se encuentra en la Comunidad de Madrid, el Teresa de Calcuta del municipio de Brea de Tajo...
Efectivamente, es el mayor centro de España. Al principio de la ley 5/2000 se siguió la política de hacer centros pequeños. Este sin embargo tiene 218 plazas en habitaciones individuales. Es como un conjunto de pequeños centros. Son unidades que funcionan por separado y donde en cada una de ellas funciona su propia relación interna. Esto nos permite obtener un mejor rendimiento de los diferentes perfiles. Se inauguró en 2005 y a partir de ahí ha tenido un proceso de crecimiento. Al ser un centro grande te permite tener dotaciones deportivas, además de talleres ocupacionales y formativos. En los talleres se les enseñan habilidades, se trata de que los jóvenes se encuentren con ellos mismos. Eso no lo hay en un centro pequeño. Está en Brea de Tajo, un poco en el fin de la ciudad, pero por eso también tiene el interés de que se puede hacer una vida tranquila.


En cuanto a la tipología de delitos, parece que los más frecuentes son los relativos a la propiedad o las lesiones, aunque últimamente parece que ha habido un aumento de las denuncias por maltrato familiar ascendente (de hijos a padres), ¿no es así?
Sí. GINSO en su planteamiento ha focalizado de una forma clara dónde estaba el problema. Últimamente empezamos a ver que el delito del siglo XXI es una cosa que no existía antes, que es el maltrato familiar. Nos hemos encontrado que los delitos que están entrando en todos los centros es el maltrato ascendente, de hijos a padres. Como son menores no es maltrato de género, aunque creemos que hay una amplia relación. El que maltrata a sus padres maltratará también a su mujer. En esa línea, GINSO ha visto que la única manera que tiene un padre que no puede con su hijo es poner una denuncia. Y, si se demuestra que ha cometido el delito, pasará por uno de los centros de la Agencia del Menor Infractor. Lo que pasa es que es durísimo que un padre denuncie a un hijo. Tienes que estar en peligro de muerte, porque a un hijo prácticamente le perdonas todo.

Por lo tanto, vimos que ahí teníamos un campo donde trabajar y hemos fundado el proyecto RECURRA. Como director hemos puesto al doctor en Psicología Javier Urra que es muy conocedor de toda esta problemática. Hemos puesto en marcha este programa para que cuando los padres vean que su hijo no va bien, que se comporta de una manera extraña, puedan recurrir a nosotros. Que podamos intervenir no cuando el delito ya está cometido sino antes. El área de la protección es previa al área del delito.

¿Cómo funcionará este proyecto?
Hemos utilizado parte del complejo en Brea de Tajo, aunque se encuentra independiente del otro, para residenciar y tratar a todos estos jóvenes que requieren un tratamiento especial. Además, contamos con un teléfono gratuito 900.656.565 donde puede llamar la gente que no puede más o que simplemente tiene un problema con sus hijos.

Cualquier cosa violenta crea angustia y si encima esa violencia viene de un hijo tuyo se multiplica. En este teléfono atendemos directamente. Además, si el tratamiento lo precisa se puede ir a su casa o ingresar en el centro. Estamos estudiando cada caso.

En septiembre organizaron un congreso internacional para hablar de la problemática.

Sí, fue un éxito. Vino gente de diferenes países a dar sus opiniones, gente relacionada con el mundo social. Como es una cosa muy novedosa hay pocos especialistas. El reto es controlar el tema antes de que el chico cometa al delito. Son las propias personas las que se tiene que reconducir, si el chico no quiere no quiere.

GINSO es su gente. Somos unos 700 técnicos en toda España y somos una gran familia. Da gusto ver lo motivada que está la gente. Hay un corazón principal del que forman parte todos, lo que lo convierte en una actividad muy gratificante. Hay mucha gente joven de todas las áreas. Ese es un poco el espíritu de GINSO. Luego también tenemos vocación de proyección internacional y estamos trabajando con algunos proyectos de desarrollo de programas en Brasil.

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