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Juan Carlos Delgado, 'El Pera'

De niño delincuente a rey de los circuitos

De niño delincuente a rey de los circuitos

martes 19 de julio de 2011, 00:00h
Limpiar el agua del río, de Camarón de la Isla, es su canción preferida. Si volviera a nacer le gustaría ser torero. Tiene un niño de 14 meses y "ama" los coches. Él mismo se define como leal, optimista, testarudo, meticuloso e hiperactivo, "lo que resulta agotador". A Juan Carlos Delgado (Madrid, 1969) le llaman el Pera. Empezó a conducir cuando aún no llegaba a los pedales y a los 11 años había sido detenido más de 150 veces. Ahora se dedica a probar coches, escribir artículos y dirigir una escuela. Además, acaba de publicar el libro Técnicas y consejos de conducción. Por encima de todo, es un ejemplo de reinserción. Madridiario le ha entrevistado.
Juan Carlos Delgado era conocido en todo Getafe, municipio en el que creció, como "un niño malcriado". No solo es que no se pasara por clase o que jamás obedeciera a sus padres, sino que también atracaba comercios, robaba coches y protagonizaba espectaculares huídas de la Policía. Eran los años 70. No llegaba a los diez años y, junto a su banda, tenía atemorizado al vecindario. Era, para la mayoría, "irrecuperable".

Juan Carlos Delgado El PeraEn 1980 ya había sido detenido en más de 150 ocasiones. Fue entonces cuando llegó a la CEMU, la Ciudad de los Muchachos de Leganés, un centro para chicos huérfanos o infractores para los que los correccionales se quedaban pequeños. Allí conoció a Alberto Muñiz, 'el tío Alberto', que consiguió hacer posible lo que parecía imposible: reeducar a Juan Carlos. Y su cambio fue tan espectacular que desde entonces ha servido como ejemplo de reinserción. De hecho, en su historia está basada la película Volando Voy de Miguel Albadalejo (2006). "Estuve presente durante todo el rodaje, es un honor que a uno le hagan una película en vida", afirma el Pera de ahora.

"Con la cabeza bien alta"
Hoy Juan Carlos Delgado no para de hablar. Dice que le han hecho "millones" de entrevistas y que su pasado le queda "muy lejos". "Cuento mi historia con orgullo porque la he superado y creo que ahora  puedo aportar mi granito de arena a los chavales y a los padres con problemas", afirma. "El Pera de aquel entonces no me enorgullece, era un mal ejemplo. Se me pone el vello de punta al pensar las imprudencias cometía de niño. Ahora voy con la cabeza bien alta sabiendo que soy Juan Carlos Delgado, el Pera de hoy", agrega.

Y es que el nuevo Pera es periodista freelance, piloto de pruebas para "todas" las marcas de automóviles y cuenta con su propia empresa -Stunt&Drivers- donde enseña sus secretos de conducción y forma a especialistas para el doblaje de escenas peligrosas en películas o series. Además, acaba de publicar el libro Técnicas y consejos de conducción, con prólogo de su amigo el piloto de Fórmula 1, Pedro Martínez de la Rosa. En él se explica, por ejemplo, cómo adecuar un coche para un largo viaje, cómo reaccionar ante un derrape o cómo se hace un trompo.

No considera que la enseñanza de esas técnicas pueda incitar a la conducción temeraria, aunque reconoce que "en la vida todo es posible". "Lógicamente si hay alguien que quiere probarlo allá él y su responsabilidad, pero si lo coge la Policía tendrá que saber que está cometiendo un delito grave. Yo le diría que lo hiciera en un circuito", recomienda. Además, el volumen cuenta con un capítulo denominado 'conducción evasiva' "muy específico y destinado a profesionales".

Salvado por los coches
La pasión que el Pera siente por los automóviles fue, según él mismo, lo que le salvó y le hizo dejar la delincuencia. "Yo no entendería el mundo sin riesgo, sin ruedas, sin motor, sin ruido. En la tripa de mi madre ya llevaba un volante y poco a poco me fui perfeccionando", asegura. "Antes lo coches los cogía 'prestados' (risas). No tenía la edad, ni carné, los riesgos eran muchos. Hoy en día no me atrevería", añade.

Juan Carlos Delgado El PeraColaboración con la Agencia del Menor Infractor
El Pera no se ha desvinculado de la CEMU, a día de hoy sigue formando parte de su junta directiva. Dice que "en la vida hay que ser agradecido" y no olvida que fue allí donde consiguió su reinserción. Además, colabora con la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), organismo dependiente de la Consejería de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid. Así, una vez al mes visita alguno de los centros de la región y habla con los chavales "de tú a tú".

"Cuando un chico te dice que se arrepiente o que te va a tomar como ejemplo, la sensación es impresionate", apunta y añade que para él no son más que "niños que merecen una oportunidad". "Otra cosa son los que han cometido delitos de sangre, pero a un menor que ha robado una caja registradora no se le puede criminalizar", agrega. Lo cierto es que los centros de ejecución de medidas judiciales han cambiado mucho desde que el Pera se hizo mayor. Antes, según cuenta, "eran fríos, te trataban como si fueras un mueble". Ahora, sin embargo, al contar con equipos de psicólogos, trabajadores sociales y educadores, "tienen muchas posibilidades".

En definitiva, Juan Carlos Delgado es a día de hoy un hombre nuevo. Ha hecho casi de todo en la vida aunque ahora se enfrenta a su reto más importante: criar a su hijo Juan León que, con catorce meses, apunta ya a tener la misma afición por los automóviles que su padre.
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