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Teatro por dinero: el teatro por horas

Teatro por dinero: el teatro por horas

sábado 06 de agosto de 2011, 00:00h
Desde hace algunos meses triunfa una iniciativa escénica bautizada como 'Microteatro por dinero', que tiene su cuartel general en el número 9 de la calle Loreto y Chicote. Cada día, en las cinco salitas del recinto, se van representando otras tantas obras cortas, de unos diez minutos cada una de ellas. Así se pueden sumar hasta 30 funciones diarias. La entrada es muy económica: tres euros por pieza. Actores, autores y directores encuentran un complemento económico a sus nóminas con este sistema que emparenta directamente a un fenómeno que surgió en Madrid hacia 1867: el teatro por horas. Aunque tiene diferencias respecto al actual sistema, están muy cercanos en su filosofía.

Fueron unos avispados actores y empresarios, entre ellos Antonio Riquelme, Juan José Lujan y José Valles, los que se aventuraron en un Madrid que tenía en los toros y en teatro sus únicos entretenimientos, a salirse de las representaciones convencionales en los grandes salones. Ellos llevaron a los cafés-cantante obras más cortas, por lo que se podían dar más funciones y permitir al público entrar y salir, eligiendo lo que quería ver. El año 1868 abrieron como actores y empresarios el teatro del Recreo. Dividían cada jornada en cuatro sesiones, para comodidad del público y escándalo de los tradicionalistas. Comenzaban las representaciones a las ocho y media de la tarde y la última a las once y media de la noche. En la primera quincena de abril de 1868 se ponían en escena, por ejemplo La familia del boticario, El galán de la higuera, Guerra para hacer las paces y Cada uno en su casa. Con estos títulos se pueden hacer una idea de los argumentos. José Vallés se hizo muy popular con 'obritas' como El testamento y La mujer del artista. La entrada costaba un real por función. Al año siguiente comenzó a circular la peseta. Hasta ese momento lo importante era la obra "larga" y solamente se incluían textos cortos como fin de fiesta o entremés. Pero estas piececitas nunca tenían entidad propia en la programación. Como no podía ser menos, a la vista del éxito, teatros establecidos, como el Variedades y el Lope de Rueda (ambos desaparecidos) se apuntaron a la fórmula.

El teatro del Recreo se levantaba, más o menos, en el solar que hoy ocupa el teatro Lope Vega, con entrada por la calle Flor Baja. Originalmente estuvo en esa zona el convento dominico del Rosario que, tras la desamortización de Mendizábal (1836), se destinó a cuartel de alabarderos. En 1867 los antiguos edificios, al abrigo de la vecina plaza de Santo Domingo, estaban ruinosos y la iglesia del convento se hundió por esas fechas. El siniestro afectó al primitivo salón teatral que, tras algunas reformas para garantizar su seguridad, se reabrió el 13 de febrero de 1868. Ese día se representaron La pensión de Venturita y Cazar y pescar. La compañía estaba encabezada por José Vallés, Antonio Riquelme, José Juan Luján y las señoras Trinidad Vedia, González y Collado.

La revista El Siglo Ilustrado, en mayo de 1868, afirmaba sobre el emplazamiento: "Por allá por donde no se sabe si Dios daría las siete voces, porque de seguro no se le oiría, se eleva una teatrito llamado del Recreo…". Desparecido el teatro se levantó allí la iglesia de San Francisco de Borja y la casa de los Jesuitas, inauguradas en 1869, afectadas hasta la ruina tras la proclamación de la II República.

El teatro Variedades, que se levantaba en el número 40 de la calle Magdalena, se inauguró en 1844 y tuvo una azarosa vida empresarial hasta que el fuego lo devoró la madrugada del 26 de enero de 1888. El año 1870 José Vallés y Juan José Luján entraron en el teatro con su compañía, aplicando la fórmula del teatro por horas, que mantuvieron hasta un año antes del incendio. El mismo año 1888 moría otro de los "inventores" de este sistema, Antonio Riquelme, aunque su apellido se perpetuó en varios hijos y nietos que siguieron la carrera interpretativa. El último de los Riquelme, llamado también Antonio, desapareció el año 1968, cien años después de que su abuelo fundara el teatro por horas.

Azarosa fue también la historia del teatro Lope de Rueda, que estaba situado por la zona del actual Ministerio de Cultura. Allí estuvo el Circo de Paul, rebautizado la temporada 1869-70 en el Lope de Rueda, dirigido por el legendario Emilio Mario.

La doctora Pilar Espín tiene publicado un libro El teatro por horas en Madrid (1870-1910) en el que analiza este fenómeno que, siglo y medio después de su primera aparición, resucita en medio del Madrid más antiguo.

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