Pasadas las siete de la tarde, al grito de "estas son nuestras porras" y "Barcelona, no estás sola", la plaza más céntrica de Madrid ha querido lanzar un mensaje de solidaridad con sus 'hermanos' catalanes.
Durante la mañana de este viernes, los Mossos d'Esquadra habían desalojado varios campamentos en esa comunidad, incluido el instalado en la Plaza de Cataluña de Barcelona. En esta acción, que buscaba garantizar la seguridad de cara a la final de la Champions que juega el Barça este sábado, se han registrado más de un centenar de heridos. Como muestran las imágenes,
la policía autonómica cargó contra los concentrados, que trataron de resistir pacíficamente. Entre 3.000 y 4.000 personas volvieron a asentarse en el lugar poco después de estos hechos.

Los portavoces han indicado que, con este acto, querían demostrar su rechazo "a todas las violencias". Preguntados sobre el temor a que ocurra lo mismo en Madrid, se mostraban prudentes: "Confiamos en que no pase nada. Aquí, además, hay una guardería con niños". Sin embargo, los rumores -constantes durante toda la semana- han arreciado durante este viernes tras la intervención en Cataluña. Por eso, además de tener cerrado un protocolo de actuación,
los acampados han preparado bajo cuerda planes para recoger el material más valioso en el menor tiempo posible.
Peticiones de desalojo
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, había anunciado tras el Consejo de Ministros de este viernes que comenzaba a valorar la
posibilidad de ordenar el desamantelamiento a la Policía tras escuchar las reivindicaciones de los comerciantes de la zona, mucho más beligerantes durante las últimas horas. Para ello, se reunirá con los mandos de las fuerzas de seguridad y analizará las posibilidades.
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Las dificultades de tránsito y acceso a las tiendas son los principales motivos que el colectivo de comerciantes de Sol habría aludido contra los manifestantes en varias reuniones con la Delegación del Gobierno. Sin dar más datos, vienen denunciando una caída de las ventas en un 70%. El presidente de la patronal empresarial CEIM, Arturo Fernández, ha añadido que si esta situación "insostenible" no se reviertía,
su entidad tomaría medidas legales. No parece suciente que los concentrados hayan llevado a término las dos medidas consensuadas con los comerciantes: la retirada los carteles de las fachadas y la delimitación de zonas de paso a las tiendas.
Tampoco para la Comunidad de Madrid existen razones para mantener el campamento del kilómetro cero. El consejero de Presidencia, Justicia e Interior en funciones, Francisco Granados, ya ha exigido que se inicien las expulsiones por entender que "se ha quebrado el Estado de Derecho y se ha conculcado la libertad de libre circulación de personas". Mientras tanto,
el Ayuntamiento de Madrid ha realizado inspecciones sanitarias en la plaza a la busca y captura de motivos que justifiquen un desalojo. Los inspectores, que analizaron la comisión de alimentación y los aseos, concluyeron que la organización de los acampados supera los controles rutinarios.
Asambleas populares
Los acampados matenían este viernes que seguirán en la plaza, al menos, hasta el domingo, según lo decidido en asamblea el pasado fin de semana. Portavoces de Sol han manifestado que la sensación generalizada es la de
no abandonar el campamento "hasta que no estemos organizados fuera de Sol: en los barrios, los municipios e Internet".
Quieren asegurarse que la llama del movimiento 15-M no se apague con el cerrojazo. Por eso, este sábado están convocadas numerosas
asambleas populares en distintos puntos de la Comunidad, que llevarán sus propuestas a la asamblea general del domingo, día en que los asistentes podrán decidir sobre la continuidad de la acampada en Sol.