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Cinco militares muertos al explotar un artefacto durante unas prácticas

Cinco militares muertos al explotar un artefacto durante unas prácticas

jueves 24 de febrero de 2011, 00:00h
Los fallecidos, con edades comprendidas entre los 25 y los 44 años, son tres suboficiales y dos cabos pertenecientes al Ejército de Tierra y a Infantería de Marina que hacían unas prácticas de desactivación de explosivos en la Academia Militar de Ingenieros de Hoyo de Manzanares. Se estaban preparando para participar en la misión de la ONU en Líbano, donde su cometido era limpiar el terreno de minas. Otros tres infantes de Marina han resultado heridos, dos de ellos graves.
El accidente -el más grave sufrido por las Fuerzas Armadas durante unas maniobras en la última década- se produjo pasadas las diez y media de la mañana de este jueves, cuando los militares participaban en un ejercicio de desactivación de explosivos. En concreto, según han informado desde el Ministerio de Defensa, las prácticas consistían en una operación de destrucción a distancia de minas anticarro. Las minas habían sido desactivadas previamente y ya no tenían detonador, aunque sí carga explosiva.

Sin embargo, según las mismas fuentes, una de las cargas colocadas para destruir los artefactos ha detonado antes de que los militares pudiesen alejarse lo suficiente. La explosión ha afectado de lleno a los ocho militares. Cerca de ellos había otros nueve o diez militares, miembros de la unidad de desactivación, que han resultado ilesos.

Según han explicado las mismas fuentes, durante la operación de desactivación de las minas anticarro -el proceso de retirarles el detonador- los efectivos deben llevar un buzo de gran protección que, sin embargo, no es necesario vestir una vez que la mina está desactivada porque se entiende que no hay riesgo de explosión. Dado que el ejercicio que estaban realizando los militares afectados por la explosión era de destrucción de explosivos, simplemente portaban el chaleco y el casco que se consideran necesarios para esta operación.

La investigación, dirigida por un juez togado militar, trata ahora de determinar si la explosión se produjo debido a un fallo del material o a un error en su manipulación. Según fuentes de Defensa, la operación era un "ejercicio habitual" de los que realiza la unidad de desactivación de minas y artefactos y en él se habían seguido "todos los protocolos para salvaguardar al máximo la seguridad de los participantes".

El ejercicio formaba parte del adiestramiento que los militares estaban recibiendo antes de partir al Líbano, donde se iban a integrar en la misión internacional de la ONU. Una vez allí, su labor iba a ser precisamente la de limpiar el terreno de minas. Algunos de los afectados por la explosión, además, acababan de regresar de otra misión internacional en Afganistán y también habían servido en Kosovo, Bosnia o Haití.

"Se preparaban para salvar vidas cuando han perdido la suya", señaló la ministra de Defensa, Carme Chacón, desde el acuartelamiento de Hoyo de Manzanares. La responsable de Defensa -que tenía previsto viajar a Budapest para participar en la reunión informal de los ministros del ramo de la UE- se desplazó hasta el lugar del accidente nada más tener noticias de la explosión.

Tres de los  militares pertenecían a la unidad de Zapadores de la XII Brigada Acorazada del Ejército de Tierra, con sede en la localidad madrileña de El Goloso. Se trata, en concreto, del sargento primero Sergio Valdepeñas Marín; el sargento Mario Hernández Mateo y el cabo Miguel Ángel Díaz Ruiz. Las otras dos víctimas mortales son un sargento primero -Victor Manuel Zamora Letelier- y un cabo primero -Javier Muñoz Gómez- de Infantería de Marina que estaban destinados en San Fernando (Cádiz). Dos de las víctimas eran naturales de Madrid, mientras que los otros tres eran naturales de Salamanca, San Fernando y Chile. Todos ellos tenían experiencia anterior en misiones internacionales. (Consulte aquí sus identidades).

Los tres heridos son tres infantes de Marina. Los dos más graves han sido trasladados en helicóptero al hospital Gómez Ulla, mientras que el tercero, herido leve, permanece ingresado en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Los cadáveres de los cinco fallecidos se encuentran ya en el Instituto Anatómico Forense, donde está previsto que se les practique la autopsia en las próximas horas.

Un centro de referencia
La Academia de Ingenieros del Ejército de Tierra está situada en el término municipal de Hoyo de Manzanares (Madrid), en el kilómetro 10,7 de la carretera de Torrelodones a Colmenar Viejo, dentro del parque regional de la cuenca alta del Manzanares. Es centro de referencia en formación de zapadores (minas, infraestructuras) y transmisores (comunicaciones). Alberga además el centro de excelencia contra Artefactos Explosivos Improvisados (IED), donde se forman militares de otros países de Europa, y el Centro Internacional de Desminado (CID).

El CID, dependiente del Ejército de Tierra, fue creado en 2002 a iniciativa del entonces presidente del Gobierno José María Aznar, quien lo anunció en noviembre de 2000, cuando se procedió a destruir la última mina antipersona en posesión de las Fuerzas Armadas Españolas. Órgano de referencia en el ámbito nacional en materia de desminado humanitario, ha impartido desde su puesta en marcha más de cuarenta cursos en los que se han formado especialistas de una veintena de países.

De forma paralela a las instalaciones del CID se construyó el Centro de Excelencia contra Artefactos Explosivos Improvisados, referencia internacional en la materia. Este centro, dependiente del Estado Mayor de la Defensa, tiene la competencia de la formación especializada de personal de los tres ejércitos y de la OTAN en la lucha contra los artefactos explosivos improvisados (IED), como los que se usan en regiones conflictivas como Afganistán o Líbano.

El Consejo de Ministros celebrado el 2 de octubre de 2009 aprobó la creación de este centro en el ámbito del Ministerio de Defensa, con la consideración de 'Centro de Excelencia', a la OTAN. Fue constituido en abril de 2010. El CEIED es uno de los cinco más importantes del mundo y el único de la OTAN especializado en artefactos explosivos improvisados.

La Academia de Ingenieros saltó a los medios de comunicación en 2009, cuando, en medio de la epidemia de gripe A, más de una decena de militares resultaron infectados por el virus.
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