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Ignacio Murgui. Presidente de la FRAVM

'Nuestro trabajo de base nos hace referencia'

"Nuestro trabajo de base nos hace referencia"

jueves 24 de febrero de 2011, 00:00h
Ignacio Murgui (Madrid, 1973) ha sido reelegido presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid. Tras tres años gestionando la mayor entidad ciudadana de la Comunidad, afronta el nuevo mandato con una nueva estrategia para defender los derechos de los ciudadanos.
¿Cómo ha recibido la reelección?
Es distinto que la anterior porque entonces fue la novedad. Ahora sé lo que hay después de 3 años. Sé en qué consiste y ya he desarrollado procesos que están en marcha y tendrán su continuidad. Los cargos de la ejecutiva repiten pero la Junta directiva tiene cierta renovación, con 8 nuevas caras de 21.

Ignacio Murgui, presidente de la FRAVM¿Se ha rejuvenecido?
Eso es muy difícil. El movimiento vecinal nunca ha sido juvenil por sus características: se ocupa de asuntos del territorio que implica a personas que están asentadas. Es un fenómeno de gente de mediana edad. Pero sí se ha rejuvenecido con la entrada de estas nuevas figuras a la junta de la federación.

¿Cambia la filosofía?
No cambia. Hay que resistir y concentrarse en defender las condiciones de vida de los madrileños. Eso sí, hay que asumir una situación nueva. Se ha creado un marco que es la crisis. Está sirviendo de coartada para reducir los derechos sociales y la inversión pública, y justificar la privatización.

Murgui ante un gran grafiti pintado en una plaza de Malasaña¿Cómo ha cambiado el movimiento vecinal en estos 40 años?
Hemos pasado de un momento en que los partidos políticos, los sindicatos y muchas agrupaciones vecinales eran clandestinas a la actualidad. Entonces, la gente inquieta se acogió a un resquicio que había en la Ley de Asociaciones de 1967. Fue entonces el único oasis de convivencia de la sociedad.  Desde entonces se han conseguido libertades formales y democráticas. Pero hay cuestiones que siempre recobran tristemente actualidad.

Durante la entrevista, técnicos municipales limpiaban grafitis junto a la Plaza de Dos de Mayo¿Cómo está funcionando la estrategia del movimiento vecinal que presentaron el año pasado?

Tenemos muchos retos y es una carrera de largo plazo porque la crisis no pasará mañana. Nuestro plan estratégico pasa por dignificar la vivienda a través de una apuesta pública por la rehabilitación, combatir las leyes hipotecarias que tratan el desahucio y reivindicar el derecho a la vivienda. En inmigración, el cierre de los CIEs, el fin de las redadas y la realización de campañas de sensibilización. En Sanidad peleamos por la protección de lo público y el fomento de la Atención Primaria. En Medio Ambiente, la lucha por la calidad del aire, los huertos urbanos, los campos de golf o el cierre nocturno del Aeropuerto. La aplicación de la Ley de Dependencia porque somos la tercera región por la cola en este imperativo legal. Discutiremos temas relacionados con la renta básica y la renta mínima. La gestión financiera de las administraciones para acometer mejoras urbanas, la participación ciudadana y sus modelos, y la gestión participada de los equipamientos tal y como recoge la ley.

Nacho Murgui, presidente de la FRAVM¿Qué han encontrado al mirarse al ombligo?
Hemos hecho un diagnóstico con el apoyo de las asociaciones y de profesionales externos que nos dijeron cómo se nos ve. El movimiento vecinal goza de buena salud. A veces somos un poco lentos porque trabajamos de abajo a arriba y contando con la mayoría, pero nuestras decisiones demuestran el conocimiento profundo de la realidad ciudadana. Hemos debatido la manera de mejorar la comunicación con el exterior y entre las asociaciones. Estamos evitando errores intentando no hacer reivindicaciones de carácter ideológico, sino en la defensa de los derechos de ciudadanía. El movimiento vecinal debe ser apartidista, que no apolítico e integrar nuevas realidades como los grupos de inmigrantes, ecologistas, de consumo, de software libre, etcétera.

Ignacio Murgui, presidente de la FRAVMEsa lentitud, ¿no provoca que algunos hagan la guerra por su cuenta?
Siempre hay gente que tiene más prisa por actuar. La Federación no es una organización jerarquizada. Hay diferencias de ritmo, de criterio y percepción. Debemos contar con la mayoría, aunque cada uno es libre de hacer lo que quiera. Al contar con el grueso tenemos más fuerza en la reivindicación pero en la Federación gobiernan las asociaciones y no al revés. Por eso, hay que respetar las decisiones que tomen.

Murgui en la Plaza del Dos de Mayo. En segundo plano, Daoiz y Velarde.¿Qué respuesta obtienen de las administraciones?
Hay que tener en cuenta que son distintos niveles. El movimiento vecinal tiene que estructurar una interlocución válida con cada estamento. Hemos tratado con el Estado sobre la situación de las antenas de telefonía móvil. Estamos consiguiendo avances importantes en la configuración de normas nacionales. A nivel regional, tenemos un montón de cuestiones que hablar: vivienda, educación, sanidad y otros aspectos que, hasta ahora, no habíamos tratado. Por desgracia, el nivel de diálogo está muy por debajo de lo que desearíamos. El gobierno de Esperanza Aguirre tiene una concepción del poder muy unilateral que permite una interlocución mínima. Con el Ayuntamiento de Madrid, debo reconocer que la situación es distinta. Nos reciben siempre que lo necesitamos, haya acuerdos o desacuerdos. Eso sí, en las Juntas municipales, que han perdido competencias, depende de la actitud de cada concejal. En todo caso, salimos a la calle a reivindicar los derechos ciudadanos sea quién sea el que gobierne.

Imagen de la entrevistaEn un momento en que la oposición y los sindicatos han reducido su radio de acción, ¿tiene el movimiento vecinal recursos para encabezar la respuesta a la gestión política?

En parte, sí, y en parte, no. Su capacidad de respuesta es menor que en los años 70 y 80 pero se está recuperando. Estamos en un momento de transición en que las viejas formas de movilización están ahí pero ya no enganchan tanto a la gente, y los nuevos métodos no terminan de cuajar para que la sociedad los entienda. Ante la frase de que la gente no se mueve hay que decir que sí lo hace pero hay formas de respuesta distinta que hay que comprender y cuantificar de distinto modo. Los vecinos de nuevas zonas de la ciudad articulan necesidades clásicas como la falta de equipamientos. Estas carencias se combinan con las de los vecinos de ámbitos ya consolidadas, que experimentan otras necesidades que guardan similitudes con las anteriores. En la Federación hay asociaciones de todos los distritos de la capital y casi todos los municipios de la región. Esa capilaridad permite canalizar ante las administraciones las necesidades ciudadanas. Hemos conseguido avances en este sentido porque estamos en la base de cualquier acción pública. Eso cala, no tanto como nos gustaría pero nos hace ser una referencia.
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