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El Centro Social Seco cumple 20 años

La historia de los 'okupas' de Adelfas

La historia de los 'okupas' de Adelfas

El Centro Social Seco lleva ya dos décadas trabajando con y para los vecinos del barrio de Adelfas, en el distrito de Retiro. Su labor empezó con la 'okupación' de un colegio abandonado en el 91. A día de hoy, y tras haber sido realojados en la calle de Arregui y Aruej, "entre 200 y 300" personas pasan por allí cada semana. Tienen deudas, pero "sobreviven". Conozca su historia.
El barrio de Adelfas se sitúa al sur de Retiro, 'pegado' a Puente de Vallecas. "La zona antes tenía una composición social muy obrera donde predominaban las casas bajas y los problemas de drogas y delincuencia, además de la falta de equipamientos", comenta José Luis Fernández (o Kois, como le conocen todos), uno de los coordinadores del centro social. "Era un barrio muy proclive a dar sensación de inseguridad y miedo", añade.

En 1991, un grupo juvenil llamado Kolectivo Adelfas Joven, vinculado a la Asociaciación Vecinal los Pinos, pide a la Administración una Casa de la Juventud. Su petición fue concedida: "Se consiguió pero se encomendó su gestión a una empresa privada y los colectivos juveniles quedaron excluidos", afirma Kois. Los jóvenes decidieron entonces 'okupar' el colegio abandonado que había al final de la calle Seco.

Altibajos

Durante los primeros años no hubo problemas, hasta el propietario del inmueble dio el visto bueno. "La actividad era muy de jóvenes para jóvenes, el centro se comparte como punto de encuentro donde algunos iban simplemente 'a tomarla' o a jugar al futbolín y otros organizaban además charlas y talleres", recuerda Kois.

Así siguieron hasta el 96, fecha en que se cierra por conflictos entre quienes querían desarrollar una actividad política y social y quienes solo querían utilizarlo como lugar donde pasar las tardes. Uno de los miembros del centro sobre esto dice que "había gente que desfasaba mucho y utilizaba el local solo para hacer fiestas, lo que provocó problemas de convivencia bastante fuertes".

Tras un año parado, Seco abre de nuevo gracias a un grupo de activistas que conocían la forma de trabajo de la Parroquia de San Carlos Borromeo -la famosa iglesia 'roja' de Vallecas-. Kois cuenta que "se reabrió con la intención de adaptarse a las necesidades del barrio y no solo a la gente joven". Y es que el barrio estaba necesitado de ayuda. La "dejadez institucional" había provocado problemas de alumbrado y de asfaltado de calles. Además, el desmantelamiento del poblado de La Rosilla hizo que mucha de la droga que allí se vendía se trasladara a las calles de Adelfas.

Reivindicaciones vecinales
Seco se convierte entonces en un portavoz de las demandas vecinales y emprende una lucha por "salvar" el barrio primero y el centro después. Corría el año 99. "Este proceso se dio por un lado a nivel metropolitano con la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) como principal aliado y por otro lado a nivel 'distrital', donde nos consolidamos posibilitando el fortalecimiento de las relaciones entre las distintas asociaciones", señala el centro en uno de sus informes.

En 2002 hubo derribos, como parte del proceso de remodelación de la zona, de las naves industriales y de las viviendas que se iban quedando abandonadas. Un hito en la historia de este centro fue la Marcha Rosa, una convocatoria con el objetivo de presionar por el realojo de Seco a un nuevo local. Multitud de personas acudieron con pañuelos, banderas y camisetas rosas bajo el lema 'Nunca más un barrio sin nosotr@s'. Tuvo lugar el 5 de marzo de 2005 y se considera la movilización más importante en el distrito relativa a un conflicto local. La marcha consiguió que el Ayuntamiento tomara la decisión de realojar Seco.

Nuevo local
El traslado finalmente se concretó en un inmueble de 420 metros cuadrados de la calle de Arregui y Aruej. A día de hoy cuenta con clases de castellano para extranjeros, talleres de informática, una tienda de ropa gratis, un taller de reparación de bicicletas, un huerto urbano y un 'rapeadero', entre otras actividades, además de aglutinar a la AV Los Pinos Retiro Sur, la Oficina de Derechos Sociales (especializada en la intervención con inmigrantes), el grupo scout Kigsai, la Asociación de Mujeres de Retiro y el Club de Novela Negra.

Pero dos décadas después de sus inicios no se han acabado los problemas. Ahora, eso sí, más centrados en el aspecto económico. "Tenemos una deuda de unos 10.000 euros con el Ayuntamiento de Madrid, no tenemos fondos para pagar los 1.600 euros que cuesta el alquiler y el Consistorio no ha cumplido su compromiso de subvencionar el 80 por ciento del coste que se acordó en un primer momento", lamenta Kois y añade que "además hemos tenido que soportar inundaciones con aguas fecales".

Filosofía clara: la autogestión
Aún así sus miembros son optimistas porque , en definitiva, "la de este centro es una historia plagada de pequeñas y grandes rebeldías sostenida con un derroche de ilusión". Javier Nadales, un joven de Adelfas, dice que Seco "ha sido un punto de referencia de toda la vida" y que "aporta identidad al barrio". Sus organizadores tienen claro que se rigen bajo la filosofía de "la autogestión" y su futuro dependerá de la voluntad de aquellos que ocupen el espacio que serán los que decidan "lo que se haga y lo que se deje de hacer aquí".
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