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Joyería de calidad a través de Internet

Joyería de calidad a través de Internet

Por Miquel Angel López
lunes 13 de junio de 2011, 00:00h
Daranya es sinónimo de joyas y de exclusividad, pero también del término 'online', por ello, sus fundadoras han querido desvelar a madridiario todos sus secretos y explican como nació una idea que se ha convertido en realidad gracias a la red.
Elena y Gloria son dos chicas que comparten una pasión: el arte. El entusiasmo por las cosas antiguas y el ímpetu por querer crear elementos propios que mantuvieran la esencia de algunas obras pictóricas, hizo que sus caminos se cruzaran mientras estudiaban Historia del Arte en la universidad.  La idea de continuar en el mundo artístico, junto con la posibilidad de abarcar un mundo nuevo como el empresarial, les llevó a restaurar pequeñas joyas y piedras que, una vez confeccionadas, quedaban en sus propias manos como pequeños tesoros. Así surgió Daranya, un servicio de venta de joyas online y en el que la exclusividad de las piezas es el elemento más destacado.

 “Cuando estábamos en la carrera nos gustaba ir de anticuarios, galerías y de rastrillos y buscar piezas antiguas, arreglarlas, restaurarlas un poco y reconvertirlas”, afirma Gloria que nos desvela que la iniciativa no tiene ningún secreto y que lo que intentan es plasmar el alma de algunos cuadros en las joyas, todo con una “connotación antigua” sin dejar de lado lo moderno. No obstante, lo que realmente les ha incitado a crear esta empresa, es hacer lo que les “gusta” sin dejarse influir por las tendencias de la moda, aunque siempre intentan aprender de todos los ámbitos, “somos como esponjas”, afirman.

Con gustos “eclécticos” a la hora de confeccionar, y con la idea de poder convertir el mundo de la bisutería en su “forma de vida”, Gloria y Elena decidieron ‘meterse’ en la red para poder compaginar esta actividad con otras.
Conscientes de que Internet supone una oportunidad para llegar a más público y que les ahorra costes como el mantenimiento de un local,  las diseñadores afirman que no querían tener una tienda física para poder “viajar y buscar las piezas” y así poder seguir con su carrera de arte.

Pese a que han tenido piezas en algunas tiendas, no les convenció la idea de tener que estar en el mismo sitio cerrándose a un público y en un ámbito determinado, ya que lo que realmente quieren es “el trato más directo” con sus clientes.

Sin esquema predefinido
El proceso de elaboración de las piezas no sigue unas pautas preestablecidas por lo que cada joya es un mundo. “La inspiración surge gracias a la piedra”, señala Elena, quien destaca que “es la propia piedra” la que dice lo que tienes que hacer con ella. “Son materiales vivos que te hablan, cualquier detalle sirve”.

A pesar de no ser un trabajo rutinario, ambas coinciden en que lo que primero que hacen es pensar una idea, buscar esa inspiración en cualquier detalle, ya sea en la gente o en un cuadro, y luego intentan plasmarla sobre el papel mediante un boceto que van modificando según lo que se les ocurra o les haya solicitado el cliente.

“Cuando ya tenemos los dibujos o hemos comprado las piedras para una colección que se nos ha ocurrido, a lo mejor en un día hacemos dos o tres piezas”, destaca Gloria que señala que una vez realizado el diseño, se le manda al joyero para que elabore las piezas y que, dependiendo de si debe someterse a un proceso de fundición, se tarda más o menos en su elaboración.

Los hombres también quieren presumir
Pese a que las joyas van dirigidas a un público particular como es el femenino, no tienen un prototipo de mujer prefijada, por lo que sus piezas encajan perfectamente tanto en el perfil de mujer clásica como en el de mujer más ‘hippie’. Asimismo, debido a la demanda de algunas clientas –y sus maridos--, las diseñadoras han empezado a elaborar piezas para el género masculino, que aunque no suele llevar joyas propiamente dichas, sí incorpora entre sus complementos elementos como pulseras o colgantes. “No nos cerramos a este tipo de público (el masculino)”, afirma Elena que destaca que han creado “algunos llaveros, gemelos, algún colgante un poco más masculino así como algunas pulseras de cuero”, para ellos.

En cuanto a las perspectivas de futuro, las emprendedoras han querido señalar que quieren continuar con la “misma línea” que han seguido hasta ahora. Aunque de momento quieren mantener el nivel de producción, el objetivo principal sigue siendo el de “llegar a más gente”  para que Daranya se convierta en “una marca reconocida”.

La exclusividad de las piezas es su principal aval para lograr esos objetivos porque lo que se compra “es único”. Por ello, quieren “mantener esa filosofía”  para poder hacerse “un hueco y una distinción”.

“Queremos fabricar aquí en España y seguir creciendo”, aseguran estas jóvenes diseñadoras que desean seguir con el “espíritu de recuperar aquello antiguo”, algo que para ellas “sigue valiendo y estando de moda”.
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