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El bosque de Juan Antonio 'Manostijeras'

El bosque de Juan Antonio 'Manostijeras'

No tiene tijeras por manos, pero sí una enorme ilusión y afición a las plantas y a la naturaleza. Y es que fue tras ver la película 'Eduardo Manostijeras' cuando Juan Antonio Pizarraya decidió construir un bosque encantado con más de 300 esculturas en San Martín de Valdeiglesias.
Es el único de estas características en el mundo. Un parque donde las esculturas cobran vida. Pasan de ser un figura inerte y muerta, hecha de hierro, a convertirse en un ser vivo, gracias a que la planta está viva. Todos los monumentos están construidos a partir de un armazón metálico, relleno de ligustrum de hoja pequeña, una especie ideal para este uso, ya que crece rápido, aguanta el frío y el calor y se adapta a cualquier forma que se desee.

Aunque moldear una de estas obras no es nada fácil y mucho menos si esta es de gran tamaño. En función de la extensión, los expertos pueden tardar entre dos horas y 15 días en elaborar una sola escultura. Y no solo eso. Una vez terminada, hay que esperar otros dos años mientras crece la planta. "La más complicada de hacer fue el dragón de alas. Aunque no por la estructura metálica, sino por la especie de vegetal que se usa, que ha sido sometida a unos estiramientos nada comunes. La ligustrum crece hasta tres metros y para construir el dragón hemos tenido que estirarla medio metro más, para poder llegar a la boca", comenta el director de este bosque encantado, Juan Antonio Pizarraya.

Este 'jardín', que ha sido durante mucho tiempo un sueño para su creador, cuenta con 320 esculturas de diversos tamaños, repartidas por los más de 25.000 metros cuadrados de extensión que tiene el parque. Muchos de los monumentos que los visitantes se pueden encontrar durante su recorrido las ha construido Pizarraya, "pero las más bonitas no son mías", afirma, las han elaborado "los mejores artistas europeos de este arte, procedentes de Alemania, Francia, Italia e Inglaterra".

El parque puede visitarse de varias formas, gracias a las diversas rutas que se han habilitado. En ellas se pueden ver: habitantes del bosque, duendes, cactus, aves, animales de la jungla, elementos prehistóricos, personajes de cuentos, inventos, bonsáis, habitantes del agua e incluso una ruta de los aromas.

Esculturas con magia
En función de la edad de las personas que visitan el parque les gustan unas estatuas u otras. Hasta el momento no se ha llegado a un consenso para elegir un solo monumento. "Los niños normalmente se decantan por las más grandes, porque son las que más llaman la atención. Entre los mayores ya hay más variedad", explica el responsable de este bosque, quien asegura que cada escultura tiene su propia magia.

El 'jardín' abrió sus puertas al público el pasado 16 de agosto. Durante este tiempo han pasado más de 5.200 personas, de los cuales aproximadamente un 30 por ciento viven en la propia localidad y un 8 por ciento proceden de fuera de la Comunidad de Madrid. El horario de apertura del parque es de jueves a domingo, de 10.00 a 22.00 horas. De lunes a miércoles, el recinto permanece cerrado al público, excepto los días festivos.

El coste de la entrada es de 10 euros si se accede en vehículo particular. Con la intención de cuidar el entorno, bonifican a los visitantes que suban al parque con el microbús habilitado para ello, que sale cada 15 minutos desde la estación de autobuses de San Martín de Valdeiglesias. Estas personas tendrán que pagar 8 euros. A los grupos de más de ocho personas les costará 5 euros; a los niños de hasta 12 años y a los mayores de 65 años (presentando el DNI), 5; mientras que los niños de hasta 12 años y los mayores de 65 años empadronados en la localidad solo pagarán 3 euros.

El terreno perfecto
Para Juan Antonio Pizarraya encontrar un lugar como este no fue nada fácil, ya que no podía ser un terreno cualquiera, tenía que cumplir ciertos requisitos. "Me volví loco buscando por todos lados un terreno como este, por la cantidad de agua y su maravilloso entorno", comenta, y al final dio con él en San Martín de Valdeiglesias. Una compra que obligó a su propietario a abandonar Madrid capital y a desplazarse hasta esta localidad, a 75 kilómetros de su antigua casa.

La vigilancia en el parque es constante. Las cámaras de seguridad se esconden por toda la zona e incluso varias personas se turnan día y noche para controlarlo. Pizarraya evita pensar que alguien pueda destrozar este entorno tan mágico, aunque cree que todo es posible. "Creo mucho en la relación autor-recompensa y pienso que si alguien merece que le destrocen su obra, lo van a hacer. Aunque no creo que nosotros nos lo merezcamos, se han producido las cosas de forma muy mágica en este entorno".

El bosque, una asignatura pendiente que tenía su creador desde hacia muchos años y que se decidió a llevarla a cabo tras ver la película 'Eduardo Manostijeras', recibe constantemente gente. Un aumento de visitantes que los propios comercios de la localidad, San Martín de Valdeiglesias, también notan. "Los restaurantes del municipio me llaman o me envían mensajes para agradecerme que sus salones estén llenos los fines de semanas", comenta Pizarraya, quien asegura que muchas de las personas que se acercan hasta aquí, "no creo que viniesen si no estuviese este bosque encantado". Un parque repleto de esculturas con vida que genera riqueza en dos sentidos: tanto en los comercios de la localidad como creando belleza en la zona.
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