www.madridiario.es
Zapatero no es Ulises

Zapatero no es Ulises

Por Álvaro Ballarín
viernes 21 de enero de 2011, 00:00h
Los sindicatos ya le han dicho a Zapatero que no van a cambiar “neutrones por pensiones”. Esta inspirada rima viene a complicar aún más el difícil equilibrio que intenta mantener Zapatero desde hace dos años entre las demandas de los mercados y la posición de los sindicatos, justo en el momento en que el Gobierno tiene más prisa en transmitir a los mercados la idea de que el pacto de las pensiones está cerrado. El desafío recuerda a aquellos que se sucedían en La Odisea y que requieren de la valentía, astucia, sabiduría y habilidad que exhibió Ulises.

Cuenta Homero que en un determinado momento de su singladura, Ulises se vio en el trance de atravesar con su nave un estrecho flanqueado por dos peñas, cada una de ellas habitada por una temible divinidad; a un lado la despiadada Escila, un monstruo de seis cabezas, amenazaba con devorar a sus hombres al paso de la embarcación; desde el otro lado era Caribdis quien ponía en riesgo de morir en un naufragio a toda su tripulación, pues tres veces al día absorbía las aguas del estrecho y tres veces al día las volvía a vomitar.

Como Ulises, también Zapatero se encuentra en medio de un paso estrecho, y en cada orilla le amenaza un peligro. Los mercados, como la diosa Caribdis, se comportan de manera predecible: solo si navegas por aguas económicamente inseguras, con rumbos equivocados, hay riesgo de naufragio; los sindicatos, como Escila, tienen un comportamiento impulsivo e intransigente. El trance no es fácil. En el intento de evitar que se lo traguen los mercados, corre el riesgo de recibir las dentelladas de los sindicatos, como ya le ocurrió con la primera huelga general; ahora intenta impedir que los sindicatos lo devoren, pero sin invadir las aguas que los mercados consideran peligrosas, evitando de este modo la intervención.

Sin embargo, Zapatero cuenta con la experiencia de Ulises y el consejo de Homero, que le previene de que no son equivalentes los dos peligros: “mantén tu nave pegada al escollo de Escila, porque es mucho mejor ciertamente echar de menos a seis hombres de la nave que a todos juntos.”

El final ya lo sabemos: Ulises sorteó los dos peligros y llegó a Itaca. Zapatero no es tan diestro como Ulises y tampoco parece dado a escuchar consejos. Probablemente, para evitar la intervención, acabe traicionando una vez más sus prejuicios ideológicos (mejor dicho, los “fantasmas de ellos”, porque estos ya los ha traicionado) y le hagan la segunda huelga general. Pero si no apuesta claramente por la ortodoxia financiera, además tendrá la intervención.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios