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Miércoles: mal día para el PP

Miércoles: mal día para el PP

Por Ion Antolín Llorente
miércoles 27 de octubre de 2010, 00:00h
Hasta la fecha, los miércoles estaban siendo días más o menos placenteros para el Partido Popular. Desde José Luis Rodríguez Zapatero decidiese implantar una sesión de control semanal al gobierno, el principal partido de la oposición lograba un nuevo un altavoz desde donde lanzar sus propuestas y críticas al gobierno. Hay que decir, en honor a la verdad, que durante estas dos legislaturas hemos tenido más de lo segundo, pero cada uno utiliza su tiempo como quiere. Al margen de la pregunta habitual que Mariano Rajoy dirige a Zapatero, la sesión suele tener el aliciente de ver batirse el cobre a los secundarios de lujo, en duelos dialécticos que sirven para rellenar la información política del día. Mª Teresa Fernández de la Vega y Soraya Saenz de Santamaría nos han regalado unos años intensos gracias a sus buenos días de los miércoles, y no han sido pocos los miembros del gobierno que también han tenido sus más y sus menos con varios diputados del Partido Popular. Entre todos, aunque relegado generalmente a los minutos fuera de la emisión en directo de las cadenas de noticias, destacaba el Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que propinaba soberanos revolcones retóricos a todos sus contrincantes con la persistencia de un metrónomo. Ignacio Cosidó, Rafael Hernando o Ignacio Gil Lázaro (todo un clásico), sufrían en sus carnes la acumulada experiencia y el don natural que Rubalcaba tiene para esto. No nos engañemos ¿Pudieron ver la sesión de control de ayer? Pocas veces encontrarán en una declaración política tanta maestría para la réplica, regate y ataque como la que demostró el Vicepresidente Primero del Gobierno de España. Encaje de bolillos. Lo que comenzaba como una andanada dirigida hacia él, Rubalcaba lo convertía en un palo para Mariano Rajoy, que habrá contemplado la escena con estupefacción, mientras contaba las bajas que en su grupo estaba provocando la refriega. No. Los miércoles ya no serán buenos días para el PP. Nadie sabe si Zapatero ha movido ficha para controlar su propia sucesión, pero sí es seguro que el cuarto día de la semana acudirá al Congreso para ser controlado, y para disfrutar un rato. Rubalcaba le dijo ayer a Gil Lázaro: "me ha hecho 26 preguntas sobre este asunto que sumando el tiempo es una hora. Una hora  insultándome, calumniándome a mí, al gobierno , a los policías que se juegan la vida en el País Vasco . Pero es verdad que  ya no puede calumniarme más, insultarme más. Pero tengo una ventaja, hoy no sólo le voy a oír yo, y además su oprobio queda recogido en el  diario de sesiones". Tenía toda la razón. Las cámaras enfocan ahora al hombre con más poder en el gobierno tras Zapatero, y probablemente no haya nadie con más habilidad en el panorama político de nuestro país para utilizar eso a su favor con una mano, mientras con la otra deja en evidencia al adversario político. Magia. Rubalcaba lo ha entendido a la perfección. En el PP volvieron a enconarse en las mismas preguntas, recogiendo los mismos nefastos resultados, sin darse cuenta de que esta vez el piloto rojo estaba encendido. Estamos en directo.
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