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Alfonso Tezanos, presidente Fedecam

Tezanos: 'Con la crisis, Fedecam está actuando como un Samur de urgencia para las empresas'

Tezanos: "Con la crisis, Fedecam está actuando como un Samur de urgencia para las empresas"

lunes 27 de diciembre de 2010, 00:00h
La crisis se ha llevado por delante a cerca de 30.000 empresas madrileñas en los dos últimos años. Esta sangría ha tenido un efecto perverso para la Federación de Empresarios de la Comunidad de Madrid (Fedecam), que ha visto cómo cada vez más empresas buscaban el cobijo de la organización para intentar superar esta difícil situación. "En este momento estamos funcionando casi como una casa de socorro, como un Samur de urgencia", explica su  presidente, Alfonso Tezanos.
La Federación de Empresarios de la Comunidad de Madrid (Fedecam) ha actuado siempre como paraguas para dar servicio a los autónomos y pequeños y medianos empresarios de la Comunidad de Madrid. En los dos últimos años, sin embargo, ese paraguas ha tenido que multiplicarse para servir de refugio a las empresas en apuros. Tanto, que en apenas un par de años se ha incrementado un tercio el número de negocios ligados a Fedecam. "Hace dos años, calculo que estaríamos en torno a los 40 asociados -señala Tezanos-. Ahora superamos ya las 60 organizaciones".

Esto se traduce en más de 20.000 empresas cobijadas bajo el paraguas de Fedecam, una cifra que la convierte, "probablemente", en una de las federaciones más numerosas de la Comunidad. "Cuando todo va bien, nadie demanda servicios. La gente tiene bastante con llevar adelante sus empresas. Pero ahora que la situación es más complicada es cuando se empiezan a buscar otras salidas". Y, para situaciones complicadas, la actual. Tezanos, inmerso en el mundo empresarial desde el año 1984 y al frente de Fedecam desde 1995, no recuerda una crisis como la que estamos pasando. "Sólo hay que ver el número de empresas cerradas y el número de parados para darse cuenta de que la situación es verdaderamente dramática".

¿Significa ese incremento que las empresas están buscando el refugio de la Federación para pasar mejor estos momentos críticos?
Lo que significa es que  la situación está muy jorobada, y cuando la situación está muy jorobada hay dos gremios que funcionan muy bien. Uno es el de los abogados, y el otro el de las asociaciones empresariales. Cuando el sistema empresarial o el sistema financiero funcionan y la economía funciona correctamente, nadie demanda servicios de nada. La gente tiene bastante con atender a sus empresas. Pero cuando la situación empieza a ser más complicada es cuando se empiezan a hacer recortes financieros, de gastos..., y cuando los problemas se  vienen encima es cuando se empiezan a buscar otras salidas distintas a las propias de la empresa, y se van buscando otro tipo de ayudas para buscar financiación y recursos externos, toma de decisiones y ayudas.

O sea, que la Federación, en ese sentido, funciona un poco como un paraguas, ¿no?
Fedecam, en este momento, está funcionando casi como una casa de socorro, como un Samur de urgencia, porque tenemos que dar soluciones a todos los problemas que se nos vienen encima. La verdad es que la Federación está muy bien asentada en la Comunidad de Madrid, el ayuntamiento y todas las instituciones -como el Imade o la Cámara de Comercio- y, por lo tanto, las empresas se acercan a la Federación porque contamos con el sello de CEIM y  porque podemos dar acceso a un montón de servicios. Organizaciones como Fedecam intentamos hacer valer el certificado de Ceim ante la administración para conseguir ayudas, subvenciones, apoyos o iniciativas para nuestros asociados. Y luego, no nos olvidemos, la Federación cuenta también con más de 40 empleados, entre abogados, economistas, graduados sociales...

Usted lleva 30 años en el mundo de la empresa. En ese tiempo habrá visto muchas cosas y habrá pasado por diferentes situaciones. ¿Algo similar a esta crisis?
Lo más parecido que he visto fue a principios de los años 90, cuando entre Solchaga y  Borrel se llevó a cabo la famosa reforma fiscal del año 90 con la aparición de los famosos módulos del IAE. Aquella crisis nos golpeó hasta los años 93 o 94, pero era diferente. En aquel momento, la financiación era cara, pero había financiación. Dicho de otra manera, los bancos cobraban mucho por la financiación, pero nos daban financiación. El problema, ahora, no es que cobren poco o mucho, es que no dan financiación. Ahora mismo, la vía de financiación de nuestras empresas, en particular de las pymes y autónomos, está en una situación caótica. En estos dos últimos años han quebrado cerca de 100 o 150.000 empresas. Y hay que darse cuenta de que cada una de las pymes tiene, de media, entre 1,5 o 2,7 empleados. Por tanto, no sólo se queda en la calle ese autónomo o ese pequeño empresario, sino los dos o tres trabajadores que tiene. Y la economía mundial también está en peor situación que en la década de los 90. Pero no sólo eso. También tenemos unos dirigentes que no terminan de tomar decisiones correctamente. Dicho de otra manera, las decisiones que está tomando el gobierno actual, si las hubiera tomado hace dos años, habrían sido decisiones mucho más llevaderas. Al final, están aplicando las medidas económicas que nosotros venimos reclamando y que viene reclamando todo el mundo (Ceim, las patronales, las organizaciones, los autónomos). A mi juicio, las decisiones que se están tomando son importantes pero vienen, como siempre, tarde. Y como vienen tarde, pues hay que tomar decisiones drásticas: hay que reducir salarios, congelar pensiones... y es un desastre  para todos. El detonante fue que, a finales del año 2009, cuando los bancos tenían sus obligaciones financieras y los cumplimientos de sus obligaciones de pago, nuestro Gobierno metió en el sistema financiero 150.000 millones de euros que, supuestamente, eran para inyectar dinero y financiación para que los empresarios y los autónomos volviéramos a tener financiación. Los bancos, sin embargo, usaron ese dinero para pagar sus deudas y compromisos financieros y a los empresarios no nos ha llegado nada. Venimos arrastrando, desde 2008 o 2009 y todo el 2010, una situación verdaderamente dramática.

Ha hablado de 150.000 empresas cerradas en España, pero, ¿cuántas empresas han cerrado en la Comunidad de Madrid?
En Madrid, en estos dos últimos años, habrán cerrado unas 30.000 empresas. Es un número brutal, que representa en torno al 7 por ciento de las que hay en la Comunidad, que son unas 450.000. Es un número muy importante, sobre todo teniendo en cuenta que Madrid ha perdido todo su potencial industrial y que al final se está convirtiendo en una ciudad de servicios, de ocio y de turismo. Pero es que, encima, el ayuntamiento de Madrid no facilita nada el desarrollo de este sector. El consistorio no facilita absolutamente nada las licencias de apertura, ni la famosa segunda licencia de alcohol, ni la apertura de nuevos establecimientos de ocio nocturno, de salas de fiesta, discotecas... Y eso es un problema importante. Ahora mismo, nadie quiere invertir en la noche de Madrid por la inseguridad jurídica que hay. Los empresarios no tienen la seguridad de que luego vayan a tener una licencia de apertura correcta o de que, por el contrario, vayan a tener una persecución permanente. Y después de lo del caso Guateque ha habido dos problemas: el primero es que los funcionarios se han enrocado y ahora miran hoja a hoja todas las solicitudes de apertura y, además, desde hace menos de un año hay de 12 a 15 empresas que han ganado el concurso para tramitar las licencias y que lo único que han hecho ha sido duplicar gastos, porque estas empresas lo que hacen es recoger la documentación, la tramitan, la analizan y cobran por ello. Pero luego, al final, la licencia te la tiene que dar un funcionario. Es decir, que lo que se ha hecho ha sido multiplicar por dos o por tres los gastos y no tienes tampoco la seguridad de que vayas a tener la licencia.

¿Es esa la factura que está pasando la operación Guateque?
Por supuesto. La verdad es que si se quería externalizar los servicios de licencia del ayuntamiento se tenía que haber externalizado totalmente, lo que no se puede hacer es externalizarlo de forma parcial. Es decir, que la primera tramitación o la preparación de la documentación la hagan empresas privadas y que luego, al final, vuelve a acabar en la mesa de un funcionario o de una junta municipal que van a volver a revisarlo de arriba abajo y que no va a estar por la labor de conceder una sola licencia que no se acoja al 101 por cien de la ley. Y como la normativa urbanística de Madrid es tan absoutamente confusa, eso da lugar a todo tipo de interpretaciones por parte de los funcionarios. Y este problema es especialmente grave en la hostelería y ocio nocturno, que son a los que más problemas y trabas pone la administración. Además, con otro problema añadido, porque la junta municipal de centro puede poner muchos problemas y la de Hortaleza, Moncloa o Vallecas pone menos.  Por lo tanto, son criterios distintos, inspectores distintos y funcionarios distintos, y cada uno es el rey en su junta.

La composición de la Federación es muy heterogénea, supongo que eso les ha dado una visión más amplia de los efectos de la crisis. ¿Cuáles son los sectores que más lo han sufrido en Madrid?
Por supuesto, el textil. Textil, complementos y bazar. Y el del mueble. El del mueble está sufriendo como no ha sufrido en la vida, hasta el punto de que ha habido importantes cadenas que han tenido que cerrar casi el 50 por ciento de sus tiendas en España, y las pequeñas tiendas directamente han cerrado. Las pequeñas tiendas textiles también han sufrido enormemente, y las pocas que se están abriendo paso son las denominadas tiendas de chinos, que han cambiado un poco su fisonomía. Han puesto ya sus tiendas especializadas en textil y esas tiendas salen adelante, sencillamente, porque venden a un precio muy bajo. Bien es cierto que la calidad es menor, pero van mejorando cada día, aunque todavía no podemos hablar de que sean precisamente magníficos comercios de textil de lo que para nosotros podría estar ubicado en las grandes zonas comerciales como Bravo Murillo o General Ricardos.

¿Veremos este tipo de comercios en esas grandes zonas comerciales?
Con completa seguridad. Además, el comercio chino se ha diversificado y sabe vender en Carabanchel o en Usera y sabe vender también en el barrio de Salamanca. Por lo tanto, no solo el textil, sino también todo lo que son los complementos, como bolsos, zapatos, cinturones, maletas... ahora mismo hay establecimientos en las calles Goya o Velázquez con productos que ya quisieran tener los otros establecimientos y, sin embargo, son de chinos.

Veo que es partidario de este tipo de comercios… ¿Esa defensa le ha traido problemas aquí, en la Comunidad de Madrid?
No. Bueno, por parte de la administración, no. La administración ve con buenos ojos que nosotros estemos haciendo cosas que probablemente deberían estar haciendo ellos. Nosotros, al fin y al cabo, entendemos que ser empresario en Madrid tiene el mismo prestigio y la misma categoría tanto si la empresa la dirige un rumano, un español, un argentino o un chino. El comercio chino es una realidad. Entonces, son cosas que sencillamente no nos podemos oponer a ellas. Es verdad que hay mucha gente que ve con malos ojos que un comercio chino se instale al lado de su tienda porque dice que le está haciendo la competencia desleal. Pero en realidad esos chinos solo están haciendo los mismos horarios que hacían nuestros padres en las tiendas de alimentación de Madrid, cuando estaban abiertas los sábados y los domingos a todas horas para vender el pan y cualquier producto. Ese tipo de establecimientos, que habían desaparecido porque los empresarios madrileños no querían hacer esos horarios y los hijos de los empresarios madrileños ya tenían sus carreras, pues ahora resulta que ese negocio lo han rescatado los chinos y vuelven a sacrificar lo mismo que sacrificaban nuestros abuelos y nuestros padres y han vuelto a hacer rentable un negocio que siempre había sido rentable. Eso sí, rentable a costa de las horas que trabajan.

En los próximos años, ¿el comercio madrileño va a tener más presencia en China?
Yo creo que los chinos van a tener mas presencia en Madrid que los madrileños en China. Hay una pequeña relación. Es cierto que -gracias a los acuerdos que firmamos con Promomadrid y con la Cámara de Comercio- hay muchos empresarios españoles, y sobre todo madrileños, que ya hacen comercio con China. El problema es que los chinos -y ahí nos han ganado- no solamente han traído cosas, sino que se han convertido también en importadores, algo que deberíamos haber hecho nosotros. Nuestro principal objetivo siempre ha sido exportar a China, pero nosotros teníamos que haber visto que el gran negocio era importar de China y ser nosotros los distribuidores. Competir es difícil, pero es que ahora los chinos están dando ya el segundo paso, que es Iberoamérica. Es decir, los grandes importadores ya no solo importan a España para exportar a Europa, sino que también importan a España porque están tomando el mercado iberoamericano. Y eso sí que nos da rabia, porque la verdad es que si alguien tenia que tener el control de ese mercado latinoamericano tenían que ser los españoles. Y, sin embargo, ahí nos vuelven a ganar la partida, por vocación y por dedicación. El empresario español no tiene vocación de salir fuera de nuestras fronteras. No somos emprendedores fuera de nuestras fronteras. Presumimos de nuestros vinos, nuestros quesos y nuestros aceites aquí, pero no nos atrevemos a sacarlos fuera y, además, es que nos vuelven a ganar la partida. Dicho de otra manera, tenemos magníficos productos y tenemos una enorme capacidad para llevar nuestros productos o incluso productos que podíamos haber traído de China, de India o de otros puntos de Asia y haberlos llevado al mercado iberoamericano y, sin embargo no lo estamos haciendo. Lo estamos perdiendo porque ya los grandes importadores que hay en España son chinos y esos importadores son los grandes distribuidores ahora de Iberoamérica. ¿Lo hacemos mejor, lo hacemos peor? No sé, yo creo que es un problema de productividad. Ellos trabajan más, y trabajan más tiempo. Nosotros tomamos todos los fines de semana, más vacaciones, los puentes… Y cada día que nosotros no trabajamos, ellos trabajan, y eso es cuota de mercado.

Volviendo al tema de la crisis, ¿el comercio o el tejido empresarial madrileño han resistido mejor la crisis que en otras provincias españolas?
Bueno, yo creo que sí. La empresa madrileña ha resistido mejor que en otra comunidad por una razón, sencillamente porque estamos en Madrid. Madrid es una maquinaria enorme que engulle todo lo que llega. Somos el nudo de toda España y, por lo tanto, los grandes negocios, los pequeños y los medianos se hacen en Madrid. Cuando Madrid está constipado, los demás están ya con neumonía. Y es fundamentalmente por la enorme actividad financiera, de ocio y de turismo que tenemos. Si no fuera por eso estaríamos en la misma situación que en Andalucía o que en Canarias, que lo están pasando muy mal.

¿Y cómo enfocan la recuperación?
La percepción que tenemos de la recuperación es bastante negativa. No hay un solo foro, reunión o asamblea de Ceim donde no se escuchen permanentes lamentos. Eso produce una permanente desazón, una pérdida de confianza. La verdad es que el empresario, por principio, es emprendedor. Pero tenemos muy poca ayuda, incluso moral, por parte de la administración. Antes nos decían 'no pasa nada', pero tú sabías que estaba pasando algo y decías 'tenéis que hacer algo'. Y ahora, cuando por fin reconocen que está pasando algo, nos dicen de repente que esto es un caos. Es decir, las medidas económicas se podían haber tomado hace mucho tiempo. La reducción del impuesto de sociedades, por ejemplo, es algo que venimos reclamando desde hace dos años; la reducción del sistema de módulos para los autónomos y pequeños empresarios es algo que tenían que haber hecho también hace dos años y, sobre todo, la deducción de las cuotas de la seguridad social. No vamos a hablar ya de la reforma laboral, pero está claro que tenemos un asunto pendiente. Todos los países europeos empiezan a crecer por encima del 1,5 o del 2 y nosotros no salimos del cero.

Ahora que comenta el tema de la reforma laboral, hace ya varios meses desde su puesta en marcha y, sin embargo, parece que el empleo no se recupera...
Ya, pero es que la reforma que se puso en vigor es tan tibia que no ha sido ninguna solución. Ni las organizaciones empresariales, ni las Cámaras de Comercio ni el resto de colectivos empresariales, ni el Banco Europeo ni el FMI... absolutamente nadie, duda de que la reforma laboral es urgente, porque la situación y el costo laboral que tenemos los empresarios en España, sencillamente, es inasumible. Y no se trata de recortar derechos laborales, pero habrá que buscar otro tipo de contratación que no suponga ese tipo de atadura que veníamos manteniendo hasta ahora. Los derechos que se tenían adquiridos tendrán que funcionar, pero está claro que hay que buscar modalidades de contratación que no supongan la carga económica que supone un trabajador, sobre todo a la hora de la resolución de los contratos, y sobre todo la carga del costo de la Seguridad Social, que es enorme. La cuestión es que estamos ahora mismo en una situación que empieza a ser la pirámide inversa, es decir, hay mucha más gente que cobra de los fondos sociales que los trabajadores que pagan a esos fondos sociales. Así que el Gobierno, no sé si con acuerdo o sin acuerdo con los sindicatos, tiene que tomar una decisión y la tiene que tomar ya, porque el resto de los países europeos están trabajando y están funcionando ya mucho mejor que nosotros, con muchas menos ataduras laborales, y está claro que los que vienen de los países emergentes, llámese China, India o Brasil, nos están comiendo.

Esas medidas resultarían altamente impopulares. Hemos tenido hace poco una huelga general... Si las medidas para salir de la crisis fuesen en esa línea de endurecimiento y recorte de los derechos laborales, ¿Cuál cree que sería la reacción de la sociedad española?
A priori, supongo que sería contraria, pero la respuesta va en la misma pregunta: 'las medidas para salir de la crisis'. El objetivo final es salir de la crisis, y esto supone que no haya cinco millones de parados. Es decir, lo que no puede hacer el estado es subsidiar el desempleo permanentemente. Pero no porque no sea justo. Nosotros tenemos que medir exactamente cuál es el máximo desempleo que puede sostener el estado porque, si no es así, la medida será magnífica desde un punto de vista social, pero financieramente será insostenible. Podemos tener un derecho de asistencia, que es un derecho social y que son las prestaciones sociales, pero tendremos que tener un sistema que permita poderlas afrontar, especialmente la Sanidad y la Educación, que es lo que se lleva el 85 por ciento de los presupuestos generales del Estado. No podemos garantizar la salud y la educación con el sistema económico actual. Tenemos que  producir más, trabajar más ganando lo mismo o incluso algo menos, pero que trabajemos todos. Si no, por mucho que trabajen cuatro, no vamos a poder sostener a los otros 400 que no tienen trabajo. Está claro que el sistema actual se ha quedado caduco, y tenemos que modificarlo, y esa modificación será dura, pero no nos engañemos, esa es la salida a la crisis. Y será dura para todos. Para los empresarios ya lo está siendo. Tenemos la idea de que los empresarios vivimos en una realidad maravillosa y no es así. Los autónomos ni siquiera tienen desempleo y tampoco figuran en las listas del paro, y con un agravante, cada empresario que ha tenido que cerrar ha dejado un  rastro financiero inimaginable: deudas, avales, préstamos, hipotecas...

Ha mencionado el tema de trabajar más por el mismo dinero o por menos, es el mensaje que hace unos meses lanzó el ex presidente de la patronal... Entiendo que ustedes se identifican con esa postura.
Si, entonces se rieron de Díaz Ferrán, pero es algo que también ha dicho el presidente de Mercadona y nadie se ha reído de él. Supongo que porque es un hombre prestigioso en sus negocios. Imagino que si Díaz Ferrán hubiera dicho eso cuando no tenía los problemas que tenía, seguramente no habría sido tan mal visto. Lo que ocurre es que la gente aplicó ese mensaje a su propia empresa y a su propio ejemplo. De ahí, precisamente, que el señor Díaz Ferrán haya tenido que dejar de ser presidente de la CEOE, porque cuando se es líder empresarial no se puede dar el ejemplo que él estaba dando, pero no porque él fuera ni bueno ni malo, sino simplemente porque ha tenido que doblar la rodilla como la han tenido que doblar muchos empresarios.

La Federación está compuesta, fundamentalmente, por pequeñas y medianas empresas y autónomos. ¿Qué le pareció la reunión de Zapatero con los representantes de las grandes empresas?
Un insulto y una tomadura de pelo a la representación institucional de los empresarios, que es la CEOE. Yo creo que el hecho de que no hubiera allí un representante de la patronal es ningunear a una organización empresarial. Y, luego, también nos pareció que las medidas que se han tomado son medidas que, por supuesto, les venían de maravilla a estas grandes empresas, como ha sido la no obligatoriedad de la cuota cameral. No nos engañemos, el dos por ciento de las grandes empresas de España pagan cerca del 65 por ciento de las cuotas camerales obligatorias. Un ejemplo: Telefónica paga 700.000 euros al año de cuota cameral, y lo que consiguieron estas 35 grandes empresas es quitarse las cuotas camerales. Por primera vez en 10 o 15 años, los pequeños empresarios habíamos tomado una posición importante dentro de las Cámaras de Comercio, y ahora que podemos empezar a disfrutar de los servicios camerales, resulta que, de la noche a la mañana, las Cámaras se van a ir a la porra, porque en el  momento en el que las cuotas camerales no sean obligatorias no las va a pagar nadie. Y los primeros que van a dejar de pagarlas son las grandes empresas.

¿Cuál es entonces el futuro de las Cámaras de Comercio?
Evidentemente, la desaparición. Yo creo que aquella reunión fue una reunión para anunciar grandes medidas, pero también fue una reunión de cesión y de pliegue que ha hecho Zapatero a las presiones que le han hecho los 35 o 40 grandes empresarios de España.

Ya por último, y ya que estamos en fechas navideñas, ¿cuál es su deseo para el próximo año?
Mira, el deseo que tengo, y para no ser efímero ni romántico, es que lo que haya que hacer se haga inmediatamente, y que el Gobierno tenga el valor y la decisión suficientes para tomar las decisiones para que en 2011 este país empiece a funcionar, cueste a quien cueste y pase lo que pase.
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