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Libertad religiosa

Libertad religiosa

viernes 18 de marzo de 2011, 00:00h
Hace unos días se colaba un grupo de estudiantes en la capilla del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense, mientras rezaban otros alumnos. Tras leer manifiestos en contra de la Iglesia católica y sus privilegios, algunas chicas se desnudaban de cintura para arriba y exhibían su condición de lesbianas. Al parecer, los jóvenes pertenecen a la asociación universitaria Contrapoder y la plataforma RQTR. Han detenido y puesto en libertad a varios de los responsables de la 'performance'.

Unos días antes, algunos vándalos habían hecho en la fachada de la capilla pintadas con insultos y amenazas como: "Cerdos" o "Arderéis como en el 36". El rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa, condenó la acción aunque cuestionó que haya una capilla en un espacio público como la Complutense.

Este asunto crea una dicotomía interesante: el suceso y la presencia de templos en la universidad. La profanación grave de un templo es un delito. El artículo 16 de la Constitución Española defiende la libertad de culto y el Código Penal respalda esa norma. Este régimen jurídico considera, en su artículo 522, delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos el atentado contra los actos de las confesiones religiosas en lugar destinado al culto y siempre que se considere un acto de ofensa al culto tutelado o una vejación pública a quienes profesen dichas creencias.

Algunos se echan las manos a la cabeza por que la policía, tras la denuncia del párroco y varios feligreses, arreste y tome declaración a algunos presuntos implicados. Va a resultar que los que no respetan a los demás pasan en una semana de héroes a mártires del sistema.

Si se quiere criticar la acción o existencia de la Iglesia católica, hay miles de formas distintas, no agresivas y, sobre todo, legales para hacerlo. Por ejemplo, ignorándola. La confrontación de ideas y creencias no debe implicar faltas de respeto, amenazas, ni agresión a las creencias de nadie. Aunque los autores del suceso digan que fue una protesta pacífica, la violencia puede ejercerse de muchas maneras. Entre ellas, con dialéctica violenta, aunque sea bajo la bandera de la libertad de expresión. Para que lo vean los más obtusos: es violento ir a la casa de alguien que te cae mal y acordarse de toda su familia. Sobre todo, sin mediar provocación.

Frente a lo comentado, el problema de la presencia de los templos en la Universidad es más discutible. Teniendo en cuenta que esta institución docente, en su concepto moderno, tiene su origen en las escuelas catedralicias y municipales, habría que plantearse que la religión sí debería tener un espacio en la Universidad, aunque sólo sea como reconocimiento y siempre que no intervenga en los organismos de decisión de la misma. Pero si nos planteamos que la religión organizada debería estar fuera de las aulas, cosa que no niego, los mismos cruzados deberían defender lo mismo de la política, que sí que interviene en lo que los alumnos aprenden y en el desarrollo y prosperidad de la propia Universidad. Y ahí viene la contradicción del señor Berzosa. Su eslogan electoral en sus primeras elecciones lo posicionaba como el rector socialista que necesitaba la Complutense. Entonces ¿qué? ¿Eliminamos de los órganos directivos de la universidad a los políticos y sus injerencias, como se está haciendo en las cajas de ahorros?

Creo que lo ideal sería que las capillas universitarias se convirtiesen en templos adaptados para todas las confesiones o que hubiese templos para las religiones que lo solicitasen. Son parte de la historia, de la cultura y de la educación de nuestra sociedad por mucho que le moleste a un sector de la población. Conseguir algo parecido a los espacios religiosos de los aeropuertos. Garantizaría la libertad religiosa, a prueba de energúmenos.
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