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La laguna del aceite, una trampa mortal para las aves

La laguna del aceite, una trampa mortal para las aves

jueves 31 de marzo de 2011, 00:00h
Los vertidos de ácidos de caliza y aceite en una laguna del paraje Boca Alta, en el Parque Regional del Sureste, provocan la muerte de numerosas aves desde hace dos décadas. La Consejería de Medio Ambiente se comprometió a solucionarlo hace un par de años, pero aún no ha comenzado la recuperación.
El estado de la laguna de los aceites, como se conoce popularmente, ha llegado a la Fiscalía de Medio Ambiente, al ser denunciado por los vecinos, que también han alertado a la Confederación Hidrográfica del Tajo, según publica este jueves 'El País'.

La laguna, situada en Arganda del Rey, está cubierta por una capa negra y pringosa de aceites y otras sustancias, que atrapa a las aves que se posan en ella. A principios de 2009 la Comunidad la adquirió para recuperarla, según dijo, en uno o dos años.

A día de hoy la situación sigue siendo la misma. No obstante, un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente explicó que se están haciendo estudios para analizar las sustancias contaminantes de la laguna y poder decidir así el tratamiento que van a tener, pero aún no se han iniciado los trabajos. Según la Comunidad, son técnicamente complicados y podrían costar 20 millones de euros.

Para costear la recuperación, en septiembre de 2009 pidieron fondos Life a la Unión Europea, que les fueron denegados. A finales de 2010 lo volvieron a intentar y están a la espera. En cualquier caso, aseguran que aún no se podrían empezar los trabajos. La alternativa que barajan es crear una planta de tratamiento para los vertidos en el paraje de Boca Alta, de más de seis hectáreas, en el que se asienta la laguna. Los residuos generados irían a parar a un vertedero controlado en la finca y coronado por una zona verde, según el portavoz de la Consejería de Medio Ambiente. No hay fecha concreta para la actuación.

Sin responsables
La Comunidad asegura que ha intentado evitar la muerte de aves con el vallado de la laguna, pero dado su tamaño, 1,2 hectáreas, seguían entrando. También se intentó ahuyentarlas con sonidos, pero algunas en vez de alejarse eran atraídas por el ruido. El vicepresidente del Gobierno regional, Ignacio González, aseguró en rueda de prensa este jueves "que 200 mil aves la sobrevuelan cada año, es posible que alguna haya podido caer y fallecer".

El deterioro de este humedal tiene su origen en los vertidos generados desde 1989 por las empresas Aceites Uribarri y PIQSA. La empresa no fue expedienta o juzgada por este motivo. Según la Comunidad de Madrid, el propietario murió y la Agencia Tributaria embargó la finca por impagos. En la subasta que se celebró la adquirió otra empresa pero finalmente no tomó posesión, posiblemente al ver el estado en el que se encontraba. La laguna ahora contaminada se formó por la extracción de áridos, una actividad que se ha venido realizando desde los mediados del siglo pasado en el Parque Regional del Sureste y que ha hecho aflorar agua de las capas freáticas. Ahora este enclave es uno de los principales humedales de Madrid.
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