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Los niños que se subían por las paredes

Los niños que se subían por las paredes

martes 31 de agosto de 2010, 00:00h
“No hagas eso”, “No incordies a tus compañeros”, “No contestes a los mayores”, “No te subas ahí”. No, no, no. Los niños y niñas hiperactivos viven entre prohibiciones y regañinas diarias. Acostumbran a tener problemas en la escuela, dificultades para concentrarse y pocos amigos. Son tachados de maleducados. Con la vuelta al ‘cole’, las familias aguardan la primera llamada de protesta por su mal comportamiento.
Michael Phelps está considerado el mejor nadador de la historia. Dejó al mundo con la boca abierta al conseguir ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín. A los nueve años le diagnosticaron un Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) que le causaba serias dificultades escolares. La natación se convirtió entonces en una vía de escape para canalizar toda esa energía que le sobraba. “Los hiperactivos en deportes pueden llegar a conseguir lo que les de la gana”, afirma Teresa Moras, la presidenta de la Asociación de Niños con Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (ANSHDA).

Pero para conseguir un triunfo así, el TDAH debe ser tratado adecuadamente desde su primer diagnóstico. “Una vez diagnosticado es necesario iniciar un tratamiento a nivel psicopedagógico, médico, familiar y escolar”, explica Moras quien además recuerda que “estos niños están tan machacados que hay que tener cuidado”. “No atienden, no escuchan, no obedecen… lo que provoca sanciones continuamente: les dejan sin excursiones, les expulsan, etcétera”, añade.

María del Mar Cavero tiene un hijo con 15 años que padece TDAH. “Se nos ha juntado la hiperactividad con la adolescencia”, bromea. Dice que en su caso en seguida notaron que el niño era distinto: “con tres añitos le comparaba con su hermano mayor y no tenían nada que ver. Si al primero le decías “no digas eso” no lo decía, el pequeño sin embargo lo repetía cinco veces. Decía palabrotas desde muy pequeño”.

Fue entonces cuando empezó a recibir tratamiento psicológico y, a partir de los ocho años, a tomar medicación para poder concentrarse en la escuela. “Yo ahí estuve muy reacia, a ninguna madre le gusta medicar a un niño tan pequeño, pero luego se la dimos y el cambio de actitud y de comportamiento fue tremendo”, prosigue. Tras unos años de “tranquilidad relativa”, ahora 'May' -como la llaman sus amigos- y su marido se enfrentan a la adolescencia del chico: “Él es muy bueno, encantador, a veces incluso excesivamente cariñoso, pero el problema es que tiene una actitud ‘negativista’ desafiante que hace que haya épocas desesperantes”.

Aprender a castigar
La desesperación de los padres puede llevar a tomar decisiones erróneas. Desde el ANSHDA se les enseña, entre otras cuestiones, a negociar. “Los castigos deben ser del tamaño de la acción porque sino no tiene sentido. No sirve de nada castigar a un niño sin salir si no sabe por qué”, afirma Moras.

También en la escuela el profesorado debe entender el problema. El portal on line Educamadrid, dependiente de la Consejería de Educación de la Comunidad, facilita un Guía del TDAH para profesores donde se recomienda, por ejemplo, trasmitir instrucciones claras y precisas, dividir las tareas a realizar en pequeños pasos o anticiparse a las respuestas negativas.

Y es que estos niños se caracterizan por tener una falta de atención y de concentración evidente, baja autoestima e impulsividad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga el trastorno de "hipercinético" y señala que puede estar acompañado o no de problemas de conducta.

Padres e hijos hiperactivos
En cuanto a las causas, se ha asociado la hiperactividad con factores externos como la exposición al plomo o el tabaco, aunque parece demostrado que en un 80 por ciento de los casos el origen es genético. Es decir, los padres hiperactivos tienden a tener hijos que también lo son. "Se produce por una disfunción de dos neurotransmisores -dopamina y noradrenalina-", explica el psicólogo clínico Pedro Martínez en el boletín informativo ANSHDA.

Diferentes organismos calculan que en la Comunidad de Madrid unos 15.000 niños en edad escolar sufren TDAH y precisan por tanto de atención especial. Sin embargo, desde la Asociación de Niños con Déficit de Atención se denuncia que "en Madrid, a diferencia de otras comunidades como Navarra o Murcia, nos tenemos que buscar la vida como podamos". Madridiario consultó este hecho a la Consejería de Educación, desde donde se informó que "en los casos más graves, se puede proponer incorporar al niño a un Centro de Educación Terapéutica (CET) durante un tiempo limitado, donde los niños reciben atención médica especializada". No se mencionó ningún programa a nivel escolar, si bien las cifras que la Administración da de niños hiperactivos en escuelas públicas regionales no llega a los 1.500.

El próximo 3 de octubre dará comienzo la III Semana Europea de Sensibilización sobre TDAH. consulte aquí las actividades programadas.
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