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Arturo Fernández, actor

Arturo Fernández: 'El teatro es mi gran amante'

Arturo Fernández: "El teatro es mi gran amante"

jueves 22 de septiembre de 2011, 00:00h
Parece que los años no pasan por el actor Arturo Fernández. A sus 82 años y, con la elegancia y caballerosidad que le caracterizan, hace honor, una vez más, a su papel de eterno galán español. Madridiario ha charlado con el actor, que cada noche se enfrenta al escenario del teatro Amaya con 'Los hombres no mienten'

Díganos la verdad, ha hecho un pacto con el diablo...

Con ese no hago pactos porque me engañaría y a Dios no quiero pedirle más de lo que me ha dado.

¿Los hombres nunca mienten?
Claro que mienten y las mujeres también. Pero según qué clase de mentira. Los cuernos de cintura para abajo no hay por qué contarlos; los de cintura para arriba sí, porque ahí entra el amor –risas-. Cuando se le pilla una infidelidad a un hombre y sigue mintiendo a su mujer es porque la ama mucho y no quiere perderla. Las mujeres no os habéis dado cuenta de ese detalle –risas-. Si quieres terminar con esa relación dile la verdad, que ella ya te dejará.

Los hombres no mienten¿Y quién miente mejor, los hombres o las mujeres?
Los hombres mentimos mal, se nos nota enseguida porque damos muchas explicaciones. Las mujeres son más frías en ese aspecto.

Los espectadores, ¿se sienten identificados con el argumento de la obra acerca de las infidelidades y relaciones de pareja?

Hay personas que te dicen al final de la función que tienen el hombro hecho polvo de los codazos de su mujer a lo largo de la representación –risas-. Este autor maneja muy bien los hilos del teatro. Su diálogo es muy inteligente y tiene una gran carpintería teatral. Además, juega mucho con los espectadores, cada diez minutos hay una sorpresa del público que ni se imaginan el final. Podemos decir que es un Agatha Christie en hombre por la intriga que tiene la obra en temas como el matrimonio, la pareja, la infidelidades y las discusiones.

Arturo FernándezDespués de tantos años de profesión, ya tendrá dominado ese miedo escénico y los nervios, ¿no?
Los años te hacen tener más responsabilidad que cuando empiezas. Llevo 50 años con mi propia compañía. Todo lo que soy, mucho, poco o nada, se lo debo al público y eso me exige que cada espectáculo sea mejor que el anterior. Pero nervios no; eso ocurre cuando no te sabes la letra. Incluso el día del estreno me tengo que pellizcar para ser consciente de la responsabilidad.


¿Qué le hace seguir subiéndose a los escenarios?
Me gusta mi profesión por encima de todas las cosas. Es un trabajo que te tiene que gustar mucho para estar en ello. Soy perfeccionista en todo y vivo exclusivamente para el público porque todo lo que soy se lo debo a él. Siempre procuro que el próximo estreno sea siempre mejor que el anterior.

Ha sido considerado como el eterno galán del cine y televisión española, ¿cómo se lleva eso?
Muy bien y pobre de aquel que diga lo contrario -risas-. El galán no es más ni menos que un actor con un físico agradable. Y si sabes llevar bien el traje, eso te ayuda mucho. Ayuda también el ir bien peinado, vestido y sin barba. No puedes estropear el físico de ninguna manera porque luego la naturaleza te pasa factura por darte esos dones y no aprovecharlos. Y yo sigo al pie de la letra sus recomendaciones -risas-.

En esta obra, creo que tiene un rival en belleza, ¿no?
Carlos Manuel Díaz es un actor estupendo y sí, un tipo muy guapo, lo que me molesta bastante, -risas-. Pero su réplica hace que yo sea más. Y Sonia Castelo, la actriz protagonista, es bellísima y con una gran experiencia.

Sus personajes, ¿son siempre conquistadores?
Mis personajes son perdedores, divertidos y adorables. No son conquistadores, pierden siempre. Soñar despierto te alegra el corazón.

El teatro ha sido y es su gran pasión. El dedicarle tanto esfuerzo, ¿le ha quitado tiempo para hacer otras cosas importantes?
Sí, me he quitado tiempo a muchas cosas, por ejemplo a mis hijos. Ahora los veo más que antes porque cuando llegaba estaban durmiendo. Es una profesión para dedicarse en exclusiva a ella, es como esa gran amante que no te permite ver a otra mujer. Así es el teatro.

¿Qué le diría Arturo Fernández a las futuras promesas de la interpretación?
No quiero recomendar nada ni aconsejar porque creo que los consejos tienen que ser siempre en metálico. Cuando coja la maleta para hacer ese viaje tan largo al que hay que ir, desgraciadamente, pues entonces dejaré escrito el consejo para los demás- risas-.

Los hombres nunca mienten

En el teatro Amaya
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