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Solo dos de cada cien adolescentes maltratadores reinciden

Reeducar a un hijo que maltrata

Reeducar a un hijo que maltrata

jueves 24 de febrero de 2011, 00:00h
Cada vez hay más padres que denuncian ser maltratados por sus hijos, tal y como indican los datos la memoria de la Fiscalia General del Estado de 2010. Madridiario ha visitado El Laurel, un centro donde se reeduca a 36 menores que cumplen medidas judiciales por este motivo.
A Tatiana (nombre ficticio) hoy le da vergüenza hablar con la prensa. Está terminando de hacer una cuna en el taller de carpintería. Sus compañeros dicen que luego "nunca se calla". Al final decide a acercarse a la periodista. "Venga, pregúntame" y, sin que la pregunten, empieza a hablar. Cuenta que saldrá en libertad en mayo, que tiene 17 años y que lleva siete meses cumpliendo medidas en El Laurel. Dice que antes pegaba a su madre y a sus abuelos, que tomaba drogas porque se juntaba con "malas influencias" y que se ponía "muy nerviosa". Sin embargo, también dice que ahora ha cambiado y que se ve "muy diferente" a como entró. "Ahora las visitas con mi familia van muy bien", añade.

Como ella, por El Laurel han pasado 164 menores desde que en 2007 abriera sus puertas. De ellos, solo cuatro han vuelto a delinquir. El centro está especializado en violencia intrafamiliar y pertenece a la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid.

Este nivel tan bajo de reincidencia se consigue mediante un "efoque integral": "La idea es trabajar con todo el sistema familiar", explica el director del centro que gestiona la Asociación Respuesta Social Siglo XXI, Manuel Córdoba. Y es que el maltrato ascendente -de hijos a padres, abuelos o hermanos- es uno de los delitos más comunes entre menores, pero también el que más posibilidades tiene de no repetirse, según se extrae de la memoria de la ARRMI de 2009.

Para Córdoba, "el padre que denuncia a su hijo lo que pide es ayuda porque la situación que está viviendo no puede sostenerse más tiempo". "Cuando un chico desarrolla conductas violentas en casa no es de repente, no surge de la nada", añade. El experto explica que los modelos educativos que generan ese tipo de comportamiento son diversos y van desde padres demasiado autoritarios hasta padres demasiado permisivos. "Los padres deben ejercer su función de control, pero es necesario buscar un equilibrio entre la permisividad y la autoridad". Lo que queda claro es que el modelo moderno de padre-colega no funciona.

Las niñas también pegan
Llama la atención que un tercio de los menores internos en El Laurel sean chicas. Y es que el maltrato familiar es el delito más cometido por las adolescentes infractoras en Madrid. El director del centro considera que el problema es más grave de lo que parece: "Es difícil denunciar a un hijo, pero mucho más denunciar a una hija. Las familias aguantan más con ellas porque suele ser un maltrato más 'soportable', la violencia del chico suele ser más explosiva y virulenta", explica. El hecho de que los padres "aguanten" más con las chicas supone que cuando llegan al centro la problemática "esté mucho más cronificada".

Reinserción paso a paso
Paco Ruiz
, un trabajador social de El Laurel, comenta que el día a día del trabajo "es muy enriquecedor": "Aquí llegan con muchas carencias, sin pautas educativas concretas y necesitan que les escuchen, pero eso sí, marcando mucho las distancias porque si no se te suben a las 'barbas'", añade.

El proceso de reinserción cuenta, además de con clases obligatorias, con talleres laborales como el de mantenimiento de edificios o el de carpintería. En este último, fabrican objetos que después son vendidos en la tienda 'Paso a paso' situada en el Centro Comercial Alcalá Norte.

Adrián (nombre ficticio), de 16 años, hoy está trabajando en el taller. Cuenta que le gusta mucho haber aprendido a trabajar con madera y considera que le ha venido "muy bien no, lo siguiente" que el juez decidiera su ingreso en El Laurel. "Me noto muy diferente a cuando entré hace tres meses, he aprendido a conocerme, a no ponerme nervioso y a razonar", afirma.

Agencia del Menor Infractor
La ARRMI, que cuenta con un presupuesto anual de 52 millones de euros, se puso en marcha en 2004. Desde esa fecha, según datos del Gobierno regional, ha atendido a 24.800 menores y jóvenes, de los cuales, 4.779 han cumplido una medida en régimen cerrado y 20.021 en régimen abierto o semiabierto.

En la actualidad tiene diez centros -El Lavadero, El Laurel, El Pinar, Las Palmeras, José de Las Heras, el Teresa de Calcuta, Altamira, El Madroño y Renasco-, cada uno de ellos especializado en un delito diferente, donde se ejecutan las medidas privativas y no privativas de libertad, dictadas por los jueces a menores.
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