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Lluvias

Lluvias

Por Mara Colás Amor
martes 07 de junio de 2011, 00:00h
Madrid pasado por agua es más ecológico, más verde y huele a limpio, pero pierde alegría con tanta lluvia a intervalos, lluvias que no dejan entrar la brillante primavera.

Madrid es una ciudad amable que necesita el sol para brillar, para revivir de sus cenizas. Queremos soleados Recoletos, bulevares llenos de madrileños disfrutando de sus terrazas pintorescas. De zonas de museos plagadas de visitantes, ajenos a la tradición, que andan con cara de circunstancias por nuestras calles como parte del paisaje habitual de nuestra ciudad.

Una feria esperada, la del libro en el Retiro, que no es feria bajo agua y que no solo desluce, sino que desilusiona, en un principio de junio, la espera del emocionante paseo entre autores, que solo puede disfrutarse aquí, y que este año ha sido triste y desastrosa para las casas presentes.

Quiero que brille el sol en Madrid aunque las hienas estén despedazándose por los restos de los despojos de los perdedores del 22 M, o la más atroz de las vulgaridades aparezca tras las semblanza de grandeza entre los que se disputan la medalla y el poder.

Porque el sol calienta el ambiente y el alma de nuestra ciudad, da esperanza y aunque no mejore el estado del todo, si lo hace el ánimo. Calienta las ventas, que tanto se necesita;  anima las calles, el consumo, las salidas y las ganas de vivir.

Pero siempre nos quedará Nadal, como recurso seguro, como aval positivo de ejemplo energético, de valeroso nacional, de futuro cierto, de presente poderoso. Siempre nos quedará Nadal que, aunque no brille el sol, él ha iluminado y calentado de nuevo el ánimo de todos con ese triunfo del sexto Roland Garros.

Grande Nadal, aquí y en el mundo entero.
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